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miércoles, 1 de febrero de 2023

EXPOSICIÓN "JUAN MUÑOZ. TODO LO QUE VEO ME SOBREVIRIRÁ"

 


La Sala Alcalá 31 presenta “Todo lo que veo me sobrevivirá”, una exposición dedicada a la producción de la década de los noventa del artista Juan Muñoz, uno de los artistas europeos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Un doble homenaje que se celebra en la Sala Alcalá 31 y el Museo Centro de Arte Dos de Mayo a través de una doble exposición que recorrerá dos décadas de la intensa trayectoria de Juan Muñoz, precisamente en el año en el que se cumplen 70 años del nacimiento de este artista.

La exposición de la Sala Alcalá 31, que conmemora los 70 años de nacimiento del artista y podrá visitarse desde el 14 de febrero al 11 de junio de 2023,  reúne algunas de sus piezas más icónicas, fechadas entre los años 90 y 2001, año de su prematura muerte. Esta última década de producción de Juan Muñoz estuvo marcada por el dominio del espacio, en una concepción neobarroca, y por la recuperación de la figura humana como elemento central de trabajo. Su vocación existencialista, su cualidad emocional y su reivindicación del truco, de la suspensión de la incredulidad, determinaron la ficción como una característica fundamental del arte contemporáneo, avanzando un cambio que será esencial dentro del arte en el siglo XXI.


Entre todas las obras que podrán verse destaca Plaza, pieza procedente del Kunstsammlung K21 Dusseldorf, que no se ha visto en España desde que el Museo Reina Sofía le dedicó en el Palacio de Velázquez la muestra Monólogos y diálogos en 1996. Asimismo, la muestra contará con préstamos procedentes de varias colecciones, tanto nacionales como internacionales, de museos como el Stedelijk van Abbe Museum de Eindhoven, el S.M.A.K. de Gante o la Fundación Botín.


La trayectoria de Muñoz se truncó en el momento de su máximo apogeo, después de inaugurar su gran instalación en la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres. De ahí que la muestra de la Sala Alcalá 31 toma su nombre de una cita de la poeta rusa Anna Ajmátova (1889 – 1966) que Muñoz recogió en una de las últimas notas de sus cuadernos de preparación para la muestra en el museo londinense.

Esta exposición tendrá su continuidad en el Museo Centro de Arte Dos de Mayo entre junio y noviembre de 2023 con una muestra que incluirá diversas instalaciones, esculturas, dibujos y pinturas de su primera década de trayectoria.


Juan Muñoz (Madrid, 1953 – Ibiza, 2001) pasó un año estudiando arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid antes de decidir huir de la España franquista hacia Londres en 1970. Muñoz pasó a estudiar en la Escuela Central de Arte y Diseño de Londres (1976– 1977);  en el Croydon College of Design and Technology, Londres, donde se centró en el grabado (1979–1980); y en el Pratt Graphics Center, Nueva York (1981). Los períodos que Muñoz pasó viviendo en Londres y Nueva York fueron particularmente formativos. Mientras estuvo en Londres, su trabajo se basó principalmente en la interpretación y se interesó progresivamente en un grupo de artistas que estaban trabajando para ir más allá del canon de la escultura tradicional, como Richard Deacon y Bill Woodrow, entre otros.


Desde mediados de los años 80, Juan Muñoz se había embarcado en la recuperación de la figuración en la escultura pero fue paulatinamente la dimensión instalativa y la vocación arquitectónica lo que llevó su trabajo a una escala cada vez más monumental. Al mismo tiempo, sus obras también se volvían psicológicamente más complejas. Si la cuestión de la teatralidad hacía que el espectador accediera a una exposición sabiéndose a destiempo, como si hubiese llegado demasiado pronto o demasiado tarde a la obra que se le representaba, la multiplicación del número de figuras y de los recursos espaciales dio paso a una relación existencial que tiene más que suspende la incredulidad de los públicos, que borra la distancia entre exposición y realidad. Juan Muñoz nos recuerda que estar en una exposición es acceder a estar expuesto. Pero que los visitantes se sientan como los personajes protagonistas de una trama en curso es también una posición de riesgo: supone el reconocimiento de una posición frágil, de sometimiento emocional, al ceder el control al artista narrador.


