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viernes, 1 de noviembre de 2024

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS LLEVA EL TERROR AL FERNÁN GÓMEZ

 


Ignacio García y Pepa Pedroche codirigen ‘El monte de las ánimas’, una  adaptación de los relatos del poeta sevillano del siglo XIX Gustavo Adolfo Bécquer y algunos fragmentos de El estudiante de Salamanca de Espronceda en versión de José Ramón Fernández. 


El monte de las ánimas (Historias de terror) se estrenó ayer en el teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, en el contexto del Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos, y reúne varias de las leyendas del poeta y escritor sevillano y fragmentos del poema narrativo El estudiante de Salamanca de José de Espronceda, de ambiente fantasmal.

El título de este montaje, que permanecerá en cartel hasta el 8 de diciembre en la Sala Jardiel Poncela, está tomado del que está considerado el mejor relato corto de terror de la literatura castellana, que Bécquer ambientó en Soria, el mismo escenario de otras cuatro de sus leyendas, El rayo de luna, Los ojos verdes, La promesa y La corza blanca. Fue publicado el 7 de noviembre de 1861, con dieciséis leyendas más, en el diario El Contemporáneo.


Y es justamente este lugar soriano el que José Ramón Fernández ha escogido para urdir la trama de El monte de las ánimas. Ambientada a finales del siglo XIX, sucede durante una excursión en la que cuatro personajes quedan atrapados en un ambiente cargado de leyendas y supersticiones. A medida que la noche de Difuntos avanza relatan historias sobre el Monte de las Ánimas, un lugar donde se cree que los espíritus de antiguos caballeros templarios cazan en la oscuridad. Las tensiones entre los personajes crecen, y la línea entre realidad y leyenda se desdibuja, llevando al público a un mundo de misterio, superstición y relaciones humanas.

El monte de las ánimas, según explica su codirector Ignacio García, “trata de profundizar en la estética del terror hispánico que durante tanto tiempo fue un gran éxito y asustaron a varias generaciones de lectores, acompañando los relatos del Día de los muertos, de las ánimas y de las festividades en torno a los muertos”.

García subraya que estas leyendas de Bécquer, junto a los grandes relatos de terror del siglo XIX de Poe, Stevenson y Lovecraft en el ámbito anglosajón, constituyen el origen del que ha brotado gran parte del cine de horror contemporáneo y series actuales. “El texto de José Ramón Fernández nos permite soñar con un homenaje a la tradición oral de cuentos, leyendas, relatos e historias que atraviesan el tiempo y perviven en la memoria del que escucha”, apunta la codirectora Pepa Pedroche.

Interpretada por cuatro jóvenes actores: Alba Recondo, Javier Godino, Lucía Esteso y Pablo Béjar, en ‘El monte de las ánimas’ el espectador se sumergirá, subraya García, “en un ambiente siniestro oscuro y turbio, de muertos que se levantan y de supersticiones que aparecen, despertando los fantasmas que hay en cada uno de nosotros”.

La escenografía y la iluminación evocan el ambiente misterioso y lúgubre del Monte de las Ánimas, donde la oscuridad, las sombras y los elementos naturales dominan la escena. El vestuario de la obra está diseñado para reflejar tanto la época histórica como las características individuales de los personajes. Se usan tonos oscuros y telas pesadas que complementan la atmósfera de misterio.

Javier Godino, Lucía Esteso, Pablo Bejar, Pepa Pedroche, Pérez de la Fuente, José Ramón Fernández, Ignacio García y Alba Recondo

Fotografías: © Conchita Meléndez


jueves, 31 de octubre de 2024

EL TENORIO VUELVE A MADRID EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

 


Cuando se presentó la temporada 2024/2025 del Teatro Fernán Gómez, su nuevo director, Pérez de la Fuente, nos prometió que iba a devolver a la escena madrileña a los grandes nombres y las grandes obras de la literatura hispánica y de momento ha cumplido. Tras su paso por la sala Guirau de la insigne escritora doña Emilia Pardo Bazán con la obra de ‘Cigarreras’, ahora le toca el turno a una de las obras más queridas por el público ‘Don Juan Tenorio’ de José Zorrilla. Todo un clásico para la festividad de los Santos que se podrá disfrutar solamente tres días,  31 de octubre, 1 y 2 de noviembre y que tiene agotadas todas las localidades, lo que es prueba de que a los espectadores nos encanta disfrutar a los clásicos. 


