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viernes, 27 de marzo de 2026

LA VIDA EXTRAORDINARIA, LA FUERZA DE LA AMISTAD

 


El famoso poeta de la salsa, Ruben blades dijo ‘los amigos son la familia que uno escoge’, y Blanca escoge a Aurora como amiga cuando ambas tienen 5 años de edad. Y eso probablemente es lo más importante de dos vidas que en realidad no tienen mucho de extraordinarias, dos vidas como las de cualquiera otra persona, con sus altibajos, con sus alegrías y sus penas. 


Aurora (Malena Alterio) y Blanca (Carmen Ruiz), son dos mujeres con personalidades muy distintas, Aurora es juiciosa, le encanta leer, es sosegada, Blanca es un torbellino, temperamental, impulsiva, algo melodramática. Sin embargo las dos tienen muchas cosas en común, a las dos les interesa la poesía y ambas escriben sus propios poemas, no son poemas de gran calidad lírica pero están llenos de vida. Las dos se casan con hombres a los que no aman, las dos se enamoran de hombres a los que no deberían haber amado. Las dos pierden a seres queridos, Aurora a su padre, Blanca a su madre, pero por encima de todo las dos sienten una gran amistad la una hacia la otra que perdurará hasta el final de sus días. 


Malena y Carmen, Carmen y Malena, están inmensas en sus respectivos papeles, con monólogos desbordantes en los que las acompañan Jorge Naveros al piano y Diana Valencia al violín. También escuchamos la voz de Alicia Borrachero como narradora durante una serie de audiovisuales sobre el origen de la vida que se irán proyectando a lo largo de la representación, y que a mi particularmente no me aportaron demasiado al contexto.



La obra, que estará en cartel en la Sala Verde de los Teatros de Canal 26 de marzo al 19 de abril, está escrita y dirigida por Mariano Tenconi Blanco y se estrenó por primera vez en Buenos Aires, producido por Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes, en la Sala Orestes Caviglia, en agosto de 2018. Con anterioridad ya pudimos ver en Madrid otra obra suya, ‘La mujer fantasma’, que tuvo lugar en el Teatro Valle-Inclán, del Centro Dramático Nacional.




Fotografías © Conchita Meléndez





martes, 10 de junio de 2025

BLAUBEEREN, UNA OBRA DE TEATRO DOCUMENTAL SOBRE EL HOLOCAUSTO

 


Hemos visto y leído tanto sobre el Holocausto que nos parece que ya lo sabemos todo, pero parece que siempre hay algo más que contar, otra visión, otro punto de vista, otra perspectiva, y eso es lo que nos plantea la obra que Sergio Peris-Mencheta, en su regreso a los escenarios dirige en los Teatros del Canal. 

El texto de Moisés Kaufman y Amanda Gronich refleja las vidas de los nazis que trabajaron en el campo de exterminio de Auschwitz a partir de las fotografías de un álbum que permaneció inédito hasta 2007

Víctor Clavijo, Clara Alvarado, Eric de Loizaga, Nacho López, Irene Maquieira, Natxo Núñez, María Pascual y Paloma Porcel interpretan del 5 al 29 de junio esta pieza que reconstruye la historia por la que esas imágenes salieron a la luz pública.

Blaubeeren es una obra documental de Moisés Kaufman y Amanda Gronich, finalista de los premios Pulitzer en Estados Unidos el pasado año.


El origen de Blaubeeren es el hallazgo de un álbum de fotos de la Segunda Guerra Mundial nunca antes vistas y que fueron enviadas a Rebecca Erbelding, la directora de archivos del Museo del Holocausto de los Estados Unidos. Las fotos mostraban a los oficiales que administraban Auschwitz, el campo de exterminio más letal en la historia de la humanidad.


