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viernes, 1 de diciembre de 2017

CUENTOS DE HADAS JAPONESES



Hace unos meses vi este libro en el escaparate de una de mis  librerías favoritas y no me pude resistir. Siempre me han gustado los cuentos populares y los libros que hablan de tradiciones, mitología  y costumbres de las distintas culturas.
                       
Por falta de tiempo no había podido leerlo hasta ahora y una de las primeras sorpresas que me deparó es que el libro en realidad está escrito por una célebre escritora inglesa de cuentos infantiles. Grace James nació  y pasó los primeros años de su infancia en Tokio y aunque a los doce años se trasladó junto con su familia a Inglaterra, su estancia en el país del sol naciente la había dejado tan impresionada que dedicó su vida a escribir sobre la cultura y los  cuentos tradicionales del folklore japonés, las historias con que ella se había criado durante su infancia. 


El libro fue publicado por primera vez en 1910 y constituye la obra completa de sus cuentos nipones. La presente edición es la primera que se publica en español y es de mayo de este mismo año. Las historias que podéis encontrar en ellos difieren de los cuentos a los que estamos acostumbrados, del mismo modo que difieren la cultura oriental y la occidental. Sin embargo en unos y otros están presentes el amor, la belleza, las moralejas, el bien, el mal, los castigos, los premios, y como no los dioses, que hacen y deshacen a voluntad. Es un libro estupendo para las frías tardes de invierno, abrigaditos en el sofá con un café o un chocolate a mano.
                                                                                      
Para los que aún no estén convencidos voy a daros otra razón para que le echéis un vistazo al tomo y es que está bellísimamente ilustrado por Warwick Goble quien aporta 40 grabados absolutamente maravillosos.



Warwick Goble (1862-1943) fue un ilustrador inglés experto en acuarela, cuyas técnicas había aprendido de artistas japoneses y que se especializó en ilustraciones de mundos fantásticos y culturas exóticas, sobre todo orientales. Fue también el ilustrador de la primera edición por entregas de La Guerra de los Mundos, de H.G. Wells, publicada en el Pearson’s Magazine en 1897.

Así que atrévete, siéntete niño de nuevo, o no, y dale una oportunidad a Los Cuentos de Hadas Japoneses, seguro que no te arrepientes.  Por cierto la librería de la que te hablo se llama Panta Rhei y está en la calle Hernán Cortés, 7. Muy cerquita de la calle Fuencarral de Madrid. 






sábado, 4 de noviembre de 2017

HISTORIETAS DEL TEBEO 1917 -1977



MUSEO ABC             
C/ Amaniel, 29  MADRID
Del 31 de Octubre del 2017 al 4 de Febrero 2018


Casi todos aquellos que nacimos más o menos en la mitad del siglo pasado, década arriba, década abajo, descubrimos la pasión por la lectura a través de unos cuadernillos ilustrados llamados tebeos. Con ellos aprendimos también a mirar imágenes dentro de un cuadro  y a interpretarlas y que una sucesión de aquellas viñetas contaban una historia, a veces romántica, a veces de aventura y a veces cómica y divertida. Muchas de esas historietas llevaban imbuidas veladas críticas sociales, moralinas, e incluso protestas subyacentes contra una España reprimida que no podía decir las cosas de un modo abierto a riesgo, cuando menos, de que la publicación fuera “secuestrada” y no viera la luz.


Así que si atendemos a las anteriores premisas podría decirse que los tebeos nos enseñaron a leer, a disfrutar de la pintura y la fotografía a través de las viñetas, y del cine a través de la consecución de las mismas. Pero además nos enseñaron finanzas, el trueque era una parte fundamental para todos nosotros. Ir los sábados por la mañana al puesto del mercado o al estanco, o los domingos al Rastro en donde podíamos cambiar un ejemplar por otro, o por varios según las condiciones en que estuvieran los que llevábamos o lo hábiles que fuéramos para negociar, era uno de los momentos más esperados de toda la semana. 


Ahora el Museo ABC de la Ilustración nos permite volver a sentirnos niños o adolescentes a través de su exposición Historietas del Tebeo. 1917 – 1977, que nos ofrece una variada muestra de las publicaciones que se desarrollaron en España durante esos años y que llegaron a ser un lucrativo negocio. Algunos ejemplares llegaron a alcanzar tiradas de hasta 300.000 cuadernillos impresos. Por primera vez una exposición recoge las historias infantiles  con las que varias generaciones aprendieron a leer y que se convirtieron en compañeras fieles de aventuras y sueños.



Esta muestra, que ha sido posible gracias al impulso de la Obra Social “La Caixa”, recorre casi todo el siglo XX, desde su inicio cuando se publica el primer cómic infantil y juvenil cuya cabecera fueron tres letras: TBO, lo que dio origen a la denominación genérica de las distintas publicaciones, hasta 1977 en que el tebeo se hace adulto con la publicación de la revista Totem pasando a denominarse “Comic”. La exposición reúne publicaciones y dibujos originales que se presentan en dos recorridos: uno cronológico, con las principales cabeceras  e hitos, y otro por temas, en el que el espectador puede descubrir personajes tan míticos como Cuto, El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Florita, y muchos otros. 


La exposición supone un estudio histórico del tebeo, un acercamiento a la filosofía y entidad del tebeo como género literario, pero sobre todo una oportunidad de disfrutar contemplando los tebeos de nuestra cultura popular, tanto las revistas impresas como los dibujos originales conservados por sus autores, familiares y coleccionistas. 



Para disfrutar completamente de la exposición hay que ser atrevido y abrir los numerosos cajones que contienen los distintos expositores que hay en el centro de la sala, ya que están repletos de maravillosas ilustraciones de los distintos géneros que constituyen la historia del tebeo. También se ha editado un libro, prologado por el periodista y comisario de la muestra Antoni Guiral, en el que se puede aprender mucho sobre el recorrido de la historia del tebeo y que por supuesto está ilustrado con portadas, viñetas e historietas de todos y cada uno de los títulos publicados a lo largo de casi cien años.



Por último decir que el fin de estas publicaciones se debió a las estrictas normas de regulación del Estatuto de Publicaciones Infantiles y Juveniles. Incluso algunas escenas publicadas en los años cuarenta fueron censuradas en las reediciones de esa época porque un Estatuto de 1967 marca a hierro y fuego los contenidos de los tebeos. Los cuadernillos apaisados prácticamente desaparecen, en beneficio de revistas y de las novelas gráficas para adultos. Aparecen revistas nuevas, más modernas como Tintín, DDT o Bravo. Y desde 1968 el mercado da un giro radical, con títulos como Delta 99, Dossier Negro, Gaceta Junior o Trinca que se encuentra mucho más cerca de lo que hoy en día se publica como cómic.