Al mudarse a Nueva York en 1981, recibió una beca Fulbright. También comenzó su trabajo en escultura y fue fuertemente influenciado por creadores como Philip Guston, Robert Morris, Barnett Newman y Robert Smithson. Muñoz desarrolló una amistad con la curadora española Carmen Giménez, quien le presentó al influyente escultor Richard Serra.

El trabajo de Muñoz ha sido objeto de numerosas presentaciones individuales en los Estados Unidos y Europa. En el año 2000, la Tate Modern de Londres también le encargó que fuera el segundo artista, tras Louise Bourgeois, en hacerse cargo de su Sala de Turbinas. Muñoz pasó meses desarrollando una gran instalación, que se abrió al público en 2001, año de su fallecimiento.

La sala de exposiciones oscila entre la realidad y la ficción o, más bien, no deja de insistir en que –como el reflejo en un espejo– la realidad no es más que una modalidad de la representación. Colgado entre dos siglos, el trabajo de Juan Muñoz se alza como el puesto de avanzada del giro especulativo que caracteriza al arte en el presente inmediato.

viernes, 13 de enero de 2023

RETORNO AL HOGAR, UNA OBRA DE HAROLD PINTER

 


El teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa presenta Retorno al hogar de Harold Pinter. La dirección y adaptación de esta obra la firma Daniel Vernose que cuenta con Miguel Rellán, David Castillo, Fran Perea, Alfonso Lara, Juan Carlos Vellido y Silma López en la interpretación. El montaje se podrá ver del 12 de enero al 5 de febrero en la Sala Guirau del teatro, dependiente del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. 

En Retorno al hogar, Pinter, autor irreverente y provocador donde los haya…, retrata con suma crudeza las mil y una contradicciones y tensiones entre un padre viudo que vive con dos de sus hijos, ya adultos, y un hermano. La llegada del hijo mayor, aparentemente el triunfador de la familia, con su esposa, desata todos los vientos de una tempestad provocada por un ambiente asfixiante y opresivo causado por la envidia y el desprecio mutuos entre todos los miembros del clan familiar.

El autor nos cuenta la historia de un clan movilizado por la envidia y el desprecio mutuo que recrea un hipnótico juego de infidelidad, abuso y proxenetismo. Algo incomprensible e inaceptable pero revestido de cotidianeidad, sobreviviendo a fuerza de una moralidad particular, a fuerza de instinto. Instinto de sobrevivir, de ostentar poder. Instinto de no ser querido, de evitar ser querido, de cuidarse del que siempre será más querido. Instinto de guardarse, de destruir, de reinar sobre todos y todas, de protegerse, de victimizarse, de avasallar. Instinto de dominar, de ser respetado, de poseer para sentirse alguien y así ser respetado, de asaltar impunemente, de apropiarse sin motivo, de emboscar, de sobresalir, de olvidar, de no olvidar. Instinto de habitar el pasado como si estuviera presente. Instinto de volverse animal para poder llegar a ser nadie.  


Así, el maltrato emocional nos generará una desconcertante sensación de incomodidad a todos los que nos asomemos distraídamente en esta obra. Y nunca estará demasiado claro que límite se habrá establecido en los huesos y en la piel en estos personajes que sobreviven con inmoralidad, con prepotencia quebradiza.  

Harold Pinter fue un dramaturgo y poeta británico. Considerado el máximo exponente del arte dramático inglés de la segunda mitad del siglo XX, recibió el Premio Nobel de Literatura en 2005. 

Nacido el 10 de octubre de 1930 en el barrio de Hackney, en el popular East End londinense, en el seno de una familia judía. Al estallar la Segunda Guerra Mundial fue separado de sus padres y evacuado a la campiña inglesa. Aquella separación, traumática para él, iba sin embargo a alimentar su imaginación y la mirada introspectiva de su teatro.  