El llamado álbum Hoecker, con 116 fotografías, recibió este nombre por su propietario, Karl Hoecker, el último ayudante del comandante de Auschwitz-Birkenau. En él se documentaba la vida cotidiana de los nazis en el campo: visitas, ceremonias oficiales, actividades sociales, momentos de descanso en que hombres y mujeres toman el sol, se divierten… Cuando las imágenes aparecieron en las portadas de los periódicos de todo el mundo, un empresario alemán reconoció en ellas a su abuelo y al indagar sobre este descubrimiento conoció a otros descendientes de nazis y tuvo que enfrentarse con el pasado de su propia familia. ¿Cuánto sabían realmente los descendientes de aquellos hombres y mujeres que dirigieron y trabajaron en Auschwitz y en otros campos de exterminio?  Porque como señala Kauffman “Una cosa es luchar como soldado y cometer una violencia indescriptible contra un pueblo. Otra muy distinta es marcar las matanzas en masa con canciones casuales y picnics despreocupados al aire libre”

La principal referencia de Blaubeeren es la historiadora y archivera del Museo del Holocausto de Estados Unidos Rebecca Erbelding, junto a otros personajes reales, como el nieto del arquitecto de Auschwitz, Marrick Smith y el SS Karl Höcker. Como ha señalado el propio Peris-Mencheta en una entrevista, este es un espectáculo “sobre la banalidad del mal que puede suceder en cualquier parte por desgracia. La maldad habita en uno y con el cerebro suficientemente bien lavado uno puede estar en la cadena de un proceso diabólico

Durante toda la representación no se oyó un solo ruido en la sala, no hubo una sola tos, nadie abrió un caramelo, ni miró una sola vez el móvil, el silencio fuera del escenario era absoluto, al menos el día que yo la vi. Parecía como si todo el mundo contuviera la respiración y sin embargo la obra no se ceba en momentos macabros, es pura investigación y quizás por eso resulta más dramática. Porque nos hace preguntarnos muchas cosas. Entre ellas, a mí al menos, nos plantea sí dentro de unos años no tendremos sobre el escenario el reverso de la moneda.  Sí ese pueblo que ha sufrido todo lo que ha sufrido, ignora lo que su país le está haciendo a otro pueblo o si como los descendientes de los nazis prefiere mirar a otro lado. 

La labor de Peris-Mencheta y de todo el equipo es impecable, con muy pocos elementos en escena en una escenografía realizada por Alessio Meloni e iluminación de Pedro Yagüe se consigue un clima cerrado que nos oprime el corazón. Pero sobre todo es el diseño de audiovisuales de Emilio Valenzuela quien nos hace entrar de lleno en la historia. Son las imágenes de ese álbum las que nos muestran a una serie de individuos que disfrutaban de una vida alegre y divertida mientras al otro lado de la valla morían miles de personas. 

Elenco © Conchita Meléndez

Destacar también la doble labor del elenco, que además de actuar ponen música a la representación con diversos instrumentos: Clara Alvarado, clarinete y piano; Víctor Clavijo, piano; Eric de Loizaga, trikitixia; Nacho López, guitarra; Irene Maquieira, viola; Natxo Núñez, piano, guitarra y flauta;  Maria Pascual, piano y Paloma Porcel, ukelele. 

Imágenes cedias para difusión. 


domingo, 9 de marzo de 2025

LOS CUERNOS DE DON FRIOLERA, PARODIA Y SATIRA DEL HONOR CALDERONIANO

 


Don Ramón de Valle-Inclán escribió Los cuernos de don Friolera, exponente del género del Esperpento, en 1921 y la fue publicando por entregas en la revista La Pluma. En 1925 unificó todas ellas en un solo tomo y más tarde en 1930 la incluyo en lo que sería conocido como su trilogía Martes de Carnaval, que incluía también Las galas del difunto  y La hija del capitán.




En Los cuernos de don Friolera, Valle Inclán presenta una trama de tragedia de honor deformada desde la estética del esperpento en la que se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, se plasma la sordidez, la crueldad y degeneración del ser humano  a la vez que se degradan los valores literarios consagrados. Azorín consideraba que Los cuernos de don Friolera constituye la obra maestra de la modalidad  esperpéntica y es una de las obras más perfectas de su autor.




