Escena de Noche ©Javier Naval
El Teatro Español acaba de estrenar en la sala pequeña, Margarita Xirgu, la primera puesta en escena del nuevo año. Se trata de una coproducción entre el Teatro Español y Micomicón sobre una adaptación de NOCHE, obra de uno de los grandes autores malditos de la literatura española, Alejandro Sawa.
Alejandro Sawa, nacido en Sevilla, fue un escritor y periodista español, que formó parte de la bohemia finisecular madrileña. Sawa, que murió pobre y ciego, habiendo perdido la razón, inspiró a Valle Inclán para crear su personaje de Max Estrella en Luces de bohemia. No fue Valle el único que le rindió homenaje en su obra, también Pío Baroja hace alusión a él en El árbol de la ciencia. Y en la que fuera su casa, en la calle de Conde Duque número 7 de Madrid puede encontrarse una placa dedicada en la que reza: «Al rey de los bohemios, el escritor Alejandro Sawa, a quien Valle-Inclán retrató en los espejos cóncavos de Luces de bohemia como Max Estrella, que murió el 3 de marzo de 1909, en el guardillón con ventano angosto de este caserío del Madrid absurdo, brillante y hambriento".
Aunque principalmente Sawa fue un periodista qué vivió gran parte de su vida en Madrid, una vida marginal que le llevó a terminar sus días enfermo, ciego y con graves carencias económicas, es sus años jóvenes viajó y conoció el París simbolista, tradujo a los hermanos Goncourt y se empapó de arte y belleza, lo que amaba por encima de todo. En Madrid se ganó la vida trabajando para importantes periódicos, tales como El Heraldo de Madrid, El Imparcial, Don Quijote y ABC. Escribió varias obras entre las que destacan: Iluminaciones en la sombra (1910), Crimen legal (1886), Declaración de un vencido (1887), La mujer de todo el mundo (1885), Historia de una reina (1907), La sima de Igúzquiza (1888), Criadero de curas (1888) y Noche (1888).
Es ésta última la que Mariano Llorente ha adaptado y dirigido para el Teatro Español. Una novela que sigue la corriente naturalista de la época y que se desarrolla en la España de misa, mantilla y procesión; la de los cafés abarrotados de tertulianos hasta altas horas de la madrugada; la de los burdeles de baja estofa y clientela fiel.
La protagonizan un padre autoritario, una madre sin carácter, cinco hijos y un cura amoral e hipócrita. La obsesión enfermiza del padre por la religión y la huida del pecado convierte a esta familia en un grupo de seres grises que conviven en una misma casa enclaustrados. La novela narra las consecuencias que la educación autoritaria del padre tiene sobre el destino de sus hijos.
Mariano Llorente, que dice haberse sentido entre las palabras de Alejandro Sawa como en casa, refleja en el montaje que ha realizado los años de una España oscura y una familia aún más oscura. Las primeras palabras que escuchamos desde la escena son las de la única hija que les queda a Dolores y a Paco en la casa familiar. Paquita, que yace en el lecho enferma de tuberculosis, le recrimina a la madre que ni ella ni su marido les han querido nunca a ella y a sus hermanos. Es duro escuchar algo así, pero no sorprendente en los tiempos en los que se sitúa la obra.
El reparto de la obra lo componen: Alberto Jiménez, que regresa a la escena tras un largo periodo de ausencia y que encarna a Don Francisco (Paco), que es el padre de la familia y en él reside gran parte de lo que es la lucha, la noche está en su cabeza, la noche está en sus tinieblas morales, en su dogmatismo, en su fanatismo. Roser Pujol es Dolores, la madre, una mujer sojuzgada al marido, sin personalidad, una paridera de niños que vive bajo las condiciones que Paco la impone y que ni siquiera considera el hecho de que no debería de ser así. Y Àstrid Janer es Paquita, la hija enferma y abnegada que en sus últimos momentos intenta remover conciencias.
El resto del equipo es el habitual con el que Micomicón suele trabajar y está compuesto por Arturo Martín Burgos, en la escenografía; el vestuario es de Almudena Rodríguez Huertas; la Iluminación de Ion Aníbal, la Composición musical de Mariano Marín y la Videoescena, que es realmente magnífica, de Emilio Valenzuela. Todos ellos han colaborado para lograr una atmósfera opresiva pero con una gran belleza estética. Las fotografías de escena son de Javier Naval.
La obra estará en cartel desde el 8 de enero al 1 de febrero de 2026
Alberto Jiménez, Àstrid Janer, Mariano Llorente y Roser Pujol ©Conchita Meléndez

