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jueves, 27 de julio de 2023

LA ARTISTA EVA LOOTZ DONA 36 OBRAS A LA FUNDACIÓN MUSEO REINA SOFÍA

 

Manos, 1975 © Eva Lootz

La importancia de la obra de Eva Lootz, artista visual contemporánea nacida en Austria en 1940 y residente en España desde los años sesenta, así como la influencia ejercida en la escena artística española, es incuestionable. Su producción se encuadra en el contexto de las tendencias experimentales del arte español desde los años setenta. Ha trabajado con múltiples registros y entre los elementos constantes en su obra cabe mencionar la memoria, el tiempo, el silencio y algunos de los problemas esenciales del ser humano.

Pequeño teatro de derivas, 1994 © Eva Lootz

Durante el acto de firma, que ha tenido lugar en el Museo, y al que ha asistido la directora de la Fundación Museo Reina Sofía, Carolina González, y el director del Museo, Manuel Segade, Eva Lootz ha manifestado que siente una enorme gratitud hacia España, país que le ha permitido hacer y ser lo que quería.
 
Las peludas, 1996 © Eva Lootz

La donación que ahora realiza la artista, valorada en más de medio millón de euros,  es un conjunto representativo de su obra centrado en algunos de los elementos esenciales de su lenguaje de las últimas décadas del siglo XX y primera década de los 2000, lo que permite una lectura muy completa de la evolución de su trayectoria.
 
Ella vive en el traje que se está haciendo, 1994 © Eva Lootz

El Museo solo disponía hasta el momento de seis obras de esta artista, así que las 36 piezas donadas a la Fundación, que se van a integrar en la Colección del Museo Reina Sofía son fundamentales para la construcción del discurso visual, estético, histórico y teórico de una de las mayores artistas experimentales de nuestro país. Además del inestimable valor de estos trabajos, su incorporación tiene especial interés dado que van a formar parte de una importante investigación que se está llevando a cabo en el Departamento de Colecciones del Museo, con el objetivo de obtener un mapa de las obras de mujeres artistas, producidas no solo en España sino en otros países europeos, dentro de la Colección. En definitiva, la donación y el legado de Lootz, compuesto por trabajos de todas sus etapas creativas, van a ayudar a que su obra sea estudiada, catalogada, custodiada, difundida y, en un futuro, digitalizada.

De izquierda a derecha: Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía; la artista Eva Lootz, y Carolina
González, directora de la Fundación Museo Reina Sofía

jueves, 25 de agosto de 2022

AVANCE TEMPORADA DE OTOÑO EN EL REINA SOFÍA

 

Frederic Ballell, La Rambla. Enllustrador de sabates [La Rambla. Limpiabotas], 1907-1908. © Arxiu Fotogràfic de Barcelona

El Museo Reina Sofía ha preparado para este otoño un programa expositivo en el que destacan el proyecto específico que la malagueña Leonor Serrano Rivas ha creado para el Reina Sofía, una muestra sobre la figura del psiquiatra y teórico catalán Francesc Tosquelles, la primera exposición monográfica en Europa de la artista guatemalteca Margarita Azurdia y una antológica del sevillano Manolo Quejido. La programación se completa con otras propuestas como una exposición sobre el carácter documental de la fotografía entre 1848 y 1917 y la muestra conjunta de las artistas Pauline Boudry y Renate Lorenz.

En cuanto al resto de actividades que tienen cabida en la programación habitual del Museo, en septiembre comienza la segunda parte y cierre de la retrospectiva que el Museo Reina Sofía y Cineteca Madrid han dedicado al cine de Gonzalo García-Pelayo (Madrid, 1947) en la que se estrenará, a nivel internacional, uno de los proyectos más ambiciosos del cine contemporáneo: El año de las 10+1 películas. Con respecto a las Artes en Vivo, los días 13 y 14 de octubre se celebra la cuarta edición del programa de danza y coreografía Estudio con el subtítulo Segunda piel. Subcutáneo; Y los días 11, 12 y 13 de noviembre, y en colaboración con el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, tendrá lugar un ciclo de danza que bajo el título Duelo colectivo y duelo planetario presenta el trabajo de dos coreógrafos internacionales: Eszter Salamon y Alex Baczyński-Jenkins.