Heredero del teatro del absurdo de Samuel Beckett, Eugène Ionesco y Jean Genet, sus obras, aderezadas con fantasías eróticas y obsesiones, celos y odios, han sido calificadas como “teatro de la inseguridad”. Sus personajes intentan comunicarse para reaccionar frente a una invasión o un intento de invasión en la estrechez de sus vidas, y casi siempre fracasan. Sus diálogos, en apariencia insignificantes, reticentes y evasivos -a veces contradictorios-, esconden intimidaciones, advertencias, riesgos. La obra de Pinter, mezcla de realismo y misterio, no lleva explícito mensaje alguno moralizante, sino que más bien trata de reflejar un mundo amenazante y violento que nace de la propia naturaleza humana y de las contradicciones de nuestra sociedad.  


Pinter inició, su hoy extensa obra teatral, en 1957 con The Room (La habitación), siendo desde entonces los cuartos cerrados, con muy pocos personajes, los escenarios de muchos de sus dramas. 


Además de piezas dramáticas, Harold Pinter escribió obras cortas para televisión y radio, dirigió más de una treintena de producciones teatrales propias y de otros autores (Robert Shaw, James Joyce, David Mamet, Simon Gray…) y fue autor de los guiones de películas como El sirviente (1963) y El mensajero (1971), de Joseph Losey, El último magnate (1976), de Elia Kazan, y La mujer del teniente francés (1981), de Karel Reisz. Publicó además una novela titulada Los enanos, relatos cortos y cientos de poemas, también teñidos de ideología.  

De izda. a dcha. Alfonso Lara, Fran Perea, Juan Carlos Vellido, Silma López, Miguel Rellán y David Castillo

Daniel Veronese, autor, adaptador, especialista en versionar, actor y director teatral, es el responsable de la dirección de la obra para lo que se ha rodeado de un magnífico plantel de profesionales, todos ellos con una larga trayectoria tanto en teatro como en cine y televisión. A los veteranos Miguel Rellán, Alfonso Lara, Juan Carlos Vellido y Fran Perea, se suman los más jóvenes pero también con sobrada experiencia David Castillo y Silma López. 


© Imágenes: Conchita Meléndez

martes, 10 de enero de 2023

EL CAMINO, OBRA CUMBRE DE LA PIONERA CINEASTA ANA MARISCAL

 

La plataforma FlixOlé, especializada en cine español,  estrenará el próximo 13 de enero El camino, una de las joyas desconocidas del cine español, la primera en adaptar una novela de Miguel Delibes. 

La película fue sin duda la obra cumbre de la pionera cineasta Ana Mariscal. El recuerdo de Ana Mariscal como actriz de cabecera en las películas de los 40 y 50 permanece imborrable. Pero la interpretación no es el único legado que dejó esta estrella incontestable del cine español: fue una de las primeras mujeres en encarnar un personaje masculino en el teatro, en fundar su propia productora y en ponerse detrás de la cámara, haciendo carrera de ello. También fue la primera en adaptar una novela de Miguel Delibes: El camino (1963), una de las joyas del séptimo arte patrio, olvidada durante décadas, que se podrá ver en la plataforma FlixOlé a partir del próximo viernes, 13 de enero.


Pionera en multitud de aspectos culturales e intelectuales, Mariscal fue una de las precursoras del neorrealismo italiano en la España del franquismo. Su obra cumbre, El camino, es un claro ejemplo del cine personal, apegado a la realidad y a las preocupaciones sociales, que desarrolló la diva de la gran pantalla en su faceta de directora. Algo que no era del agrado de la censura, que entorpeció la exhibición y distribución de la cinta, contribuyendo a que ésta quedase como película maldita. 

El interés por el título ha experimentado un reciente despertar en certámenes y filmotecas. De hecho, el Festival Internacional de Cannes, en su 74ª edición, incluyó la proyección de El camino en la sección de clásicos.

