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domingo, 11 de enero de 2026

ORIOL PLA SOLINA Y PAU MATAS NOGUÉ ABREN LA TEMPORADA DEL VALLE INCLÁN CON GULA

 


Según la Real Academia Española (RAE), la gula es el exceso en la comida o bebida, y el apetito desordenado de comer y beber, siendo un vicio que se relaciona con la glotonería y la voracidad, y que va más allá del hambre física. Y si hay una palabra que pueda definir “Gula”, la obra que nos proponen Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina es sin duda el exceso.

Durante las dos horas que debería durar la obra, pero que en realidad se acercan más a las dos y media, Oriol Pla nos muestra un exceso de brío, de coraje, de garra, de profesionalidad, hasta el punto de que cuando uno sale del teatro se pregunta sin conseguirá llegar al final de las 28 funciones, del 9 de enero al 15 de febrero,  que tiene apalabradas con el CDN en el Teatro Valle-Inclán o si caerá rendido en algún momento antes de alcanzar esa meta. 

Y es que la labor que realiza en el escenario es extenuante. Y no me refiero únicamente al esfuerzo físico que tiene que realizar para poner en escena un personaje que se mueve entre el circo, la performance, la danza, el slapstick, que de todo eso hay y mucho en ese individuo que entra tímidamente en escena, encogido, tímido, apocado,  y que empieza pidiendo perdón a todo el mundo, su padre, su madre, a los espectadores, al teatro, a los bailarines, para llegar a un apoteosis frenético en el que el público insaciable pide más y más. 

Pero es que además la impostura de la voz que utiliza durante prácticamente toda la representación supone un esfuerzo añadido para este actor que por méritos propios se ha ganado un lugar entre los más valorados de nuestro país y que le ha supuesto ya un Premio Emmy Internacional al mejor actor por su interpretación en la serie de televisión ‘Yo adicto’.

Y junto a él sobre el escenario está su amigo y compañero artístico Pau Matas Nogué, que es coautor y codirector de la obra y quien deliciosamente pone el contrapunto a los excesos de Oriol con una figura tranquila, calmada, que deja hacer pero que de vez en cuando pone orden al tiempo que acompaña con una suave música  interpretada con una guitarra acústica y que  usa el silbido como instrumento musical  creando bellas melodías.

Oriol Pla y Pau Matas Nogué © Conchita Meléndez

Al final agotado, ya sentado junto a su compañero, el personaje de Oriol vuelve a sentirse vulnerable y confiesa su miedo a no haber conseguido lo que se proponía. Teme que el espectáculo haya sido demasiado largo, que algunas personas del público no se hayan reído, que no hayan disfrutado. Pau le consuela y de nuevo Oriol quiere continuar, un poco más, una canción más. Pero ya no es posible, tiene que abandonar el escenario.  Y entonces se produce el milagro que todo artista espera en cada representación, los espectadores en pie aplauden con entusiasmo durante varios minutos.  




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