EXPOSICIONES


Leonor Serrano Rivas. Magia natural

21 de septiembre de 2022 – 27 de febrero de 2023

Leonor Serrano Rivas (Málaga, 1986) estudió Arquitectura y Bellas Artes en Madrid y Londres, lugar este último donde ha residido casi una década y donde ha desarrollado gran parte de su trayectoria artística. En su trabajo, Serrano Rivas se sirve de la instalación como medio a la hora de generar espacios en los que el espectador deja de ser un mero agente pasivo para cobrar una función capital. Su obra oscila, de esta forma, entre lo performativo y lo teatral, entendiendo al público como elemento indispensable para que la experiencia artística acontezca, y precisando la pieza de este para estar completa.

Articulada en torno a tres espacios del Museo: Espacio 1, Sala de Bóvedas y Sala de Protocolo, la exposición, enmarcada dentro del Programa Fisuras, pretende crear un nuevo cosmos dentro de los muros del Museo, siguiendo los preceptos de la magia natural que, mediante instrumentos o aparatos tales como espejos, reflejos, tubos sonoros, autómatas, etc., tenía la habilidad de trucar los sentidos, llevando al espectador a experiencias estéticas de un mundo imaginario.


Francesc Tosquelles. Como una máquina de coser en un campo de trigo

28 de septiembre de 2022 – 27 de marzo de 2023

La muestra recoge la trayectoria biográfica y el contexto político, cultural y profesional de Tosquelles a través de documentos, fotografías y grabaciones en las que se expone su concepción de la práctica psiquiátrica. Además, se presentan piezas creadas por artistas y enfermos mentales del hospital de Saint-Alban procedentes de la Collection de l’Art Brut de Lausana y de otras colecciones particulares, con las que Jean Dubuffet y otros artistas desarrollaron un arte liberado de las constricciones de la razón y de la educación formal.


Pauline Boudry / Renate Lorenz

7 de octubre de 2022 – 9 de abril de 2023 (Palacio de Cristal, Parque del Retiro)
 
Pauline Boudry (Suiza, 1972) y Renate Lorenz (Alemania, 1963) han trabajado juntas en Berlín desde el año 2007, centrando su interés en la revisión de la herencia cultural, los discursos de género y especialmente la teoría queer. Su producción artística cuestiona asimismo la normatividad de las narrativas históricas, así como las convenciones asociadas al espectador, generando nuevos escenarios para reimaginarlos. Su trabajo revisita con frecuencia materiales de una época pasada para recuperar lecturas marginadas o ignoradas.

Margarita Azurdia. Margarita Rita Rica Dinamita

13 de octubre de 2022 – 17 de abril de 2023

Margarita Azurdia (Antigua, Guatemala, 1931-1998), una de las artistas centroamericanas más emblemáticas del siglo XX, se presentará por primera vez en Europa en una muestra monográfica que ahondará en su trayectoria y un extenso cuerpo de trabajo que abarcó la pintura, la escultura, el arte no objetual, las danzas sagradas, así como libros de la artista elaborados con sus dibujos, collages y poemas.


Manolo Quejido. Distancia sin medida

21 de octubre de 2022 – 16 de mayo de 2023 (Palacio de Velázquez, Parque del Retiro)

La exposición antológica de Manolo Quejido (Sevilla, 1946) Distancia sin medida repasará la carrera del artista desde sus inicios -en la experimentación geométrica y la poesía concreta, en los primeros años setenta-hasta su producción reciente. Recorrerá los muchos tránsitos de su pintura: de la figuración a las reducciones geometrizantes, de la sobriedad formal a la visita de estilos diversos; o desde el recurso a la paleta completa hasta el empleo exclusivo de una hexacromía que terminará empleando cual alfabeto.

