En un escenario vacío tras un ensayo teatral, Henrik Vogler, un viejo director de teatro se sumerge en sus recuerdos hasta que es interrumpido por la entrada de Anna, una joven actriz con la que está trabajando. La irrupción del recuerdo de Rachel, una actriz neurótica y alcohólica que ha sido su amante y que casualmente es la madre de Anna desencadena un tenso y revelador triángulo emocional. A través de un diálogo denso y afilado, Bergman desvela las contradicciones del artista: su necesidad de control, su vulnerabilidad y su eterna lucha entre el compromiso con el arte y con los afectos reales. Con una estructura casi confesional y una atmósfera cargada de introspección, Tras el ensayo es una meditación sobre el tiempo, la herencia emocional y la complejidad de las relaciones humanas bajo el prisma implacable del teatro.
Esta obra con versión y dirección de Ernesto Caballero, es probablemente una de las más íntimas de Ingmar Bergman, donde el personaje principal Henrik Vogler, se puede ver como un trasunto del propio autor. En ella Bergman se confiesa para enfrentarse a los fantasmas del arte, el tiempo y la memoria.
Interpretada por Emilio Tomé, Lucía Quintana y Elisa Hipólito, Ernesto Caballero ha optado por una escenografía casi desnuda que es obra de Víctor Longás, al igual que la iluminación. Apenas un sofá, una maqueta de la obra al fondo, al igual que un escritorio, algunas sillas y un tronco de árbol en el suelo, que tal vez simbolice las raíces de Vogler, o tal vez las de Bergman. Los actores se mueven libremente por ese espacio entre ficción y realidad dejándonos la inquietante sospecha de que el ensayo no era sino la verdadera función.
La obra estará en escena en la Sala Margarita Xirgu del 4 de abril al 17 de mayo y habrá función accesible el 24 de abril.
Fotografías ©Conchita Meléndez












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