Ayer se presentó en el Teatro de la Comedia, El Escondido y la Tapada de Pedro Calderón de la Barca, que al parecer no se había representado nunca antes en el recinto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, así que supone un estreno absoluto. Y también se estrena con esta obra la nueva promoción de actores de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, concretamente la séptima.
La séptima promoción nace en septiembre de 2025, tras un largo y competitivo proceso de selección entre los meses de febrero a junio, al que se presentaron 900 aspirantes entre los 18 y los 30 años. Habiendo superado las múltiples fases del proceso, seis actores y seis actrices fueron escogidos para conformar el nuevo elenco de la JCNTC: Samuel Arribas, Jordan Blasco, Gabriel de Mulder, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe Fuentes, Diego Garisa, Belén Landaluce, Andrea Martínez, Julio Montañana, Anna Nácher y Andrea Real.
La obra ha sido adaptada por Carolina África y dirigida por Beatriz Argüello y podrá verse en la Sala Principal del 12 de marzo al 26 de abril de 2026. La comedia, heredera de La dama duende entre otras, transcurre en el interior de una casa; una casa que será la metáfora de ese Madrid del siglo XVII de calles estrechas, oscuras y llenas de recovecos.
La acción comienza cuando César llega a Madrid acompañado de Mosquito, su criado. Ambos huyen de la justicia tras haber matado a un hombre. César ha viajado a la ciudad porque ha recibido una carta de Celia —una de las dos damas a las que corteja— en la que le propone que se refugie en su casa para esconderlo y poder así continuar en secreto su relación amorosa. Sin embargo, los planes se complican con la llegada a Madrid de Félix, hermano de Celia. A partir de ese momento, se desencadena una serie de enredos y acontecimientos que obligan a Celia y a su hermano a abandonar la casa, dejando encerrados en ella a César y a Mosquito.
Según Carolina África “El escondido y la tapada me parece una elección idónea para el debut de la Joven Compañía porque, en sus manos, esta comedia de enredo adquiere una energía particularmente fresca que funciona como un mecanismo de relojería.” Carolina ha intentado agilizar los diálogos y subrayar el carácter lúdico, permitiéndose ciertos guiños cómicos que dialogan con nuestro presente.
Por su parte Beatriz Argüello encantada con la propuesta de Laila Ripoll, directora del teatro, para llevar a cabo la dirección de la joven compañía, define la obra como “una comedia urbana, joven, divertida, de misterio que no desmerece a otras comedias de Calderón, en la que el público va a ver algo nuevo y al mismo tiempo muy reconocible de nuestro teatro barroco”.
Fotografías ©Conchita Meléndez



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