La muestra incluirá los trabajos de gabinete que Quejido ejecutó a su paso, a principios de los setenta, por el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense. Si entonces quedaba atento a la secuencia posible de movimientos de una configuración visual dada, pronto transgredirá esas estrechuras normativas para producir figuraciones caprichosas, que le situaron en el grupo madrileño de los esquizos. Distancia sin medida nos introduce en el poliédrico corpus que Manolo Quejido ha ido generando a lo largo de su extensa trayectoria.


Genealogías documentales. Fotografía 1848-1917

16 de noviembre de 2022 – 27 de febrero de 2023

Esta exposición presenta muestra prácticas relacionadas con la aparición y evolución de las representaciones de identidades subalternas - trabajadores, criados, proletarios, mendigos, desposeídos— desde el surgimiento de la fotografía hasta el cambio de siglo (más concretamente, entre las revoluciones de 1848 y la Revolución rusa de 1917).

Genealogías documentales. Fotografía 1848-1917 cierra un ciclo iniciado en 2011 en el Museo Reina Sofía con las exposiciones Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 y continuado en 2015 con Aún no. Sobre la reinvención del documental y la crítica de la modernidad. Ambas construyeron un relato alternativo de la configuración y evolución del discurso documental en la historia de la fotografía, a partir del estudio de casos en momentos decisivos del siglo XX. Esta última exposición contribuye a esa narrativa desde una perspectiva diferente: rastrear en la edad temprana de la fotografía las potencialidades de la función documental.

martes, 19 de octubre de 2021

EL MUSEO REINA SOFÍA RECIBE LA DONACIÓN DE UNA OBRA EMBLEMÁTICA DE RICHARD HAMILTON

 

Swingeing London'67, 1968/69 © Richard Hamilton

Rita Donagh, viuda de Richard Hamilton (Londres, 1922-2011), ha donado al Museo Reina Sofía una de las obras del artista multidisciplinar dedicadas a la banda de rock británica Rolling Stones. Se trata de Swingeing London'67, recreada en una fotografía de su líder, Mick Jagger, que aparece junto al conocido marchante de arte Robert Fraser, en el momento en que se los llevan detenidos en un furgón policial por posesión de drogas. La noticia tuvo una cobertura informativa internacional desmedida, y durante más de dos años Hamilton usó la conocida imagen de Jagger esposado para mostrarla en distintos formatos y soportes -granulada, borrosa, quemada por el flash o saturando los colores- con el fin de amplificar sus efectos.


El título de esta polémica serie fotográfica-pictórica, Swingeing London 67, hace referencia a un término que se aplica a la escena de la moda y la cultura florecida en Londres en la década de los sesenta. La imagen, más que una protesta contra la acción de la justicia puede entenderse como una reflexión sobre las vicisitudes de la celebridad. 


Hamilton decidió hacer estudios de prueba y bocetos en lienzo, hacia una fusión ideal de impresión y pintura. En cada pintura de la serie, el artista emplea técnicas y materiales diferentes: pintura al óleo, pintura al esmalte, serigrafía a mediatinta, relieve y collage. 


Para el Museo Reina Sofía esta donación, valorada en unos 2.400.000 euros, representa una oportunidad excepcional para reforzar el núcleo de la colección pictórica de los años sesenta, desde su vertiente internacional. Al mismo tiempo, le va a permitir abordar elementos de la cultura popular y de masas y su uso para criticar o cuestionar la saturación visual en la sociedad moderna y contemporánea. 


Otras versiones en lienzo de la obra forman parte de las colecciones del Sammlung Ludwig, Tate Modern, MoMA, o en la colección particular de Mick Jagger, entre otras.

