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martes, 10 de junio de 2025

BLAUBEEREN, UNA OBRA DE TEATRO DOCUMENTAL SOBRE EL HOLOCAUSTO

 


Hemos visto y leído tanto sobre el Holocausto que nos parece que ya lo sabemos todo, pero parece que siempre hay algo más que contar, otra visión, otro punto de vista, otra perspectiva, y eso es lo que nos plantea la obra que Sergio Peris-Mencheta, en su regreso a los escenarios dirige en los Teatros del Canal. 

El texto de Moisés Kaufman y Amanda Gronich refleja las vidas de los nazis que trabajaron en el campo de exterminio de Auschwitz a partir de las fotografías de un álbum que permaneció inédito hasta 2007

Víctor Clavijo, Clara Alvarado, Eric de Loizaga, Nacho López, Irene Maquieira, Natxo Núñez, María Pascual y Paloma Porcel interpretan del 5 al 29 de junio esta pieza que reconstruye la historia por la que esas imágenes salieron a la luz pública.

Blaubeeren es una obra documental de Moisés Kaufman y Amanda Gronich, finalista de los premios Pulitzer en Estados Unidos el pasado año.


El origen de Blaubeeren es el hallazgo de un álbum de fotos de la Segunda Guerra Mundial nunca antes vistas y que fueron enviadas a Rebecca Erbelding, la directora de archivos del Museo del Holocausto de los Estados Unidos. Las fotos mostraban a los oficiales que administraban Auschwitz, el campo de exterminio más letal en la historia de la humanidad.


El llamado álbum Hoecker, con 116 fotografías, recibió este nombre por su propietario, Karl Hoecker, el último ayudante del comandante de Auschwitz-Birkenau. En él se documentaba la vida cotidiana de los nazis en el campo: visitas, ceremonias oficiales, actividades sociales, momentos de descanso en que hombres y mujeres toman el sol, se divierten… Cuando las imágenes aparecieron en las portadas de los periódicos de todo el mundo, un empresario alemán reconoció en ellas a su abuelo y al indagar sobre este descubrimiento conoció a otros descendientes de nazis y tuvo que enfrentarse con el pasado de su propia familia. ¿Cuánto sabían realmente los descendientes de aquellos hombres y mujeres que dirigieron y trabajaron en Auschwitz y en otros campos de exterminio?  Porque como señala Kauffman “Una cosa es luchar como soldado y cometer una violencia indescriptible contra un pueblo. Otra muy distinta es marcar las matanzas en masa con canciones casuales y picnics despreocupados al aire libre”

La principal referencia de Blaubeeren es la historiadora y archivera del Museo del Holocausto de Estados Unidos Rebecca Erbelding, junto a otros personajes reales, como el nieto del arquitecto de Auschwitz, Marrick Smith y el SS Karl Höcker. Como ha señalado el propio Peris-Mencheta en una entrevista, este es un espectáculo “sobre la banalidad del mal que puede suceder en cualquier parte por desgracia. La maldad habita en uno y con el cerebro suficientemente bien lavado uno puede estar en la cadena de un proceso diabólico

Durante toda la representación no se oyó un solo ruido en la sala, no hubo una sola tos, nadie abrió un caramelo, ni miró una sola vez el móvil, el silencio fuera del escenario era absoluto, al menos el día que yo la vi. Parecía como si todo el mundo contuviera la respiración y sin embargo la obra no se ceba en momentos macabros, es pura investigación y quizás por eso resulta más dramática. Porque nos hace preguntarnos muchas cosas. Entre ellas, a mí al menos, nos plantea sí dentro de unos años no tendremos sobre el escenario el reverso de la moneda.  Sí ese pueblo que ha sufrido todo lo que ha sufrido, ignora lo que su país le está haciendo a otro pueblo o si como los descendientes de los nazis prefiere mirar a otro lado. 

La labor de Peris-Mencheta y de todo el equipo es impecable, con muy pocos elementos en escena en una escenografía realizada por Alessio Meloni e iluminación de Pedro Yagüe se consigue un clima cerrado que nos oprime el corazón. Pero sobre todo es el diseño de audiovisuales de Emilio Valenzuela quien nos hace entrar de lleno en la historia. Son las imágenes de ese álbum las que nos muestran a una serie de individuos que disfrutaban de una vida alegre y divertida mientras al otro lado de la valla morían miles de personas. 

