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lunes, 3 de octubre de 2022

CÍRCULO DE CÁMARA TEMPORADA 2022/2023

 

Judit Jáuregui

El Círculo de Bellas Artes celebra la cuarta temporada de Círculo de Cámara, un ciclo que destaca por su condición internacional y por el brillante equilibrio entre voces consagradas y nuevas protagonistas del género.

El Cuarteto Diotima será el encargado de inaugurar el ciclo, interpretando en dos sesiones (15 y 16 de octubre) los seis cuartetos de Béla Bartók, una de las cimas camerísticas de la historia. Le seguirá un intenso programa que, bajo la dirección artística de Antonio Moral, nos ofrecerá las actuaciones de: Yulianna Avdeeva, Hopkinson Smith, Cuarteto Schumann y Katharina Konradi, Edith Peña y Alexei Volodin, Alexander Teliga y Judith Jáuregui, Trío Arbós & Friends y Alexandra Conunova y Christian Zacharias.

El próximo mes de marzo, y en coproducción con el Teatro Real, Círculo de Cámara presentará en Madrid Anti-formalist Rayok, una pieza que Shostakóvich comenzó a componer en 1948, tras ser condenado por formalista junto con los más importantes compositores soviéticos del momento.

Círculo de Cámara regresa en su cuarta edición destacando como uno de los programas de clásica más ambiciosos de Madrid. El ciclo, que cuenta con la dirección artística de Antonio Moral, destaca por su condición internacional y el sugerente equilibrio entre voces consagradas y aquellas otras que sin duda protagonizarán los próximos años del género. 

Entre los extraordinarios músicos y voces que podremos escuchar el Círculo quiere destacar su coproducción con el Teatro Real de la que será la presentación en Madrid de Anti-formalist Rayok, una pieza que Shostakóvich comenzó a componer en 1948 tas ser condenado por formalista junto con los más importantes compositores soviéticos del momento (Shostkóvich, Prokófiev, Jachaturián). Se trata de una cantata satírica para cuatro voces de bajo, coro y piano que tuvo que esperar hasta 1989 para su estreno, a cargo de Rostropóvich, en Washington, y que en esta ocasión escucharemos gracias al Coro del Teatro Real, el bajo de Alexander Teliga y el piano de Judith Jáuregui. 

Para el Círculo de Bellas Artes es fundamental el acceso de todos los públicos a una programación de gran calidad. La institución apuesta firmemente por una cultura accesible y asequible. Círculo de Cámara ofrece la posibilidad de adquirir abonos para todo el ciclo desde 56 euros. Además, para los conciertos, pone a disposición de estudiantes y menores de 30 años entradas a un precio de 7 euros. Los abonos y las entradas se pueden adquirir a través de la página web del Círculo. Disfrutar de una programación de música clásica de primer nivel está al alcance de todos.

Antonio Moral y Valerio Rocco © C. Meléndez

Círculo de Cámara forma parte del extenso y variado programa que el Círdulo de Bella Artes ha presentado para la temporada 2022/2023 y en el que tendrán cabida exposiciones, como la de Hergé o la Bienal de Fotografía Africana. Ozangé; una Bienal Ciudad y Ciencia, organizada conjuntamente por el CBA y la FECYT, que se celebrará simultáneamente en Madrid y Barcelona; Foros I+D+C; Jazz Círculo; artes escénicas con la compañía La Joven, que representará War and Love, una reflexión sobre el poder , el tiempo y el amor através de la historia; el año Pasolini seguirá mostrando la compleja identidad de este gran intelectual italiano y dentro de Cine Estudio, podrán seguirse una retrospectiva de Masaki Kobayashi, que fue junto a Akira Kurosawa uno de los cineastas japoneses más importantes de la generación de la posguerra; una retrospectiva de la húngara Márta Mészáros; la semana de cine ucraniano y la obra de Ana Poliak, uno de los secretos mejor guardados del cine Iberoamericano. 

Todo este programa se complementa con cursos, talleres, conferencias y publicaciones que se irán sucediendo a lo largo del año. 

sábado, 27 de noviembre de 2021

LA COLECCIÓN. VASOS COMUNICANTES 1881 -2021 DEL MUSEO REINA SOFÍA

© MIRIAM CAHN

Abre sus puertas la nueva presentación de la Colección del Museo Reina Sofía.  A lo largo de su aún breve historia, de poco más de treinta años, ha habido varias reordenaciones parciales de la misma, algunas veces acotadas a determinadas salas o proponiendo nuevas lecturas de autores o periodos. La propuesta que ahora podrá ver el público supone una relectura integral, que afecta a la Colección al completo, desde el origen de la modernidad de finales del siglo XIX hasta llegar al arte más actual. El resultado es fruto de diez años de investigación y del trabajo de prácticamente todos los departamentos del Museo.


