Estrenada en 1955, Panorama desde el puente es una de las obras más representadas y aclamadas de Arthur Miller, un retrato demoledor de los conflictos humanos y sociales en el Nueva York de posguerra. Y a pesar de los años transcurridos podría decirse que la obra es de absoluta actualidad y que los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes hoy en día en el país en el que se desarrollan los hechos no son muy diferentes de los que nos cuenta el autor.
Esta célebre obra teatral transcurre en los años cincuenta del pasado siglo, en los suburbios portuarios de Nueva York. En ese decorado —dominado por la imponente presencia del puente de Brooklyn— aborda Miller el drama de los inmigrantes ilegales, sobre cuya existencia precaria y clandestina se cierne la amenaza de los funcionarios de Inmigración y la posible expulsión del país. Tal es el caso de Marco y Rodolfo, dos jóvenes hermanos sicilianos, huidos de la miseria de su tierra natal, que se refugian en la humilde casa del estibador Eddie Carbone. Éste, un ser impulsivo, de instintos tan bienintencionados como primarios, vive con su esposa Beatrice, prima de los recién llegados, y una sobrina, Catherine, una muchacha a la que Eddie quiere proteger obsesivamente del hostil mundo exterior. Entre Catherine y Rodolfo no tarda en surgir una mutua atracción, pero los celos y las sospechas comienzan a atormentar a Eddie cuyos sentimientos hacia Catherine se van haciendo más evidentes, aunque sea incapaz de reconocerlo y que le impulsan a tomar un camino sin retorno.
La versión que presenta Secuencia 3, de la mano de Eduardo Galán y con dirección de Javier Molina, actual codirector artístico del Actors Studio de Nueva York, busca conservar la potencia del texto original mientras lo reviste de una mirada actual y universal. Panorama desde el puente cuenta con un elenco encabezado por José Luis García Pérez, María Adánez y Ana Garcés, acompañados por Pablo Béjar, Rodrigo Poisón, Francesc Galcerán, Manuel de Andrés y Pedro Orenes.
Esta producción se caracteriza por un marcado sello internacional gracias no solo a la dirección de Javier Molina, sino también al diseño de vestuario de Emilio Sosa, uno de los creadores de Broadway, responsable de vestuarios de grandes musicales y producciones internacionales. La firma Navascués colabora como diseñador adjunto y se ha encargado de la confección del vestuario cuyo diseño es de Emilio Sosa.
Elisa Sanz, Premio Nacional de Teatro, firma la escenografía; Las luces de Nicolás Fischtel juegan también un papel fundamental en la construcción del clima emocional de la obra.
La obra se podrá ver en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez desde el 16 de abril hasta el 17 de mayo.
Fotografías © Conchita Meléndez














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