Elenco © Conchita Meléndez

Destacar también la doble labor del elenco, que además de actuar ponen música a la representación con diversos instrumentos: Clara Alvarado, clarinete y piano; Víctor Clavijo, piano; Eric de Loizaga, trikitixia; Nacho López, guitarra; Irene Maquieira, viola; Natxo Núñez, piano, guitarra y flauta;  Maria Pascual, piano y Paloma Porcel, ukelele. 

Imágenes cedias para difusión. 


sábado, 7 de junio de 2025

LA TABERNERA DEL PUERTO REGRESA AL TEATRO DE LA ZARZUELA CON LA EMOTIVA MIRADA ESCÉNICA DE MARIO GAS

 


Decía Ángel Ruiz, tenor cómico recientemente premiado en la gala de los Talía,  en la presentación de la que puede considerarse como la indiscutible obra cumbre del género, que la obra del maestro Pablo Sorozabal parecía tener una maldición, ya que cada vez que se estrenaba en el teatro de la Zarzuela, ésta es la cuarta, ocurría algo y que esperaba que en esta ocasión se rompiera el hechizo.  No fue así, el día del estreno el elenco tuvo que actuar sin el apoyo del coro, que ondeaba sus quejas en la puerta del templo de la plaza de Teresa Berganza tras el paro convocado para denunciar las condiciones "vergonzosas" de trabajo. Los sindicatos exigen la destitución de la directora, Isamay Benavente por boicotear la huelga convocada. 



Es una lástima que una obra tan bella en todos los aspectos como es La tabernera del puerto vea lastrada su puesta en escena por motivos ajenos a la representación en sí. Que ‘La tabernera del puerto’ de Pablo Sorozábal es una obra maestra hay pocos que lo cuestionen. Algunos la consideran, sin duda con razón, algo así como la Traviata de la zarzuela, mientras otros la estiman como la última gran zarzuela de la historia. Fue estrenada en el Teatro Tívoli de Barcelona en mayo de 1936 –pese al éxito indiscutible, con no pocos problemas para el compositor debido a los tiempos convulsos que dos meses después derivarían en la Guerra Civil–, y en Madrid en marzo de 1940 –una vez terminada la contienda– en el Teatro de la Zarzuela. Ahora, 85 años después de aquella premier madrileña, el emotivo montaje de Mario Gas, en ocasiones poético y, ante todo, profundamente teatral y documentado, regresa a este mismo escenario.



En esta ocasión están programadas 15 funciones, entre el 4 y el 22 de junio, de este ‘romance marinero en tres actos’ cuyo libreto original lo firman los dramaturgos Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. 



El conjunto de la de la escenográfica obra de Ezio Frigerio con Riccardo Massironi y la del vestuario de Franca Squarciapino, llega a ser por momentos ensoñadora, a lo que contribuye la videoescena de Álvaro Luna, especialmente significativa en la escena de la tormenta en el mar. La dirección musical es de José Miguel Pérez-Sierra y Julio César Picos que estarán al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.



La obra contará con un doble reparto formado por Leonor Bonilla  y Serena Sáenz como Marola, la joven tabernera; Ángel Ódena y César San Martín como Juan de Eguía, el dueño de la taberna; Marcelo Puente y Celso Albelo en el papel del joven marinero Leandro; Rubén Amoretti y Simón Orfila interpretan al lobo de mar inglés Simpson; Rut González es Abel un joven músico enamorado de Marola, Vicky Peña es Antigua, la sardinera; Pep Molina es Chinchorro, patrón de un barco; Ángel Ruiz interpreta a Ripalda, el dueño del café de enfrente de la taberna; Xavier Ribera-Vall, Rafael Delgado y Didier Otaola, interpretan a los marineros Verdier, Fulgen y Senén y Ángel Burgos es Valeriano, el sargento de carabineros. 



“Este Romance marinero no es una obra realista ni lo pretende; se trata de un relato teatral teñido de un vapor de leyenda, o elemento poético, en el que se explica una historia de contrabando y de amor en un pueblo marinero”. Mario Gas quiere ser fiel a la obra y que los intérpretes ayuden a “contar la historia con todo el sentimiento y toda la verdad que permite el teatro”.