En la obra se cuenta la desdicha del teniente Astete conocido como Don Friolera, un militar condecorado que recibe un anónimo avisándole de que su mujer le engaña. Vuelto loco por los celos de su frívola mujer, doña Loreta, tentada por un chulapo de medias tintas y vecino, el barbero Pachequín, e instigado por un malintencionado vecindario, trama tomar venganza. La hija de ambos, Manolita, entra en escena justo cuando el supuesto "cornudo" va a matar a los inocentes amantes, amansando las iras de su padre. Sin embargo la presión de sus colegas militares le ofusca en lo más hondo de su orgullo, y recurriendo a un ancestral código del honor, y pistola en mano, se conmina a cometer el crimen. 




En Los Cuernos de don Friolera se retrata una España de principios del siglo XX en la que Valle-Inclán critica los prejuicios morales de la pérdida del honor por "los cuernos"; por eso pretende, y logra con suma ironía, burlarse de sus personajes y de sus comportamientos de folletín sainetero, en una parodia satírica sin precedentes, que provoca risas crueles y desatadas sobre la tradición machista de los españoles.




Desde 1926 en que ser representó por primera vez la obra por el grupo El Mirlo Blanco, son varias las veces que este esperpento ha sido representado en los teatros españoles. A pesar de que estuvo prohibida durante la dictadura franquista, Juan José Alonso Millán la puso en escena en el Teatro Romea de Murcia en una única función a puerta cerrada en abril de 1959. Ocho años después se representó por el Teatro Español Universitario, bajo la dirección de José Manuel Garrido. En 1976 la dirigió, José Tamayo con Antonio Garisa como Don Friolera y en 1995 Mario Gas pone por primera vez en escena las tres obras que integran Martes de carnaval en el Teatro María Guerrero, con Juan José Otegui, como Don Friolera. Ángel Facio la repuso en el Teatro Español en 2008, el mismo año en que José Luis García Sánchez realizaba una versión para Televisión Española con Juan Luís Galiardo como don Friolera. 





Ahora podemos verla en la Sala Verde de los Teatros del Canal, desde el 4 al 23 de marzo. Con dirección y adaptación de Ainhoa Amestoy, que ha sabido captar perfectamente la ironía de Valle-Inclán, y un elenco formado por Roberto Enríquez (Don Friolera), Nacho Fresneda (Pachequín), Lidia Otón (Loreta), Iballa Rodríguez (Manolita) y Ester Bellver, Pablo Rivero Madriñán, José Bustos y Miguel Cubero, que se ocupa de abrir y cerrar la obra, dando paso a la burla y la tragedia. 

Fotografías © Conchita Meléndez


lunes, 17 de febrero de 2025

LLUIS PASQUAL ESTRENA EN LOS TEATROS DEL CANAL LA GRAN ILUSIÓN

 


La Sala Verde acoge siete funciones de esta obra del dramaturgo napolitano Eduardo de Filipo, estrenada originalmente en 1948 los días 15, 16, 19, 20, 21, 22 y 23 de febrero. La comedia dirigida por Lluis Pascual e interpretada por La producción del Teatro San Martín / Complejo Teatral de Buenos Aires cuestiona los límites entre realidad y ficción y se ubica dentro del Canal Hispanidad, el ciclo abierto a la creación escénica hispanoamericana exhibida en grandes instituciones del continente.


Pasqual, que llegó a conocer al gran dramaturgo italiano de Nápoles, donde murió en 1984, retoma con La gran ilusión uno de sus grandes proyectos. La estrenó en Barcelona en 2016 y tres años después, en 2019, la montó en Nápoles con actores italianos. Ahora la ha recuperado en una producción del Teatro San Martín / Complejo Teatral de Buenos Aires con actores argentinos.


El montaje une dos piezas de De Filippo, Señor y gentilhombre, que escribió en 1928, y La gran magia, de 1948. En realidad, de la primera toma un fragmento que convierte en prólogo de esta versión, en la que un grupo de actores ensaya una obra teatral en la habitación de un hotel. De ahí, la acción salta a otro hotel de la época de los años 50 del pasado siglo, durante el periodo de vacaciones. Allí, un mago hace desaparecer a una mujer; aunque en realidad, el truco está amañado para que ella se escape con su amante. El marido le reclama al mago que le devuelva a la esposa; pero este le manipulará para que crea que vive otra realidad que le evite enfrentarse a la infidelidad de su mujer.

