La gran novela de Víctor Hugo convertida en un musical de la mano de Claude-Michel Schönberg, autor de la música y con letras originales en francés de Alain Boublil y Jean-Marc Natel, se estrenó en 1980 en París y cinco años después dio el salto a Londres, producido por Cameron Mackintosh y adaptado al inglés por Herbert Kretzmer. Desde entonces ha ido encadenando un éxito tras otro en todo el mundo.
En Madrid se estrenó en 1992, cuando esta ciudad fue capital europea de la cultura, en el Teatro Apolo. El mismo al que vuelve ahora, si bien en esta ocasión la versión que trae ATG Entertainment ofrece la producción completa del West End. Con un gran elenco y una escenografía y efectos visuales impresionantes diseñados por Matt Kinley. También la iluminación de Paul Constable juega un papel fundamental en la producción, con su combinación de luces y sombras crea un ambiente a veces asfixiante, a veces potentísimo y siempre representativo de cuanto sucede en cada uno de los cuadros de la obra. La dirección original que es de James Powell y Laurence Connor ha sido asumida en Madrid por Christopher Key.
El estreno oficial será el 29 de noviembre, pero algunos ya hemos podido gozar de esta impresionante producción en alguna de las funciones previas que se han realizado. Se espera que su permanencia en el Nuevo Apolo se extienda hasta el 12 de abril de 2026, aunque a mí me gustaría augurarla una mayor vida porque francamente merece la pena.
Una de las características de esta producción que dura casi tres horas, es que la obra es enteramente cantada, a diferencia de otros musicales, lo que permite a los actores demostrar la calidad de sus voces. En general todo el elenco está a la altura de lo que se espera de una obra monumental como ésta, que ya ha ganado más de 100 premios importantes en todo el mundo, incluidos Oliviers, Tonys y Grammys. Y aunque hay pequeños detalles que aún hace falta pulir, lo que irá sucediendo a medida que las funciones se vayan sucediendo, lo cierto es que todo el elenco me ha parecido brillante.
Me gustaría no obstante subrayar a aquellos que en mi opinión destacan especialmente: Adrián Salzedo como Jean Valjean, que en un principio parecía algo apocado, fue ganando potencia y presencia a medida que la obra transcurría logrando una gran interpretación. Pitu Manubens da vida a Javert con una impresionante calidad vocal que arrancó los aplausos del público en más de una ocasión. A mí me encanto Elsa Ruiz Monleón en ese maravilloso personaje que es Éponine, uno de los más difíciles a la hora de cantar por sus diferentes rangos vocales. También Javier Manente, como Enjolrans, dirigiendo a los estudiantes o la pareja cómica formada por Xavi Melero como Thénardier y Malia Conde como Madame Thénardier. Y un aplauso muy especial para Diego Torner, el pequeño gavroche hijo de los Thénardier abandonado por éstos y que con su pequeña edad y su conocimiento de la ciudad se une a los estudiantes para ayudarlos en su intento de revolución.
El resto del elenco está formado por Álvaro Puertas, Carlos Solano, Teresa Ferrer, Silvia Cordero, Marc Gómez y Alèxia Pascual entre otros.
Los Miserables, por si acaso alguien no conoce la historia, cosa que dudo, sigue la historia de Jean Valjean, un exconvicto que busca redimirse tras salir de prisión. Perseguido incansablemente por el inspector Javert, Valjean reconstruye su vida mientras cuida a Cosette, la hija de Fantine, una mujer explotada por la pobreza.
En el contexto de la Francia postrevolucionaria, los destinos de Valjean, Cosette y otros personajes se entrelazan con el levantamiento de jóvenes idealistas en las barricadas. La obra aborda temas como la justicia, el sacrificio y la esperanza, e incluye canciones emblemáticas como Soñé una vida, Solo para mí, Sálvalo, La canción del pueblo, Sale el sol y muchas más.
Fotografías ©Conchita Meléndez









No hay comentarios:
Publicar un comentario