Tres Noches en Ítaca aborda temas como el duelo, la familia y la memoria desde el humor y la emoción, y en tono de tragicomedia contemporánea. No es un tema que le sea ajeno a María Goiricelaya, hoy mismo ha presentado en los Teatros de la Abadía la obra ‘Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán’, escrita por ella misma en la que aborda el tema del buen morir.
En esta ocasión la historia se sitúa en la isla griega de Ítaca, ese lugar del Mediterráneo que tanto le gusta a Alberto Conejero. Se trata de una tragicomedia íntima que transita entre el duelo y la risa inesperada, entre la memoria y la posibilidad de renacer, y que propone una mirada humana sobre los vínculos familiares.
La obra parte de un viaje: el de tres hermanas, Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde, cada una de ellas con personalidades muy diferentes, que después de mucho tiempo sin verse, se reúnen en la isla de Ítaca tras la muerte de su madre. Alicia, la madre ausente, fue una profesora de griego clásico que años atrás decidió abandonarlo todo y establecerse allí.
Lo que comienza como un encuentro marcado por la muerte de la madre, se transforma en un espacio para revisar el pasado, nombrar lo que no se dijo a tiempo y preguntarse qué significa seguir adelante cuando ya no hay respuestas. Tres noches en Ítaca habla de la familia como un organismo complejo, contradictorio e imperfecto, donde el amor convive con el reproche y el cuidado adopta formas que no siempre sabemos reconocer.
En el texto de Alberto Conejero Ítaca no es un lugar al que llegar, un lugar al que llegar, sino el gesto de detenerse, escuchar el silencio y atender a aquello que quizá todavía puede decirse.
La obra estará en cartel del 6 de febrero al 8 de marzo de 2026 en Nave 10 Matadero.

















