Cara visible de las comedias escapistas, melodramas históricos y productos patrióticos que tanta fama le granjearon como actriz, Ana Mariscal cultivó un cine totalmente distinto, independiente a los cánones que marcaba el régimen. Bajo el sello Bosco Films, productora que la propia Mariscal creó a principios de los años 50, la cineasta volcó sus inquietudes y rodó una decena de películas, siendo una de las más reconocidas El camino. El humanismo y existencialismo del texto de Delibes se convirtieron en imágenes en este largometraje con el que la directora representó la vida de un cotidiano pueblo de la sierra de Ávila, con sus penalidades y alegrías.  


Mariscal filmó un retablo costumbrista del mundo rural y sus gentes durante la dictadura. Para ello utilizó como hilo conductor a Daniel, un niño apodado ‘El mochuelo’ al que su padre quiere enviar a la ciudad para que termine sus estudios y sea un hombre de provecho. Durante las horas previas a su marcha, por la mente del adolescente desfilan los recuerdos del pueblo y de sus vecinos. 

El bucólico retrato maquilla el ambiente opresivo, la falta de oportunidades y el paternalismo religioso que evidencia la película. Una crítica social que, paradójicamente, no descarga su culpa en los personajes. La ternura e inocencia de los protagonistas alcanzan de lleno al espectador, y dejan en éste numerosos episodios imborrables: como el del ejército de beatas persiguiendo las pecaminosas conductas de sus convecinos; las diabluras de los jóvenes del lugar, algunas de las cuales terminan en tragedia; el juego de la cucaña como excusa para ensalzar la masculinidad entre los lugareños; o las sonrisas y lágrimas de la pequeña Mariuca.


Hoy en día podemos disponer de múltiples plataformas donde disfrutar del cine sin movernos del sillón, sin embargo no hay muchas que dediquen un espacio significativo a las películas clásicas y mucho menos si se trata de cine español. Por eso es de agradecer una que se haya especializado precisamente en ese nicho. FlixOlé es una plataforma de vídeo bajo demanda especializada en cine español. Creada en España en 2017, la firma de entretenimiento opera principalmente en el mercado hispanohablante y ofrece un catálogo con más de 4.000 títulos que incluyen series, documentales y cortos, a los que se accede mediante suscripción.


En FlixOlé se puede encontrar buena parte de la filmografía española con trabajos firmados por directores como: Pedro Olea, José Luis Sáenz de Heredia, Pedro Lazaga, Benito Perojo, Jaime de Armiñán, Ladislao Vajda, Juan de Orduña, José María Forqué, Luis Buñuel, Luis García Berlanga, Bigas Luna, Carlos Saura o Mariano Ozores; pero también realizadores actuales, como Julio Medem, Pedro Almodóvar, Iciar Bollaín, Alberto Rodríguez, Imanol Uribe, Álex de la Iglesia, Daniel Sánchez Arévalo, Gonzalo Suárez, José Luis Cuerda, Fernando León, Enrique Urbizu o Alejandro Amenábar, entre otros.

La inclusión de El camino en el catálogo de la plataforma especializada en cine español, donde también están disponibles otros títulos protagonizados por la actriz, permite recuperar del olvido una joya fílmica de nuestro país al tiempo que pone en valor la carrera, menos conocida, de Ana Mariscal como directora. 


jueves, 17 de noviembre de 2022

EL MUSEO DEL PRADO APORTA UN TOQUE CONTEMPORÁNEO A TRAVÉS DE LA OBRA DE FERNANDO ZÓBEL

 


Existe una cita en los diarios de Zóbel que podría constituir el lema de la exposición que acaba de inaugurarse en la Sala C del Edificio de Los Jerónimos del Museo del Prado: ‘Recojo mi tarjeta (número 342) de copista del Prado. Lo esencial es que me da derecho a silla. Se me estaban acabando los cuadros que por casualidad tienen asiento puesto delante.’ Y es que para saber pintar, primero hay que saber mirar. Y fueron muchas las horas que Fernando Zóbel pasó mirando en las salas del museo fascinado por la investigación pictórica y realizando dibujos de sus obras favoritas. 

