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lunes, 10 de marzo de 2025

LA GRAN VÍA DEL PROYECTO ZARZA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA


Con un enunciado rimbombante a modo de la época “Revista cómico lírica, fantástico callejera en un acto y cinco cuadros” se presenta en 1886 esta zarzuela de género chico que cuenta y canta la futura construcción de una avenida que cruzará la ciudad de Madrid de este a oeste.



Así Federico Chueca pone música a la “revista de actualidades” más representada de la historia del teatro lírico español y en esta versión actual –entonces era un proyecto y hoy un hecho- Enrique Viana ha seguido la tradición de las alegorías vivas y de la trama general que ahora como entonces pone en solfa los defectos de la política, sus consecuencias presentes y futuras y los fenómenos que vivimos en este siglo XXI.



Personajes como la Gentrificación, la Especulación, la Inteligencia artificial, las hermanas contaminaciones, la Vivienda turística o el Fondo buitre conviven con la legendaria Menegilda, el Caballero de Gracia y las calles del corazón de Madrid para formar un sainete del año 2025. La música es la misma de su estreno con dos añadidos de sus apéndices “el pasacalle de los sargentos” y el “vals de la seguridad”, luego el “vals de la Bujía” perteneciente a “Luces y sombras” del mismo autor ilustra la Contaminación lumínica. 



Una “revista de actualidades” que cumple su cometido 140 años después de su estreno con un libreto de hoy y la música de siempre. Atención …hay mil mensajes entre líneas… Señoras y señores “La Gran Vía” , “pasen y vean” pero sobre todo “piensen y disfruten”.



El argumento original de la obra es el siguiente: En Madrid, las calles y plazas están patas arriba porque el Ayuntamiento quiere abrir una enorme avenida en pleno centro: la Gran Vía. ¡Y no les hace ni pizca de gracia! Se reúnen indignadas y están a punto de montar una rebelión. Por allí pasea un curioso Caballero de Gracia, un galán algo creído que presume de sus conquistas amorosas, mientras un Paseante en Corte observa el caos y charla con todo el que se cruza.



En las afueras, el Caballero y el Paseante comentan los líos políticos cuando aparece la Menegilda, una sirvienta que, entre quejas y coqueteos, cuenta cómo se las apaña para llegar a fin de mes. Mientras tanto, los barrios de la ciudad también tienen mucho que decir: uno pide limosna (Prosperidad) y otro está buscando pelea (Pacífico). Incluso tres ratas ladronzuelas andan haciendo de las suyas, burlándose de los guardias.



En la Puerta del Sol, una fuente parlanchina se queja de que la quieren mover porque molesta al tráfico. Por allí desfilan personajes de lo más variopintos: turistas despistados, marineros curiosos y hasta un paleto que, con mucho arte, roba al Caballero. Mientras tanto, las tres ratas del cuadro anterior, ahora con pinta de caballeros respetables, se pasean como si nada.



En una travesía cercana, la Gomosa y el Sietemesino, dos jóvenes modernos, van a patinar al Skating-Rink, pero vuelven llenos de magulladuras. Por su parte, el Caballero y el Paseante deciden relajarse en el Elíseo Madrileño, un salón de baile donde se reúne todo tipo de gente y donde hasta el propio Elíseo canta un chotis. Allí aparece el Comadrón con una gran noticia: el nacimiento de la Gran Vía... ¡aunque no tiene claro si el país está preparado para tanto cambio!

Al final, todos celebran a lo grande la llegada de la Gran Vía, imaginando un Madrid del futuro lleno de música, baile y diversión.



La dirección de escena y el texto actualizado son obra de Enrique Viana, la Dirección musical, adaptación musical y reorquestación de Néstor Bayona, Escenografía e Iluminación respectivamente de Carmen Castañón y Alfonso Malanda y el Vestuario de Gabriela Salaverri. 