La obra que es probablemente la pieza más representada en la historia de la Literatura en España desde su estreno en el Teatro de la Cruz de Madrid el 28 de marzo de 1844 en la que el seductor estuvo representado por primera vez por Carlos Latorre, constituye, junto con El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), atribuida a Tirso de Molina y de la que Don Juan Tenorio es deudora, una de las dos principales materializaciones literarias en lengua española del mito de Don Juan.



Ahora llega a escena de la mano de Ignacio García que firma la dirección y la versión de esta obra, en la que los personajes van a interpretar una lectura dramatizada escenificada en la que el escenario permanece limpio, con apenas unas sillas a los lados desde las que se irán incorporando los personajes cuando así lo requieran las distintas escenas. La música es fundamental en este montaje que cuenta con el Coro de la Escolanía del Escorial, dirigidos por el P. Juan Gabriel Martín Pereña y con Sara Águeda al Arpa y Elena Aranoa como cantante. 



El reparto es todo un lujo y estará encabezado por Carles Francino, como don Juan y Manuela Velasco en el papel de doña Ines. Junto a ellos, Chema León (Don Luis), Mario Gas (El Comendador), Joaquín Notario, Juanma Cifuentes, Pepe Viyuela (Chuti), Diana Palazón, Vicky Peña (Brigida), Chema Ruiz, Juanma Navas, Chema de Miguel, Javier Gallardo, Cecilia Solaguren, María José Alfonso (Madre Abadesa) e Irene Aguilar.

No creo que haga falta contar el argumento pero por si acaso hay algún despistado, la obra transcurre en la noche de Carnaval. Hace un tiempo don Juan y don Luis Mejía habían hecho una apuesta doble, la cual trataba sobre «quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año» y «quien de los dos se batía en más duelos y quién seducía a más doncellas». La historia comienza un año después de esa apuesta, cuando don Luis Mejía y don Juan se vuelven a encontrar en la hostería del Laurel de Buttarelli, en Sevilla, donde comparan sus hazañas. Don Juan es un seductor que se mofa de todos los valores sociales establecidos, pero su vida cambiará al conocer a doña Inés, quien, con su amor, salvará el alma del conquistador de las llamas del infierno.

Decía el director de la obra, Ignacio García, que probablemente los versos del Tenorio son los más conocidos de nuestra literatura y seguramente es cierto, ¿Quién no ha recitado alguna vez la escena del sofá, o el monologo de Don Juan en la Hostería del Laurel, o la frase “Clamé al cielo, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la Tierra responda el cielo, no yo.” ?


Fotografías: © Conchita Meléndez





miércoles, 24 de enero de 2024

LA ROSA DEL AZAFRÁN, UNA ZARZUELA MUY MANCHEGA


De la mano del director de escena Ignacio García y el director musical José María Moreno, La Rosa del Azafrán vuelve a escucharse sobre el escenario del Teatro de La Zarzuela 21 años después de su última representación. La obra cumbre de Jacinto Guerrero, con libreto de Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández-Shaw Iturralde, se estrenó en el Teatro Calderón de  Madrid el 14 de marzo de 1930 y estuvieron en el reparto del estreno, Felisa Herrero como Sagrario y Emilio Sagi Barba como Juan Pedro. 



En esta ocasión la obra contará con dos repartos excepcionales que incluyen algunas de la voces más reconocidas del género, como son las de Yolanda Auyanet, Carmen Romeu, Juan Jesús Rodríguez, Rodrigo Esteves, Carolina Moncada, o el especial talento interpretativo de Ángel Ruiz, Juan Carlos Talavera, Pep Molina, Emilio Gavira o Chema León. Además el director ha contado con la colaboración de Vicky Peña –Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes- en el papel de la casamentera Custodia y el maestro de maestros Mario Gas como Don Generoso.