¿Cómo admirar la pintura de los grandes maestros sin ser una víctima pasiva de su fascinación? ¿Cómo sumergirse en el arte del pasado sin abdicar del compromiso con las vanguardias modernas y contemporáneas. La respuesta de Fernando Zóbel (Manila, 1924 – Roma, 1984) fue a un tiempo simple y enormemente sofisticada: estudiarlos para comprenderlos y luego, reinventarlos. 

Autorretrato, 1952 © Fundación Juan March


A través de un recorrido por su pintura y sus dibujos El Prado acoge a Fernando Zóbel y su extraordinaria mirada sobre el arte de los grandes maestros. En total son 42 pinturas, 51 cuadernos de apuntes y 85 dibujos y obra sobre papel, procedentes de colecciones españolas, filipinas y norteamericanas, las que conforman el recorrido con el que el Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Comunidad de Madrid, rinde homenaje a una figura fundamental de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX.




“Zóbel. El futuro del pasado” explora la obra del pintor a lo largo de dos itinerarios que son fundamentales para valorar su original contribución a la pintura abstracta contemporánea: el primero, entre la modernidad y el legado de la tradición, reúne los estudios del pintor realizados en museos a lo largo de todo el mundo, el Museo del Prado muy particularmente, reconstruyendo su proceso creador. En segundo lugar, la exposición sigue  la obra de Zóbel a través de un itinerario, internacional y geográfico, mostrando cómo el dibujo fue la herramienta que le acercó a una forma original y alternativa de modernidad  que Zóbel descubrió en Asia, en la tradición vernácula de las Islas Filipinas o en la pintura china y japonesa. Ambos itinerarios nacen de la particular condición biográfica del artista: Nacido en Manila, formado en los Estados Unidos para acabar instalándose en España, Fernando Zóbel no fue solo un pintor enormemente curioso y erudito, también fue un viajero permanente y un artista radicalmente cosmopolita.




Comisariada por Felipe Pereda, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Johns Hopkins University (Baltimore) y en la Universidad de Harvard y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones de la Fundación March, ambos muy ligados profesional e institucionalmente a la figura del pintor, “Zóbel. El futuro del pasado” recrea la larga conversación del artista moderno con los grandes maestros, una conversación que se fraguó en museos de todo el mundo. 





Estructurada en cinco ámbitos, la exposición reconstruye el itinerario poético y artístico de Zóbel, entre los extremos de un mismo principio: aprender a mirar, para entender el arte de los grandes maestros, por un lado, y, por el otro, volcar lo aprendido en su propia obra para así compartirlo. La obra de Zóbel es una conversación continuada con los maestros del pasado. Y esas conversaciones son ejercicios de traducción pictórica. Lo nuevo es lo antiguo revalorizado sobre nuevas bases. Zóbel elevó el acto de pintar desde el hábil oficio de plasmar las apariencias hasta el comentario apasionado sobre la naturaleza intangible de la verdad. 

Fernando Zóbel, años 50'. Fotógrafo desconocido


© Fotografías Conchita Meléndez

sábado, 12 de noviembre de 2022

La Calcografía Nacional muestra la obra de Guillermo Pérez Villalta, Premio Nacional de Arte Gráfico 2020

 

De izquierda a derecha, Victor Nieto Alcaide, Juan Bordes, Guillermo Pérez Villalta y Tomás Marco Aragón

La Real Academia de San Fernando en su espacio de Calcografía Nacional expondrá la obra de Guillermo Pérez Villalta entre el 10 de noviembre de 2022 y el 15 de enero de 2023. 

Instituido en 1993 por la Calcografía Nacional, el Premio Nacional de Arte Gráfico galardona la trayectoria consolidada de nombres imprescindibles del panorama artístico español y, en particular, de quienes han desarrollado una propuesta reconocida en diferentes manifestaciones de la imagen múltiple. En su edición del año 2020 el Premio fue otorgado a Guillermo Pérez Villalta.


Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, 1948) es un artista polifacético, pintor, dibujante, grabador, escultor y diseñador, así como escenógrafo y figurinista, paisajista y escritor; o, como él prefiere, un artífice. Integrante de la nueva figuración madrileña y uno de los pintores más representativos del posmodernismo español, en la década de los 80 estuvo vinculado a la Movida madrileña. Su formación y vocación por la arquitectura se reflejan en sus obras, donde los espacios y vacíos juegan con la luz, además de construir composiciones geométricas y teatrales que sirven de escenario para la superposición de elementos simbólicos y mitológicos. Para Pérez Villalta el dibujo es el vehículo que le permite expresar sus ideas; las proporciones y el orden contribuyen a ello. Defensor de la libertad en el arte, su propuesta estética aúna tradición y modernidad, en técnicas y motivos. La suya es una proposición ecléctica, tendiendo hacia la racionalidad y simplificación.


La exposición organizada por la Calcografía Nacional muestra la trayectoria de Pérez Villalta en el campo del arte gráfico. Una predilección por este género de expresión artística que le ha llevado a realizar ediciones en aguafuerte, litografía y serigrafía, así como la ilustración de varios libros, entre ellos, Faetón, del conde de Villamediana, La Odisea –serie con la que ilustró el libro de Homero traducido por José Manuel Pavón- o Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Los dos primeros trabajos mencionados forman parte de las cuatro series en las que se estructura la exposición. Otro conjunto de obras expuestas se articula en torno a Pabellones, fruto de la experimentación, una de las primeras incursiones del artista en el mundo digital, donde recrea espacios arquitectónicos formados a partir de la combinación de diagonales entrecruzadas en la estampa, creando divisiones armónicas.


Finalmente, se presenta la serie inédita Verbum et imago, creada exprofeso para la exposición, formada por siete aguafuertes con frases que condensan pensamientos líricos del artista.

Con esta muestra Pérez Villalta comparte la experiencia de la realización de su obra, el complejo proceso que entraña la ejecución de sus estampas. Para ello se incluyen, además de imágenes impresas, dibujos originales y matrices que apoyan el discurso creativo y manifiestan el cuidado trazo y la elegancia de sus composiciones.

Durante la presentación de la muestra, la institución hizo entrega al artista de dos grabados de Goya.

EL TEATRO FERNÁN GÓMEZ PRESENTA LA OBRA DE XAVO GIMÉNEZ “ESPALDAS DE PLATA”

 


Laila Ripoll, directora artística del teatro Fernán Gómez ha prsentado el montaje Espaldas de plata de la compañía La Teta Calva. La obra se podrá ver del diez al veintisiete de noviembre de 2022 en la Sala Jardiel Poncela.


La obra ha sido escrita y dirigida por Xavo Giménez, quien también acuta en la función junto al actor argentino Leo De Bari, quien ya había colaborado con el director en anteriores producciones como “El muro”, “California” o “Les aventures de T Sawyer”. El guion nos muestra a Fontana y Walter, dos ejecutivos que trabajan en una agencia de publicidad encargada de la campaña de un político que ha pasado unos años en la sombra debido a oscuros casos de corrupción y ahora vuelve a la carrera después de haber pagado por todos sus pecados. 


Fontana, un creativo publicitario se ve empujado a aceptar algo que detesta, a cumplir unas órdenes que él nunca daría. Porque de eso va esto, de dar o cumplir órdenes. Comete el imperdonable error de traicionar a sus principios y cuando decide reconducir la situación, cuando decide enmendar sus pecados, ya no hay marcha atrás. Una vez bato las alas en mi sofá, se desatan los tornados en Oklahoma.


Es ésta una obra que surge de una historia real. En el año 2005 a María Cárdenas, cofundadora junto a Xavo Giménez de la compañía La Teta Calva, le ofrecieron ser la directora creativa de la campaña de un político en las elecciones autonómicas cuando trabajaba como directora creativa en una agencia. Ella rechazó el producto, pero se pregunta, ¿qué habría pasado si hubiese sido culpable de su mayoría absoluta y posterior abuso institucional? O ¿Qué habría pasado si hubiese podido hundirle la carrera de por vida?.