El recorrido se compone de un conjunto formado por cerca de 2.000 obras, agrupadas seis plantas, cuatro del edificio Sabatini (incluida la planta más baja del ala sur que ha sido recuperada como espacio expositivo después de 30 años) y dos de la ampliación de Nouvel, lo que suma en total una superficie expositiva de más de 15.000 m2. 


©  CURRO GONZÁLEZ

Esta ambiciosa presentación se compone de alrededor de un 70% de obras que se muestran por primera vez en la Colección del Museo. Muchas de ellas han pasado a formar parte de los fondos en los últimos años, fruto de donaciones, compras y depósitos. Su incorporación ha permitido abordar nuevas temáticas, como la condición contemporánea de la emigración, el colonialismo, la ecología, el movimiento 15-M o la identidad de género, así como incrementar de forma significativa la presencia de mujeres artistas, acentuar el papel de la fotografía y el cine, con la inclusión de cientos de videos e instantáneas, e incluir la arquitectura en el discurso expositivo, de manera transversal.  En vez de seguir un orden cronológico, las obras se agrupan bajo epígrafes temáticos y se acompañan además de abundante documentación bibliográfica y de archivo, prescindiendo de una lectura lineal, entendiendo el relato desde un punto de vista contemporáneo.


El director del Museo, Manuel Borja-Villel, afirma que con esta nueva presentación “se trata de repensar el modo en que se cuenta el arte desde un lugar situado como es España. Pretendemos que las reflexiones propuestas estén vinculadas al ahora y por ello se abordan temas que preocupan a todo el mundo: los exilios, la crisis o el feminismo”.



Entre sus distintas secciones el Museo Reina Sofía exhibe en la segunda planta del edificio Sabatini un recorrido que se adentra en los momentos históricos en los que nacieron las vanguardias artísticas, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Las salas que se dedican a este relato de la génesis de las vanguardias destacan el papel fundamental que desempeñaron diversos “territorios”: la ciudad; las exposiciones y las galerías de arte, así como las publicaciones y las revistas; y los nuevos espacios ciudadanos de consumo visual, como los lugares de ocio. La modernidad está relacionada con la evolución y la consolidación de la ciudad, donde se generan importantes cambios sociales y culturales. Así, el arte más reciente deja atrás los espacios oficiales y busca diferentes formas de difusión y comunicación. 


© PEDRO LEMEBEL

En la cuarta planta de Sabatini, se muestra el complejo contexto en el que vivieron tanto los creadores que permanecieron en España como los que se exiliaron a consecuencia de la guerra civil, así como las aportaciones realizadas en el terreno cultural y artístico entre 1939 y los años 50 dentro y fuera del país. En la misma planta el espectador podrá encontrar, bajo la denominación de Doble exposición: el arte y la guerra fría, una novedosa interpretación del contexto del arte y la cultura en una época en la que Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, se consolida como primera potencia mundial y trata de propagar, con diferentes resultados, su hegemonía cultural más allá de sus fronteras.  La sala de Protocolo del edificio Sabatini recrea parcialmente el Laboratorio PLAT de José Val del Omar, creado por el cineasta.


La parte de la Colección agrupada bajo la denominación de Los enemigos de la poesía: Resistencias en América Latina, ubicada en Nouvel 1, se centra en el arte producido entre 1964 y 1987 en aquella área geográfica y en su relación con España. Las transformaciones políticas de la época y la aparición de nuevas prácticas artísticas, como el arte correo, la apropiación de los nuevos medios y de las tecnologías de comunicación de masas, la utilización del cuerpo como herramienta de expresión y crítica social, la intervención en la esfera pública, el cuestionamiento del sistema del arte y de las instituciones, y la redefinición del papel del espectador, favorecieron una serie de intercambios transcendentales para el devenir del arte contemporáneo.



