Pilar Massa lleva a la Sala Lola Membrives del Teatro Lara la aclamada obra de Terrence McNally, Frankie y Johnny en el Claro de Luna. Se trata de una obra de dos personajes de Terrence McNally que se representó por primera vez en el Off-Broadway en el Stage II del Manhattan Theatre Club en 1987. Desde entonces han sido muchas las adaptaciones que se han llevado a cabo incluyendo una adaptación cinematográfica de 1991 en la que McNally acortó el título a Frankie y Johnny . Fue protagonizada por Al Pacino y Michelle Pfeiffer y el autor introdujo varios cambios en la obra, añadiendo nuevos personajes y lugares.
La versión que ahora podemos ver en el Teatro Lara ha sido adaptada por Manuel Benito y se ciñe más a la obra original. La obra comienza en la oscuridad con una pareja haciendo el amor en un pequeño apartamento en la zona oeste de Manhattan. Son Johnny (Guillermo Manuel Ortega), cocinero de un restaurante de comida rápida, y Frankie (Fátima Baeza), camarera del mismo restaurante. Johnny, que ha salido de la cárcel recientemente, está seguro de haber encontrado a su alma gemela en Frankie. Ella, en cambio, es mucho más cautelosa y reticente a sacar conclusiones precipitadas debido a una serie de malas experiencias pasadas, y al principio considera el encuentro como una aventura de una noche.
A medida que transcurre la noche en este “aquí y ahora” que es Frankie y Johnny en el claro de luna vamos conociendo el pasado y las reveladoras circunstancias de cada uno. Antes del amanecer Johnny llama a una emisora de radio para pedir “la música más hermosa jamás escrita”, entonces, el “Claro de luna” de Claude Debussy entra en escena como un personaje más.
Nos encontramos pues ante una comedia romántica con algunos toques dramáticos y momentos agridulces. Aunque se enmarca dentro del género de la comedia, la obra aborda temas profundos de soledad, vulnerabilidad y la búsqueda de conexión humana en personas que ya han dejado de ser jóvenes pero que sienten que aún les queda mucha vida por delante y que hay que aprovecharla al máximo.

























