El Proyecto Zarza (zarzuela por jóvenes y para jóvenes) es un proyecto educativo del Teatro de la Zarzuela de divulgación del género lírico español. Fue ideado por Daniel Bianco en 2015 con el objetivo de que las nuevas generaciones conozcan el patrimonio lírico español, abriendo a su vez la puerta a nuevas generaciones de artistas.



Desde entonces una vez al año el escenario del Teatro de la Zarzuela cede su espacio a los jóvenes que forman parte del proyecto y que han estado preparándose para dar lo mejor de sí mismos y también lo mejor como equipo. 



En esta ocasión el elenco que ha intervenido en La Gran Vía ha estado formado por, Nacho Zorrilla, Rodrigo Turégano, Miriam Silva, Miguel Ángel Roldán, Andrea Rey, Nacho Quiñonero, Alex Parra, Rosa Gomariz, Alicia Moreno Royo, Luis Maesso, Iria Goti, Adrián Quiñones, Iago García Rojas, Yasmin Forastiero, Albert Díaz, Marina Fita, Arantxa Cooper, Rosa María Abella, Lucía Beltrán y Marcelo Soler.



domingo, 9 de marzo de 2025

LOS CUERNOS DE DON FRIOLERA, PARODIA Y SATIRA DEL HONOR CALDERONIANO

 


Don Ramón de Valle-Inclán escribió Los cuernos de don Friolera, exponente del género del Esperpento, en 1921 y la fue publicando por entregas en la revista La Pluma. En 1925 unificó todas ellas en un solo tomo y más tarde en 1930 la incluyo en lo que sería conocido como su trilogía Martes de Carnaval, que incluía también Las galas del difunto  y La hija del capitán.




En Los cuernos de don Friolera, Valle Inclán presenta una trama de tragedia de honor deformada desde la estética del esperpento en la que se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, se plasma la sordidez, la crueldad y degeneración del ser humano  a la vez que se degradan los valores literarios consagrados. Azorín consideraba que Los cuernos de don Friolera constituye la obra maestra de la modalidad  esperpéntica y es una de las obras más perfectas de su autor.




En la obra se cuenta la desdicha del teniente Astete conocido como Don Friolera, un militar condecorado que recibe un anónimo avisándole de que su mujer le engaña. Vuelto loco por los celos de su frívola mujer, doña Loreta, tentada por un chulapo de medias tintas y vecino, el barbero Pachequín, e instigado por un malintencionado vecindario, trama tomar venganza. La hija de ambos, Manolita, entra en escena justo cuando el supuesto "cornudo" va a matar a los inocentes amantes, amansando las iras de su padre. Sin embargo la presión de sus colegas militares le ofusca en lo más hondo de su orgullo, y recurriendo a un ancestral código del honor, y pistola en mano, se conmina a cometer el crimen. 




En Los Cuernos de don Friolera se retrata una España de principios del siglo XX en la que Valle-Inclán critica los prejuicios morales de la pérdida del honor por "los cuernos"; por eso pretende, y logra con suma ironía, burlarse de sus personajes y de sus comportamientos de folletín sainetero, en una parodia satírica sin precedentes, que provoca risas crueles y desatadas sobre la tradición machista de los españoles.




Desde 1926 en que ser representó por primera vez la obra por el grupo El Mirlo Blanco, son varias las veces que este esperpento ha sido representado en los teatros españoles. A pesar de que estuvo prohibida durante la dictadura franquista, Juan José Alonso Millán la puso en escena en el Teatro Romea de Murcia en una única función a puerta cerrada en abril de 1959. Ocho años después se representó por el Teatro Español Universitario, bajo la dirección de José Manuel Garrido. En 1976 la dirigió, José Tamayo con Antonio Garisa como Don Friolera y en 1995 Mario Gas pone por primera vez en escena las tres obras que integran Martes de carnaval en el Teatro María Guerrero, con Juan José Otegui, como Don Friolera. Ángel Facio la repuso en el Teatro Español en 2008, el mismo año en que José Luis García Sánchez realizaba una versión para Televisión Española con Juan Luís Galiardo como don Friolera. 