La acción transcurre en una localidad imaginaria del norte de España. La idea original del libreto, según los libretistas, vino de un poema publicado el 3 de febrero de 1935 en el ABC por el propio Federico Romero. En el puerto se encuentra la taberna de Marola. Nadie sabe el origen de Marola, solamente se conoce que la taberna fue costeada por el bandido Juan de Eguía, al que todos creen su marido.


El marinero Simpson habla de Leandro (un pescador enamorado de Marola). Marola y Leandro se enamoran. Abel, un adolescente intérprete del acordeón, también se enamora de Marola pero no es correspondido.

Un grupo de mujeres del pueblo reprochan a Marola que vuelve locos a todos los hombres, pero ella se defiende recriminándoles que no prestan atención a sus esposos. Juan de Eguía golpea a Marola ante la impotencia de Abel.

Al día siguiente Abel cuenta lo sucedido, lo que hace que todos los presentes busquen a Juan para pedirle explicaciones. Leandro conversa con Marola, quien confiesa que Juan de Eguía es su padre, ante lo cual Leandro convence a su amada para que huya con él.



Juan de Eguía aparece de nuevo y le promete a Leandro la mano de Marola a cambio de que introduzca un fardo de cocaína en la ciudad. Leandro acepta y acompañado de su amada se dirigen en una pequeña embarcación hacia una cueva que solo tiene acceso por mar, para cargar el fardo de cocaína, pero son sorprendidos por una tormenta y desaparecen.


Abel canta a la desaparecida Marola, mientras Juan entristecido les cuenta a todos los presentes que ella es en realidad su hija. Poco después el marinero Simpson trae la buena noticia de que Leandro y Marola están vivos y se dirigen al puerto detenidos por los carabineros. Juan confiesa ser el verdadero culpable de todo lo sucedido y es detenido, mientras que Leandro y Marola quedan en libertad.


El resultado de la labor de todo el equipo consigue un excepcional montaje que sin duda posee  una gran belleza estética y musical. Esperemos que en las representaciones que restan todo funcione con normalidad y la calidad de la obra no se vea afectada. 

Fotografías © Conchita Meléndez




LA AVENTURA DE LA PALABRA


En 1998 Fernando Fernán-Gómez fue elegido como académico de número de  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Para poder tomar posesión del sillón B, Fernán-Gómez debería, como el resto de nominados, pronunciar un discurso. Lo hizo el 30 de enero del 2000 con el discurso titulado Aventura de la palabra en el siglo XX. Le respondió, en nombre de la corporación, Francisco Nieva.



Ahora, basado no exactamente en el discurso pronunciado sino en la elaboración del mismo, el teatro que lleva por nombre el del autor, Fernán Gómez, ha creado una pieza teatral dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente en la que  Raúl Losánez firma la dramaturgia y la versión. 



El actor Nancho Novo interpreta a Fernán-Gómez con gran acierto, tanto en lo físico como en lo gestual e incluso a veces en lo vocal. La réplica se la da Marta Poveda, una actriz polivalente y con gran poderío que da vida a la palabra. Y es que de palabras va la cosa, las dichas, las sobreentendidas, las ocultas, las escritas, las que busca un autor y a veces se empeñan en no aparecer. 



Pérez de la Fuente, director también del centro que lleva el nombre de este gran actor y escritor, considera que el discurso de ingreso a la Real Academia de Fernán Gómez es para muchos académicos y críticos “uno de los mejores discursos de cuantos se han podido escuchar en tal ilustre institución y una defensa apasionada de la libertad a través de la palabra”. Además, añade que “este proyecto responde plenamente a los criterios y objetivos de esta dirección artística, que es que el espíritu de Fernán Gómez sea la identidad, el alma y la palabra del teatro que lleva su nombre. Creemos que es justo y necesario hacerlo”.



El diseño de escenografía y vestuario lo firma también  Juan Carlos Pérez de la Fuente y junto con la iluminación de José Manuel Guerra juega un importante papel en la representación, aunque debo de confesar que en algunos momentos es complicado para los espectadores, quien a fuerza de tener que volver la cabeza de un lado a otro caen en riesgo de contraer una torticolis. Incluso en algunas escenas se da el caso de que estando uno de los intérpretes en el escenario central y el otro fuera del mismo, en las extensiones que a tal fin se han creado, es imposible visualizar a ambos y el diálogo establecido entre ellos queda limitado, o tal vez no, pues a falta de imagen debemos apoyarnos en la palabra. 



