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domingo, 3 de marzo de 2024

VANIA AL CUADRADO

 


Uno se pregunta si no estaremos un poco locos para ver dos funciones consecutivas de una misma obra interpretadas por los mismos actores, porque al fin y al cabo de eso se trata Vania x Vania, de un dos por uno, aunque no sea exactamente lo mismo. 

La Sala Arrabal de Naves del Español ha puesto en escena un programa doble de la obra de Chéjov dirigido por Pablo Remón, que también es el autor de ambas adaptaciones, y que es una coproducción del Teatro Español y el Teatro Kamikaze. El experimento consiste  en representar dos versiones nuevas y originales de Tío Vania planteadas de forma diferente. Con diferentes estilos, diferentes escenografías e iluminación y tres puntos de localización diferentes, porque aunque sean dos las versiones, en la segunda se plantean dos lugares alternativos y tan alejados entre sí como puede ser un lugar indeterminado de Rusia en el siglo XIX y un pequeño enclave rural de la meseta castellana en la actualidad. 

Los espectadores que se acerquen hasta Las Naves con la intención de asistir a la representación, podrán hacerlo de forma individual, eligiendo una u otra función o bien optar por un abono a precio reducido que les permita ver ambas, también pueden hacerlo en días separados e indistintamente podrán elegir una antes que la otra alternativamente. Mi consejo es que vean las dos una a las seis y la otra a las ocho y media de la tarde, primero porque no todos los días podemos empaparnos de la sabiduría de un autor como Chéjov y en segundo lugar porque es interesante contraponer ambas versiones y ver la capacidad de los actores para transmutarse de una a otra.


Javier Cámara es Tío Vania y junto a él nos encontramos a Juan Codina (Alexander), Israel Elejalde (Astrov), Manuela Paso (Marina) y las ganadoras ex aequo del Premio Max 2023 a Mejor Actriz Marta Nieto (Elena) y Marina Salas (Sonia). El diseño del espacio escénico es de Mónica Boromello, el de iluminación de David Picazo, el de vestuario de Ana López  y el de sonido de Sandra Vicente. 


A partir de aquí como dicen algunos, para gustos los colores. A mí particularmente me ha gustado mucho la primera representación, en la que la austeridad del escenario, o la falta de él, toda la obra se sustenta en seis sillas, me da la sensación de que amplifica los diálogos, de tal manera que toda la fuerza de la obra recae en las palabras y en el manejo que de ellas hacen los actores, que dicho sea de paso están geniales en ambas representaciones. 

Si tuviera que ponerle alguna pega, quizás, me da la impresión de que el final podría acortarse un poco, esa última escena entre Sonia y Tío Vania queda algo larga, pero después de las cuatro horas y media, incluido el intermedio, que permaneceremos allí tampoco tiene mucha importancia. 

Israel Elejalde, Manuela Paso, Javier Cámara, Marina Salas, Pablo Remón, Juan Codina y Marta Nieto


Vania x Vania permanecerá en cartel hasta el 7 de abril. 

Fotografías de escena ©Vanessa Rabade

lunes, 15 de enero de 2024

LAUTARO PEROTTI ESTRENA NUESTROS ACTOS OCULTOS EN NAVES DEL ESPAÑOL CON UN REPARTO DE LUJO

 

Mañana día 16 y hasta el 3 de febrero se podrá ver, si es que encuentras entradas, la obra escrita y dirigida por el argentino Lautaro Perotti. Una historia en clave de suspense que habla de relaciones familiares rotas y de soledades encontradas. Las de sus tres protagonistas, cada uno de ellos con sus traumas a cuestas y con el dolor de no haber recibido de la vida lo que esperaban. 

Nuestros actos ocultos es la historia de Azucena (Carmen Machi), una pianista frustrada y alcohólica que nunca quiso ser madre y que no termina de aceptar su temprana enfermedad. Ella acude junto a Patri (Santi Marín) un joven con limitaciones físicas a quien acoge come si fuera su propio hijo y es su fiel acompañante, a la llamada de su hija Elena (Macarena García), responsable de un trágico acontecimiento, para huir en un viejo auto por las carreteras perdidas del país. Lo que comienza como una huida desesperada, con las horas se trasforma en un encuentro profundo entre personas que se necesitan, pero que no se conocen, y que los llevará a hacer cosas inesperadas.  

En palabras de su autor y director, Lautaro Perotti, esta es “la historia de tres soledades, de tres personas que no pudieron, no supieron o no quisieron construir un entorno, unos vínculos y unas relaciones afectivas fuertes”, explica.  También nos cuenta que aunque él es el autor de la obra, ésta se ha terminado de gestar durante las lecturas y los ensayos con la colaboración de los intérpretes y que sus aportaciones han contribuido a engrandecer la trama. 

Nuestros actos ocultos, aborda temas como la familia, la maternidad y la enfermedad, pero también el amor mal gestionado y el talento desperdiciado, la envidia, el maltrato psicológico y el dolor, el de cada uno y el que podemos infligir a los demás.   “Sobre todas las cosas, Nuestros actos ocultos habla de la búsqueda del amor, de si uno es capaz de construir y descubrir cuál es su manera de familia, de pareja, de vínculos, y animarse a descubrirlo con todo el riesgo que eso implica”, cuenta el director.


El montaje ha sido realizado a modo de ágora, con un espacio central en el que se desarrolla la historia, mientras los actores se dirigen a uno y otro lado del público que se enfrenta como en un espejo. El suelo juega un papel primordial en la representación ya que será allí donde se verán reflejados los lapsos temporales pues la obra se desarrolla hacia delante y hacia atrás para contarnos lo que ha sucedido y lo que está sucediendo.  


Hay que subrayar la profesionalidad y magnífica interpretación de todo el elenco. Carmen Machi borda su papel, dramático pero con un tono de humor negro, que llega a levantar algunas sonrisas del público que sirven para aliviar la tensión en determinados momentos. Macarena García nos hace sentir todo el dolor que lleva dentro su personaje y lo hace de un modo impecable. Y Santi Marín está inmenso interpretando un personaje nada fácil y lleno de ternura que intenta lograr que los demás sean, sino felices, siquiera menos desgraciados. 

Fotografías de escena: ©Vanessa Rabade