En Nouvel 0, Un barco ebrio: eclecticismo, institucionalidad y desobediencia en los ochenta, profundiza en un momento clave de los años 80, marcado por la Documenta de Kassel de 1982, dirigida por Rudi Fuchs y en la que participan artistas muy notables como Hans Haacke y Marcel Broodthaers y donde aparecen muchas figuras clave para entender la contemporaneidad. Son, además, los años de irrupción del sida y cuando empieza a gestarse la caída del Muro de Berlín, con una nueva eclosión de los mercados financieros y lo que eso supone. En España, se promovió a nivel institucional el talento artístico local dentro y fuera del país con grandes exposiciones de autores internacionales de la modernidad, algunos de los cuales están ahora representados. La década de los ochenta también fue escenario de una corriente de pensamiento feminista y periodo muy prolífico para el medio fotográfico, con revistas emblemáticas que acogieron sus trabajos.


© OUKA LEELE

La planta 0 del edificio Sabatini y bajo la denominación Dispositivo 92 ¿Puede la historia ser rebobinada?  Se muestra el arte producido en los años noventa, una época en la que tienen lugar muchos de los cambios que explican el mundo actual. Se hace referencia a la Expo de Sevilla y las operaciones urbanísticas del 92; las denuncias de numerosos grupos ecologistas 92 y el papel crítico ejercido por algunos agentes. También está presente la reivindicación del espacio público, así como reacciones diversas a la celebración del Quinto Centenario. El proyecto Principio Potosí, las repercusiones de la Conferencia de Berlín de 1884, o el proceso de descolonización en distintos países de América Latina, junto a los temas de la identidad y la emigración que aborda el arte contemporáneo salvadoreño están representados en esta parte de la colección. A ellos se une varias obras relacionadas con el zapatismo y los trabajos de una generación de artistas contemporáneos guatemaltecos, profundamente vinculados a su cultura maya. En relación con este discurso también se expone en la sala de Protocolo del edificio Sabatini una instalación que recrea parte del Museo de Reproducciones Pictóricas de Lima.


Las movilizaciones sociales, la ecología, el urbanismo, los conflictos internacionales, el feminismo, las huellas del progreso y la proliferación de la imagen son algunos de los temas que conforman la Colección de la planta 1 del edificio Sabatini, bajo el epígrafe Éxodo y vida en común. Arranca con las fotografías de la catástrofe ecológica del petrolero Prestige frente a las costas gallegas en 2002 y las movilizaciones del 15M, donde las plazas ocupadas de las ciudades se convirtieron en lugar de producción estética.  También se exhiben obras de artistas españoles relacionas con el feminismo como fenómeno global, que ha protagonizado las mayores movilizaciones ciudadanas. La arquitectura está presente en este recorrido analizando la expansión de la construcción en nuestro país y la resistencia vecinal frente al urbanismo depredador. Varios artistas españoles de la última generación presentan alternativas para otra realidad social y hablan de los miedos generados en la sociedad contemporánea por los conflictos internacionales.  La huella que el progreso y la acción humana dejan en los territorios, el impacto político y social causado por la proliferación de imágenes y por el uso de las tecnologías digitales en nuestra vida cotidiana, la reivindicación ecologista y los paisajes son los temas con los que finaliza el recorrido. En paralelo, formando parte de esta lectura, en una amplia sala de la planta tercera planta del edificio Sabatini se muestra la obra Küba, de Kutluğ Ataman (1961, Turquía), reflejo de la vida de los habitantes de los suburbios de Estambul.


jueves, 18 de octubre de 2018

PSICODELIA EN LA CULTURA VISUAL DE LA ERA BEAT 1962-1972





Cada generación ha tenido su música, su literatura, su forma de ver y vivir la vida y sobre todo su deseo de derrocar a las generaciones anteriores e imponer un nuevo sentido a un mundo que nunca acaba de convencer a casi nadie. Sin duda la década de los sesenta y comienzos de los setenta fue clave en muchas cosas. Los movimientos sociales que se dieron, hippies, feministas, minorías sexuales, afroamericanos  y más tarde la oposición a la participación de los norteamericanos en la guerra de Vietnam, dieron paso lo que se conoció como los inicios de la contracultura.

En medio de todo ello emergieron, primero en Estados Unidos y a continuación en una serie de otros países como Inglaterra, Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Francia o España, nuevas manifestaciones artísticas, tanto en la música como en el aspecto visual. El Pop Art, la Psicodelia, el Modern Art, fueron motivadas por la rebeldía de una generación que se revolvía contra la sociedad de consumo. 