El espectáculo se representará en la Sala Verde de Teatros del Canal. Cuenta con un elenco integrado por Marcelo Subiotto, Patricia Echegoyen, Pablo Mariuzzi, Alejandra Radano, Nacho Gadano, Elvira Onetto, Yanina Gruden, Paco Gorriz, Pablo Razuk, Santiago Sirur e Ignacio Sureda. También participan los músicos Santiago Sirur (cantante), Shino Ohnaga (acordeón), Germán Martínez (guitarra) y Ernestina Inveninato (violín y mandolina).


El director español se ha ceñido a los propósitos expresados por Eduardo de Filippo sobre su obra: “Que la vida es un juego, y este juego tiene que ser alimentado por la ilusión, la cual tiene que sustentarse en la fe. Y ha querido también decir que cualquier destino está atado al hilo de otros destinos en un juego eterno: un gran juego del cual no nos es dado entrever más que detalles irrelevantes”.

© Conchita Meléndez


Fotografías de Escena © Carlos Furman







jueves, 5 de diciembre de 2024

MARIO GAS DIRIGE ‘TODOS PÁJAROS’ DE WAJDI MOUAWAD EN LOS TEATROS DEL CANAL

 


Todos pájaros’ es uno de los espectáculos más esperados de la nueva temporada de Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid, donde se producirá su estreno absoluto el 5 de diciembre. ‘Todos  pájaros’ nos vuelve a traer el universo íntimo e histórico del dramaturgo de procedencia libanesa Wajdi Mouawad, uno de los grandes creadores de nuestro tiempo. Esta producción española dirigida por Mario Gas está interpretada por Vicky Peña, Manuel de Blas, Pere Ponce, Candela Serrat, Aleix Peña, Pietro Olivera, Lucía Barrado, Nuria García, Juan Calot y Anabel Moreno. Permanecerá en la Sala Verde hasta el 29 de diciembre, salvo el 24 y el 25.


El estreno de Todos los pájaros se produce dentro de una coyuntura histórica, la del conflicto israelo-palestino, que se encuentra en el corazón de esta obra, y cuya violencia recrudecida ha movilizado conciencias y llamados a la acción para detenerla. 


La obra está inspirada en una leyenda persa sobre un pájaro anfibio: un pájaro que sueña con nadar con peces y al que le crecen branquias para poder hacerlo. “Esta historia de mutación me trastorna hoy por lo que cuenta sobre nuestro tiempo, de nuestro mundo y de nuestra relación con el Otro, con el enemigo, por así decirlo”, ha escrito Mouawad aludiendo metafóricamente a ese conflicto. 

Así el escritor interpela al espectador sobre el trasfondo de esta convulsa encrucijada humana y para ello reúne en escena a una joven pareja: un científico alemán de origen judío que yace en un hospital en coma a consecuencia de un atentado cometido en la frontera entre Jordania e Israel, y a su amada, una americana de origen árabe.

En torno a la habitación del hospital donde el joven permanece se citan familiares, cuya presencia origina la escenificación de conflictos personales y políticos que muestran cómo en los enfrentamientos fratricidas ninguna realidad puede dominar a otra. 


Como un trasunto de Romeo y Julieta de Shakespeare, la violencia del mundo, de familias, de pueblos que se encarnan en los personajes de esa habitación proyectan la desoladora evidencia de la intolerancia e incluso el odio que late en la identidad, en las ideologías, y minan la conciencia de todos.

Nadie como el director Mario Gas para asumir el delicado mecanismo teatral de Todos pájaros. Ya se zambulló con un estruendoso éxito en la obra cimera de Mouawad, Incendios, en un memorable montaje estrenado en 2016. En esta nueva aventura Gas volverá a trasladar la palabra de Mouawad, que, como una forma de resistencia ante un conflicto en apariencia irresoluble, quiere convertir el odio contra el Otro en un gesto de amor.

Fotografías © Conchita Meléndez