Ahora podemos verla en la Sala Verde de los Teatros del Canal, desde el 4 al 23 de marzo. Con dirección y adaptación de Ainhoa Amestoy, que ha sabido captar perfectamente la ironía de Valle-Inclán, y un elenco formado por Roberto Enríquez (Don Friolera), Nacho Fresneda (Pachequín), Lidia Otón (Loreta), Iballa Rodríguez (Manolita) y Ester Bellver, Pablo Rivero Madriñán, José Bustos y Miguel Cubero, que se ocupa de abrir y cerrar la obra, dando paso a la burla y la tragedia. 

Fotografías © Conchita Meléndez


sábado, 8 de marzo de 2025

LOS NUESTROS, UN RELATO SOBRE COMO SOBREVIVIR A LA FAMILIA


El Teatro Valle-Inclán, perteneciente al Centro Dramático Nacional, estrenó el pasado 21 de febrero, un texto de Lucía Carballal,quién dirige también la obra, que podrá verse en la sala grande hasta el 6 de abril. 

Con un elenco impecable, que roza la perfección y en el cual es difícil decir cuál de ellos destaca por encima de los demás aun siendo registros muy diferentes, llevan al espectador durante una hora y cuarenta y cinco minutos a sentir el dolor de una familia que va más allá del duelo por el qué se han reunido. 



Dinorah, la matriarca de una familia sefardí oriunda de Tanger, murió ayer en su casa de Madrid. Los “suyos” se han reunido para cumplir con el Avelut: el duelo judío en el que los familiares más cercanos se apartan del mundo durante siete días. Siete días en los que han de convivir para, juntos, procesar el duelo.



Reina, la hija mayor, es quien convoca este encuentro. A él acuden su hijo Pablo y su pareja Marina, que vienen desde Londres y que tras una crisis de pareja están intentando tener un hijo; su hermana Esther, con sus hijos y su nueva pareja tras una dolorosa ruptura,  que llega a la casa familiar contra su voluntad; Tamar, una prima segunda o tercera prácticamente desconocida y recién llegada de Israel… Por unos días, todos abandonan su vertiginosa realidad, vacía de rituales, para sumergirse en el encierro colectivo.


Pero como suele ocurrir en las historias de reencuentros, empiezan a aflorar otro tipo de duelos, el daño que a veces incluso sin darnos cuenta nos infligimos los unos a los otros. Y también las distintas maneras en que cada uno es capaz de afrontar sus miedos, sus formas de entender la vida y en este caso también las distintas maneras de entender la religión o la raza. Incluso el modo en que cada uno recordamos a nuestros muertos. 

El texto de Lucía Carballal, lleno de matices nos hace reflexionar sobre la diferencia de la individualidad de cada uno de los personajes, enfrentada a la herencia familiar que de alguna manera les ha formado como son ahora. ¿Qué parte es absolutamente nuestra y cuánto le debemos a nuestros ancestros?


Durante toda la obra preside la escena un retrato de Dinorah, y un decorado diseñado por Pablo Chaves Maza, a modo de totem y bazar, del que irán saliendo como por arte de magia sillas, lámparas, mesas, juguetes y todo tipo de artilugios. También nos encontramos en el escenario una serie de micrófonos que juegan un importante papel en la representación. La iluminación de Pilar Valdevira, si bien es correcta, resulta algo molesta en una de las escenas finales en que a modo de flashes se enciende y se apaga durante un tiempo mayor de lo necesario y que lo único que logra es que la mayoría de los espectadores acabemos cerrando los ojos. El diseño de vestuario es de Sandra Espinosa e Irene Novoa se encarga de la composición musical. 