Desembalaje de la obra

SOBRE EL ARTISTA

Richard Hamilton (Londres, 1922-2011) fue una figura indiscutible del arte multidisciplinar de la segunda mitad del siglo XX. Inició su camino profesional en una agencia publicitaria para estudiar más tarde pintura en la Royal Academy Schools y en Slade School of Arts. Su obra a partir de los años cincuenta se relaciona con el pop británico y destaca su participación como fundador del lndependent Group, colectivo formado en 1950, cuyos debates contribuyeron precisamente al desarrollo del arte pop británico.  La formación de Hamilton le llevó a eliminar las diferencias entre alta y baja cultura en relación con el arte, ya que se formó tanto en las técnicas tradicionales de la escuela de Bellas Artes como en arte comercial y diseño.

En los años cincuenta, participó en las discusiones del lndependent Group en relación con los conceptos de cultura popular, publicidad y mass medía art (1952-1955). De este periodo fue también su famoso collage: What /s ít that Makes Today's Homes So Dífferent, So Appea/íng? producido para la muestra de la Whitechapel Art Gallery (1956), de Londres, que se convirtió en una obra emblemática y fundamental del Pop Art. Desde los años sesenta, la obra de Hamilton se ha desarrollado esencialmente en dos vías, una dirigida al desafío que supone la aproximación a lo conceptual desde las figuras influyentes de Duchamp y Joyce, y por otro lado las obras en las que la pintura habla o hace referencia a la propia pintura.

A lo largo de toda su carrera Richard Hamilton puso a prueba la vigencia de la pintura a través del diálogo con otros medios, como la fotografía, el diseño, la publicidad, la arquitectura, el grabado o la imagen digital. Asimismo, exploró los géneros del retrato, la naturaleza muerta o el paisaje, desde la apropiación de imágenes ya existentes y los vínculos establecidos con artistas tanto históricos como coetáneos. También destacó su faceta como activista político, mostrando disconformidad con lo que pasaba en su país y en el mundo a través de su trabajo.

Participó en la Documenta de Kassel (1968 y 1977), la Bienal de Sao Paulo (1989), o la Bienal de Venecia en 1993. Su obra se encuentra presente en diferentes museos europeos y norteamericanos y colecciones públicas tales como la Tate Modern de Londres, MACBA, Barcelona; Centre Pompidou, París, el Museum of Modern Art (MoMA, Nueva York), o el propio Reina Sofía, con varias obras fechadas entre 1949 y 1981, la mayoría procedentes del depósito temporal que realizó Rita Donagh a favor del Museo en 2014, año en el que dedicó una exposición antológica al artista.


martes, 2 de octubre de 2018

"Detrás de la puerta, invisible, otra puerta." Dorothea Tanning


El Museo Nacional de Arte Reina Sofía mostrará en sus salas a partir del 2 de octubre y hasta el 7 de enero de 2019 la obra de la artista surrealista Dorothea Tanning. Esta muestra será la primera retrospectiva que se realiza de su extenso trabajo y ofrece una nueva perspectiva de la extraordinaria carrera y visión de Tanning tras varios años de investigación de la comisaria Alyce Mahon.

La muestra, que cuenta también con la colaboración de la Comunidad de Madrid, incluye más de 150 obras de arte creadas entre 1930 y 1997 -muchas de ellas nunca antes vistas por el público-, procedentes del colecciones privadas y de instituciones como el Centro Pompidou de París, la Tate Modern de Londres o el Museo de Arte de Filadelfia. Todo este conjunto permite documentar la gama de medios y expresiones utilizados por Tanning: pinturas, dibujos, collages, esculturas e instalaciones.


Como figura central de la vanguardia internacional con una enorme influencia en el arte y el diseño contemporáneos, Dorothea Tanning creía en el poder del arte para crear espacios, sensaciones e ideas más allá de lo real.