 El espacio sonoro es de Ignacio García y también está muy presente durante toda la representación. El maquillaje y peluquería es de La Kasa del Maquillaje S.L.
La obra es una producción del teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa en colaboración con la Compañía del Figurín y permanecerá en la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez hasta el 22 de junio.

Juan Carlos Pérez de la Fuente, Marta Poveda, Raúl Losánez y Nancho Novo

Fotografías © Conchita Meléndez

viernes, 6 de junio de 2025

CORIOLANO EN VERSION DE ANTONIO SIMÓN

 


Coriolano, una de las últimas tragedias de Shakespeare y que forma parte de la trilogía romana junto a Antonio y Cleopatra, estará representándose en los teatros del Canal, en su Sala Roja, únicamente hasta el domingo día 8, en total serán 5 las representaciones que podrán verse en Madrid de esta versión de Antonio Simón, creada para el Festival de Mérida.

En la antigua República de Roma, a raíz de una hambruna, el pueblo, o plebeyos, se rebela contra los patricios, la clase dirigente. En respuesta a sus protestas y tras un encuentro del pueblo con el aristócrata Menenio, los patricios conceden al pueblo dos representantes (tribunos) en los asuntos públicos, una decisión que provoca la ira del orgulloso militar patricio Cayo Marcio que no siente sino desprecio por las clases bajas. En ese momento, estalla la guerra con una vecina tribu italiana, los volscos, guiados por el gran rival de Cayo Marcio, Tulio Aufidio. Los volscos son derrotados y Roma toma la ciudad italiana de Corioles gracias al heroísmo de Marcio. En reconocimiento a sus grandes hazañas, a instancias de las recomendaciones de su madre Volumnia, a Cayo Marcio se le concede el nombre de Coriolano.

A su regreso a Roma, Coriolano recibe la bienvenida de un héroe, y el Senado se dispone a nombrarle cónsul. Con el fin de obtener este cargo, según marcan las costumbres, Coriolano ha de salir a pedir los votos de los plebeyos, una tarea a la que se compromete a regañadientes. Al principio, la gente común se muestra dispuesta a darle sus votos, pero luego revierte su decisión ante la insistencia de los tribunos, Bruto y Sicinio quienes consideran a Coriolano un enemigo del pueblo. Coriolano es incapaz de controlar su orgullo herido y en un arrebato de furia cuestiona la soberanía misma del pueblo. Bruto y Sicinio lo declaran traidor al Estado romano y Coriolano es condenado al exilio.

Deseoso de vengarse, Coriolano pide asilo en la patria de sus enemigos, los volscos, y hace las paces con su líder, Aufidio. Entre ambos planean una nueva campaña contra Roma. Su ejército procede a marchar sobre Roma, lanzando ataques contra las poblaciones vecinas y sumiendo a la ciudad en el pánico. Muy pronto Aufidio y Coriolano están acampados fuera de las murallas de la ciudad. Su viejo amigo Menenio le pide misericordia pero Coriolano se niega a escucharlo. Sin embargo, cuando Volumnia le ruega hacer la paz, Coriolano, tras el conmovedor discurso de su madre, se arrepiente de sus actos y sella su destino.


Aunque se considera una de las obras menos conocidas de Shakespeare, en España se ha representado en varias ocasiones por distintas compañías, en esta ocasión Roberto Enríquez, en el papel de Coriolano, encabeza un elenco de nueve intérpretes:  Carmen Conesa, como Volumnia; Manuel Morón dando vida a Menenio; Álex Barahona en la piel de Cominio; Santiago Molero como Bruto; Juan Díaz de Sicinio; María Ordóñez encarnando a Virgilia; Beatriz Melgares doblando papel como lugarteniente y ciudadano y por último Javier Lara como Aufidio.

Con una escenografía de Paco Azorín, agotadora para los actores pero muy adecuada para un recinto como el del Teatro Romano de Mérida y que encaja bien sobre el escenario de la Sala Roja de los Teatros del Canal, los actores interpelan al público que pasa a ser parte de la representación como miembros del pueblo. El diseño de vestuario es de  Ana Llena y el diseño de iluminación de Rodrigo Ortega. El espectáculo es una coproducción del Festival de Mérida y Vania.

Fotografías ©Jero Morales