Imagen Cabecera

Imagen Cabecera

lunes, 1 de diciembre de 2025

VIOLENCIA, ¿SE PUEDE PERDONAR A UN ASESINO?

 

La sala Princesa del Teatro María Guerrero, la sala pequeña, pone en escena una obra grande. Porque grande es el tema que se trata, grande es la adaptación y dirección de Diego Garrido Sanz y grandes son las intervenciones de los cuatro intérpretes. Diego también participa en el elenco de la misma pero podría decirse que el suyo es un papel residual en ese aspecto al igual que el del niño que aparece al final de la obra. 


Basada en un texto de Fran Kranz, Violencia nos cuenta una reunión entre dos parejas, Beatriz (Cecilia Freire) y Martín (Ignacio Mateos)  padres de un niño asesinado y Ricardo (Jorge Kent) y Amelia (Esther Ortega), padres del asesino que se suicidó tras llevar a cabo una matanza en su centro escolar. 


Han pasado seis años desde el hecho luctuoso, seis años de juicios, de dolor, de intentar entender, de intentar superar algo insuperable. Ahora ambas parejas han acordado reunirse. Y lo que comienza como un intento de entender el pasado se convierte en un proceso doloroso pero necesario. Hablan de la infancia de sus hijos, del acoso escolar, de la soledad, del arrepentimiento y del duelo. Ricardo y Amelia cargan con la culpa de no haber visto las señales, o de no haber sabido interpretarlas. Martín y Beatriz, con la rabia de haberlo perdido todo.  Esta entrevista es su última oportunidad para entender como pudo ocurrir semejante atrocidad. 


Hay momentos tensos, todos intentan ser correctos pero a veces el dolor provoca estallidos inevitables. Sin embargo el autor nos plantea la posibilidad del perdón. Algo que para muchos de nosotros no resultaría fácil, tampoco lo es para Beatriz y Martín, sin embargo un gesto pequeño, silencioso, lo transforma todo: se cogen de las manos. Y por un instante, hay luz. Hay vida. Hay futuro.


Supongo que cuando escuchamos noticias de este tipo en la televisión o las leemos en los periódicos todos pensamos en las victimas, entendidas como los niños asesinados y sus familiares, pero ¿no son también victimas los padres del asesino? ¿Alguien piensa en el dolor de esos padres, que además también han perdido a su hijo en el trágico suceso? 


La interpretación de los cuatro miembros del elenco es realmente soberbia. No es fácil su labor, el saber contenerse en los momentos necesarios y subir de intensidad cuando lo requiere el guion para volver a bajar al momento siguiente. Es sobrecogedor ver las lágrimas de Esther Ortega durante una buena parte de la representación, o sentir el dolor que nos transmite Cecilia Freire y que hace que el corazón se nos encoja. Más comedidos Jorge Kent e Ignacio Mateos, ya se sabe ‘los hombres no lloran’, pero igualmente atravesados por la tristeza y el desconsuelo de no saber si se podría haber hecho algo para evitar la matanza y con el convencimiento de que son muchos los estamentos que han fallado. 

Cecilia Freire, Diego Garrido, Esther Ortega, Jorge Kent e Ignacio Mateos ©Conchita Meléndez

La obra estará en cartel desde el 28 de noviembre hasta el 28 de diciembre de martes a domingo a las 18:00. Tiene una duración 1h y 35 min aprox.  Y habrá un encuentro con el equipo artístico el 9 de diciembre.

Fotos de escena ©Bárbara Sánchez Palomero

No hay comentarios:

Publicar un comentario