El reparto está formado por Mona Martínez en el papel de Reina, quien convoca a la familia y está más aferrada a la tradición. Manuela Paso es Esther, la hermana traumatizada. Miki Esparbé es Pablo, el hijo que emigró a Londres y que regresa con su pareja Marina, interpretada por Ana Polvorosa, para contarle a su madre que está harto de todo y quiere romper con su vida. Marina Fantini es Tamar, quien ha estado viviendo en un kibutz los últimos años y por tanto se supone la más aferrada a las costumbres judías, o quizás la que mejor las puede comprender. Y Gon Ramos, como Mauro pareja de Esther, para mí uno de los papeles más difíciles, porque se trata de un personaje al margen de la familia, un filósofo que nos va explicando los significados de los ritos, de una manera pragmática, sin matices, ni inflexiones de voz, alguien que está pero al mismo tiempo no forma parte de lo que ocurre. Los niños están interpretados alternativamente por Alba Fernández Vargas/Vera Fernández Vargas como la Niña y Asier Heras Toledano/Sergio Marañón Raigal como el niño. 


Fotografías ©BSP







martes, 4 de marzo de 2025

CARMEN, UN CLÁSICO INMORTAL QUE UNIÓ A DOS GRANDES

 


En 1983 Carlos Saura dirigió a Antonio Gades y Laura del Sol en una historia de amor y celos  en donde el deseo aniquilador conduce a los personajes inexorablemente a la destrucción. Aquella mítica cinta estaba basada en la novela de Prosper Mérimée y la ópera de Georges Bizet. Hablamos por supuesto de ‘Carmen’. Que además por si fuera poco contaba con un reparto de lujo, Cristina Hoyos, Paco de Lucía, Pepa Flores, José Yepes, Gómez de Jerez, Antonio Solera y un largo etc. 


150 años después, en el marco de la gira conmemorativa del estreno de la ópera de Bizet que vio la luz en marzo de 1875 en la Ópera Cómica de París, la Compañía Antonio Gades presentará del 8 al 18 de mayo de 2025 en el UMusic Hotel Teatro Albéniz de Madrid, un musical,  ‘CARMEN de Antonio Gades y Carlos Saura’, una obra monumental que une España y Francia a través de la danza, la música y el drama, ofreciendo una experiencia teatral universal e inolvidable.


La ‘CARMEN’ de Gades y Saura es sin dudas una obra maestra que llevó el flamenco más allá de sus raíces, convirtiéndolo en un género teatral universal. Esta producción audaz y transformadora marcó un hito al fusionar la música clásica de Bizet con la intensidad del flamenco en vivo, redefiniendo la narrativa de la danza europea. 



Para Gades la figura de Carmen representa la lucha de la mujer por conseguir la libertad frente a lo establecido, no debemos olvidar que en la época en que se escribió la obra, no se podía ni siquiera pensar en algo como la emancipación de la mujer, ésta estaba sometida no solo a la familia sino también a la sociedad en la que el sistema de clases y castas estaba claramente definido. 



CARMEN, de Gades y Saura ha recibido desde su estreno los más altos elogios de la crítica internacional y desde su creación se ha representado en los escenarios más prestigiosos del mundo.  Antes y después de su paso por Madrid,volverá a rodar por ciudades como Módena, Parma, Jerez de la Frontera, París, Marsella, Amberes, Niza, Pamplona o Sevilla, entre otras. 



Eugenia Eiriz y María Esteve, viuda e hija de Gades respectivamente, son las productoras e impulsoras del proyecto desde Tamiru Producciones Artísticas, representando la continuidad familiar, creativa y emocional del legado artístico. 


La versión que se presenta en esta ocasión de Carmen mantiene la esencia original, pero adaptándose a las sensibilidades contemporáneas, y lo hace de la mano de la mano de Esmeralda Manzanas (Carmen), Álvaro Madrid (Don José) y Jairo Rodríguez (Escamillo). Están dirigidos por Stella Arauzo, quien entró a trabajar con Antonio Gades en 1981, convirtiéndose rápidamente en una de sus primeras bailarinas.  Hoy es la directora artística de la compañía. 

Las entradas ya están a la venta. 

Fotografías © Conchita Meléndez