El Círculo de Bellas Artes propone un recorrido por lo que han dado en llamar “PSICODELIA en la cultura visual de la era Beat (1962-1972)”, un título tal vez no demasiado acertado habida cuenta de que en realidad la era Beat o generación Beat pertenece más a la década de los cincuenta. Aunque eso sí, no cabe duda de su influencia en los años posteriores. Algunos elementos definitorios de la Generación Beat son el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva forma de ver las cosas dejó su principal influencia y legado en lo que posteriormente sería conocido como contracultura.



Según Paul Kantner, guitarrista y fundador del grupo de San Francisco Jefferson Airplane, “Si alguien recuerda algo de los años sesenta, es que no los vivió”. Afortunadamente, Kantner se equivocaba y, de entre la bruma de la resaca producida por la marihuana, el LSD y los miles de conciertos que se dieron, son muchos los protagonistas de esa década mítica que han logrado recordar y transmitir retazos fundamentales de sus vivencias. La música rock significó para toda una generación una nueva forma de comunicación, que transformó la mentalidad de los jóvenes y su forma de percibir la vida. A través de elementos procedentes del mundo de la música y de la escena alternativa, esta muestra intenta evocar el espíritu que impulsó a gran parte de una generación que, a través de su aspecto, preferencias musicales y, en cierta medida, actitud política, denunciaba y rechazaba las convenciones imperantes y que encontró en la música una vía de escape.



Presentada en 2005 con el título The Pope Smoked Dope en la Galería Ciudad de Praga, esta exposición aborda la música beat y rock y su influencia en el diseño gráfico entre los años 1962 y 1972. Teniendo en cuenta que para la juventud de aquel periodo la música funcionó como un elemento clave en su formación vital, sentimental e incluso ideológica, parece pertinente prestar atención a la plasmación visual de la música y a las sensaciones que generaban los carteles y las portadas de los discos. La psicodelia triunfó con The Beatles, pero la ola psicodélica que alcanzó al mundo entero, tal y como había hecho antes la música beat, se generó en San Francisco con los carteles de los conciertos de rock y los bailes en el Fillmore West organizados por Bill Graham o los de Family Dog Productions.



1972 fue para Checoslovaquia un año de resignación en el que la desesperanza se instaló en la práctica totalidad de las disciplinas tras el fracaso de la Primavera de Praga. Este año marcó también un antes y un después en el arte y en la música, no solo en Europa sino también en Estados Unidos. La música beat y rock de los sesenta evolucionó hacia el virtuosismo y perdió fuerza creativa. La inspiración empezó a buscarse en otro lugar –por ejemplo, en leyendas del jazz como Miles Davies– y ya en 1973 el jazz rock lideraba la escena musical. Combinada con el jazz, la música rock se convirtió en una disciplina clásica aceptada por un público con ambiciones musicales.

 
Las piezas expuestas forman parte del archivo privado de Zdenek Primus, historiador del arte y coleccionista checo-germano de arte invisible y olvidado. Desde finales de la década de los 60 él también fue uno de esos jóvenes rebeldes y desafiantes, fascinados con la música y ávidos de información en un momento histórico complejo: Europa dividida en dos, la Guerra de Vietnam, la revolución cultural china, el descontento juvenil… En Checoslovaquia la información no fluía libremente, pero sí llegaban noticias de un movimiento alternativo que transgredía la cultura oficial. El relato expositivo es al mismo tiempo un pequeño relato biográfico y una aproximación –incompleta y parcial– a una década que prometía más de lo que podía ofrecer.

Zdenek Primus

La selección de piezas expuestas incluye numerosos carteles psicodélicos de San Francisco, carteles de rock checos y de otros países, más de 300 portadas de discos en las que destaca claramente su valor artístico o su significado clave en la historia de la música –Bob Dylan, Crosby, Stills & Nash, Pink Floyd, The Doors, The Beatles, The Rolling Stones, Mothers of Invention liderada por Frank Zappa y un buen número de bandas psicodélicas olvidadas de todo el mundo–, así como revistas de rock y revistas de formación de opinión como la estadounidense Oracle, la inglesa Oz o la checa Pop Music Express. Se exponen también libros y folletos con diseño psicodélico sobre música, cultura hippie, drogas y problemas de la civilización.


CÍRCULO DE BELLAS ARTES
SALA PICASSO

FECHAS : 17.10.2018 > 20.01.2019