En sus memorias, Between Lives: An Artist and Her World (2001), Dorothea Tanning explicaba que, con sus pinturas, había querido “llevar al observador  hasta un espacio donde todo se oculta, se revela, se transforma súbita y simultáneamente; donde se pueda contemplar una imagen nunca vista hasta ahora que parezca haberse materializado  sin mi ayuda”. Por eso el motivo de la puerta simboliza esta ambición y regresa repetidamente en su obra. Es el concepto en torno al cual gira la exposición: Una puerta detrás de otra puerta dará paso a nuevas puertas tras las que todo se esconde o todo se muestra.
 


En una entrevista celebrada en 1974 con el crítico francés Alain Jouffroy Tanning explicaba que su primer arte exploraba "este lado" del espejo o de la puerta, mientras que su arte posterior se dirigía al "otro", ofreciendo un "vértigo perpetuo" en el que una puerta, visible o invisible, conducía a "otra puerta".

La puerta no es simplemente un umbral en el arte de Tanning, sino una invitación a aventurarse más allá de lo real  y  a  entrar  en  un  mundo  de  sueños  y  miedos.
Asistimos a una perspectiva interminable que no pretende alienar sino seducir al espectador.




Dividida en ocho secciones temáticas, la exposición se abre con un delicado autorretrato a lápiz de 1936 y termina con un autorretrato tardío, Woman Artist, Nude, Standing (1986). Y además de sus pinturas incluye dibujos, cuadernos de poemas, diseños para el mundo del ballet o del teatro y sus famosas esculturas blandas.

A mediados de los años sesenta, Dorothea Tanning sacó su vieja máquina de coser Singer y empezó a trabajar en una serie de esculturas blandas, confeccionadas con telas compradas en una tienda de oportunidades y con otros objetos encontrados. Con ayuda de elementos tan cotidianos como el relleno de lana, el tweed, la piel sintética o las piezas de un rompecabezas, activó el objeto banal, doméstico y lo convirtió en fetiche, y el espacio interior en un espacio de posibilidad surrealista.





Dorothea Tanning se casó en 1946 con Max Ernst, en una ceremonia de boda conjunta en Hollywood con Man Ray y Juliet Browner. Una de las salas de la exposición, Partidas de Ajedrez, se centra en su relación con él  y su amplio círculo de amigos, incluyendo a Joseph Cornell, Leonor Fini y Konstanty Jeleński, Marcel y Teeney Dhamp, Julien Levy y Muriel Streeter, Yves Tanguy y Kay Sage.

En esta sección se reúnen pinturas, colaboraciones cinematográficas y correspondencia relacionadas con el ajedrez, juego descrito por Tanning como "algo voluptuoso, cerca de los huesos". El ajedrez es un juego de habilidad y azar y Tanning y Ernst compartieron su pasión por él.




Tanning colaboró con el coreógrafo ruso George Balanchine creando para él una serie de  trajes y escenografías, que formaron parte de las representaciones de Night Shadow -La sombra nocturna- (1946), The Witch - La bruja- (1950) y Bayou (1952). La muestra incluye algunos de los bocetos así como pinturas al óleo en las que surge un nuevo sentido del movimiento.

En las vitrinas del recinto podemos ver sus cuadernos en los la artista derramó sus pensamientos y sus poemas como el titulado La jerga del arte.



Si el arte pudiera hablar, se mostraría por fin
tal y como es en realidad, y nos revelaría lo que ardemos en deseos de saber.
Nuestras certidumbres, después de bostezar aburrida,
en un minuto las barrería y las escondería bajo la alfombra:
certidumbres consagradas, tan absurdas como el acto de esconder el polvo
bajo la alfombra. Ha llegado el momento de escuchar, queridos.
Por fin, el arte tomaría la palabra, cubriría el cielo como una boca,
se aclararía la garganta convulsa, mientras el fulgor y el estruendo
se desata sobre su voz: una avalancha de estrellas fugaces y
visiones alborotadas, reforzada por el susurrante estrépito
de los sonidos que escucharíamos mientras desciframos sus augustas palabras:
“abcdefghijklmnopqrstuvwxyz”.