Con una escenografía realizada por Nicolás Boni y la iluminación de Albert Faura, los que ya hemos podido disfrutar de la representación nos hemos visto trasladados a esos campos manchegos en los que el sol y las espigas imponen su presencia, o al menos la imponían en la época en la que se desarrolla la historia. También el vestuario de Rosa García Andújar nos retrotrae a aquellos años. En esta versión de la obra de Guerrero, en la que se ha respetado tanto el libreto original como la música del maestro todo parece estar redondo y eso es sobre todo gracias a la dirección de Ignacio García que ha sabido inculcar en todo su equipo ese sentimiento que él tiene y sobre el que reflexiona de que las zarzuelas de la Edad Dorada que están ligadas a distintas regiones de nuestro país, “convirtiéndose en verdaderos himnos, símbolos y retratos emocionales de esos territorios”. ». En ‘La rosa del azafrán’, tanto la partitura como el libreto «destilan la esencia de esa tierra, la nobleza de sus gentes y de su historia, y la vida de sus campos», donde hay «un hueco para la literatura clásica, con el Quijote y sus molinos, y con ‘El perro del hortelano’, sus celos irracionales y sus conflictos de clase».



Todo el reparto no solo cumple con su cometido sino que lo sobrepasa con ganas y nos deleita con sus interpretaciones, arrancando aplausos del público casi desde los primeros compases de la obra. Me gustaría destacar a la cantante de música popular Elena Aranoa, garganta y corazón del pueblo con mayúsculas, que va introduciendo los diferentes cuadros de la escena con la propia y genuina raíz musical de la tierra y a Ángel Ruiz, un maravilloso tenor cómico  en el papel de Moniquito, que pone la nota lúdica y divertida en la historia y hace sonreir al público en todas sus intervenciones. 



La Rosa del Azafrán, escrita en dos actos, se desarrolla en un pueblo de la Mancha a finales del siglo XIX. 

La obra da comienzo en la casa de unos acomodados labriegos, se celebra el santo del amo. Entre los mozos y pastores que lo festejan está Juan Pedro, joven formal que corteja a Catalina; como también hace Moniquito, que es rechazado por esta. También acude a la fiesta el anciano don Generoso, antiguo dueño de la casa que por causa de la muerte de su hijo vive en su locura quijotesca. El ama Sagrario defiende al anciano de las burlas. Catalina cuenta al ama que Juan Pedro —gañán forastero que ha llegado para trabajar en la venta y que no ha conocido a su padre— le ha pedido una cita; Sagrario aprueba la relación ya que tiene una buena opinión del joven —y se siente atraída por él— pero, al no considerar adecuado que los novios duerman bajo el mismo techo antes de la boda, exige a Juan Pedro que se marche. Sagrario llama a Juan Pedro y le pregunta cómo explican los hombres el amor, pues ella no lo ha vivido nunca por ser muy orgullosa. El ama lanza una indirecta al joven. Catalina comprende los sentimientos del ama y decide rechazarle, por lo que ya no tendría que marcharse, pero el ama insiste en que se vaya. Juan Pedro y el resto de mozos salen de noche a rondar a las mozas. Más tarde, en la casa están mondando la rosa del azafrán, labor en que cada moza trabaja con su amado. Sagrario, que, como de costumbre, trabaja sola, confiesa a Custodia su amor por Juan Pedro. Éste llega hasta el lugar y, cuando todos esperan que dirija una copla a Catalina, canta al ama Sagrario. Al oír la copla ella cree que se trata de una burla y ordena suspender el trabajo y que todos se marchen. Y a partir de ahí comienzan los enredos en que las parejas se buscan y se separan según soplen los vientos. 



La Rosa del Azafrán, se estrena mañana día 25 y estará en cartel hasta el 11 de febrero y estoy segura de que llenará la sala en todas y cada una de sus catorce representaciones porque sin duda merece la pena ir a verla. 


Fotografías de © Conchita Meléndez