El Teatro de la Abadía da comienzo a la temporada 2026 con tres interesantes propuestas muy diferentes entre sí pero igualmente apetecibles. Por un lado podremos ver Morphine, que únicamente estará en cartel 3 días, del 15 al 17 de enero en la Sala Juan de la Cruz, y en la que tras el éxito del Ciclo de los milagros, Luz Arcas y La Phármaco regresan al Teatro de La Abadía para presentar una nueva pieza que está llena de interrogaciones, de palabras mudas que hablan.
Morphine © La_Compañía exlímite | Recycled Illusions
Morphine es una sesión de espiritismo, una invocación. La lectura de Emmy Hennings (poeta, novelista, bailarina, mendiga, morfinómana, prostituta, presa y mística cristiana) ha sido fundamental para encarnar una poética que se mueve entre la oración y el sacrilegio, la devoción y la iconoclastia, la revelación mística y la adicción.
En la obra conviven elementos rituales de Andalucía con el flamenco de Lebrija, referencias de la cultura religiosa popular mediterránea con elementos autobiográficos y memoria familiar.
Tebanas © David Ruiz
A partir del 22 de enero y hasta el 15 de febrero, también en la Sala Juan de la Cruz, Álvaro Tato en la dramaturgia y Yayo Cáceres en la dirección, nos traerán su particular visión de las tragedias griegas. Será un viaje al origen puro de la tragedia clásica, en una versión libre de Edipo Rey y Antígona de Sófocles, Siete contra Tebas de Esquilo y Fenicias de Eurípides.
Un joven elenco encarna a todos los personajes de una saga familiar que transgrede los límites sociales hasta las últimas consecuencias. El coro tebano, testigo y partícipe de la sucesión de catástrofes, nos brinda un espejo ético y moral donde se reflejan las grandes preguntas fundadoras de la convivencia: ¿son hereditarios los delitos y las culpas? ¿La verdad debe buscarse a cualquier precio? ¿Existe un límite entre razón y creencia? ¿Debe prevalecer el Estado sobre la persona? ¿Qué distingue al aliado del enemigo? ¿Cuál es la frontera entre justicia y ley? En definitiva: ¿quiénes somos nosotros?
Una forma de vida © Carla Maro
Y ya en la Sala José Luis Alonso del 9 al 25 de enero, Isabelle Stoffel y Juan Ceacero, presentarán una adaptación teatral de la aclamada novela homónima de la escritora belga Amélie Nothomb, ‘Una forma de vida’. Una reflexión sobre la monstruosidad que habita en nosotros mismos. Un diálogo sobre la creación, el cuerpo, y la necesidad del otro.
«Deseo existir para usted», le escribe un soldado americano destinado en la guerra de Irak en una carta a la novelista belga Amélie Nothomb. Así comienza una relación epistolar en la que la autora, atrapada en su compulsión por responder a cada lector, se sumerge en el mundo del soldado Melvin Mapple, quien le revela la relación que tiene con su cuerpo. Cada guerra tiene sus adicciones: en Vietnam muchos soldados dependían del opio para aguantar el horror, en Irak la obesidad fue declarada la enfermedad de la guerra. Melvin Mapple ha aumentado 100 kilos desde su llegada a Bagdad. Cada día, al volver del campo de batalla, intenta tapar el vacío interior devorando ingentes cantidades de comida basura. El soldado concibe su cuerpo como el territorio para su propia creación y sabe que la autora lo entenderá. La creación de Melvin es su propia grasa. De este modo El cuerpo se convierte en el gran protagonista de la obra en una relación que carece de encuentro físico.
Isabelle Stoffel y Juan Ceacero han conseguido convertir una novela epistolar en una experiencia escénica en la que cuerpo y mente coexisten por separado y en donde la autora de manera difusa nos revela cierta naturaleza del proceso creativo, escritura y corporalidad, realidad y ficción, deseo y muerte.








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