La función está amenizada por la música de varias bandas valencianas entre ellas Petit Mal, un grupo de country rock a la valenciana del que forma parte el propio Xavo Giménez. 

martes, 18 de octubre de 2022

OTRO RENACIMIENTO. ARTISTAS ESPAÑOLES EN NÁPOLES A PRINCIPIOS DEL CINQUECENTO


Organizada con el Museo e Real Bosco di Capodimonte de Nápoles, el Museo Nacional del Prado, con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, plantea hasta el 29 de enero de 2023 en las salas A y B del edificio Jerónimos, un recorrido por uno de los capítulos más fecundos y desconocidos de la cultura del Renacimiento europeo: de la España y  lde a Italia meridional hacia “la maniera moderna”, el gran arte basado en la revolución llevada a cabo por Leonardo, Rafael y Miguel Ángel.  


La Virgen y San José - Pietro Velverte (1507-1508)

Bajo el título “Otro Renacimiento. Artistas españoles en Nápoles a comienzos del Cinquecento”, esta exposición, compuesta por 75 obras (44 pinturas, 25 esculturas, 5 libros y 1 retablo) procedentes de colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales, pretende llamar la atención sobre una cronología (los años iniciales del siglo XVI), una geografía (Nápoles) y unos actores (pintores y escultores italianos y españoles), que conforman un panorama artístico a menudo considerado secundario respecto a los tradicionales focos del Renacimiento: Florencia y Roma, y que tuvo además una decisiva trascendencia dentro de una realidad política más amplia, la de la Monarquía Hispánica, como demuestra la posterior actividad en España de artistas como Pedro Machuca, Bartolomé Ordoñez, Diego de Siloe, Pedro Fernández o Alonso Berruguete, entre otros. 

Llanto sobre Cristo Muerto - Maestro del Retablo de Bolea - Antes de 1503

Retablo de la Visitación - Pedro Fernández (1510-1519)

La exposición, comisariada por Andrea Zezza, Professore associato, Dipartimento di Lettere e Beni Culturali, Università degli Studi della Campania, y Riccardo Naldi, Professore, Facoltà di Lettere e Filosofia, Università degli Studi Napoli «L’Orientale», propone, en palabras de Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, “emprender un viaje visual por una etapa cargada de interés, por un instante en el que se estaba descubriendo una nueva manera de expresión artística, que se interpretaba de otro modo y que llegaría a la península ibérica digerida, metabolizada y diferente”.  

Virgen Anunciada - Gionanni da Nola, 1508-11

Inscrita en un espacio arquitectónico que evoca las construcciones napolitanas de la época, “Otro Renacimiento” proporciona una idea muy aproximada de lo que supusieron las novedades de ese período sin circunscribirse a una sola disciplina artística. Se transmite de este modo una percepción global, ajustada a una realidad de convivencia de técnicas y materiales. La pintura sobre madera o lienzo, la miniatura, la madera policromada o la escultura en mármol presentan un panorama variado de tipologías y formatos que traslada de manera más verosímil al período que se ilustra.  


Santa Catalina de Alejandría y Santa María Magdalena - Agostino Tesauro (1518)

La muestra pone sobre la mesa el papel que desempeñaron los artistas hispanos en la introducción de los códigos del Renacimiento en Nápoles y en la asimilación de todo el movimiento de vanguardia que estaba aconteciendo en el centro y norte de la península itálica, convirtiéndose en vehículos imprescindibles de novedades por Nápoles y, posteriormente, por la península ibérica. Los artistas españoles viajeros por Italia en una peregrinación formativa que les ponía en contacto con los períodos más brillantes de la Antigüedad clásica, pero también con aquellos grandes maestros que estaban revolucionando el lenguaje artístico, vieron en la incorporación de Nápoles a los territorios hispánicos una excelente oportunidad de demostrar sus habilidades, dejando allí su huella y su influencia. 

San Juan Bautista y San Juan Evangelista - Andrea di Piero Ferrucci (1508-15010)

La virgen de la leche - Atribuido a Pedro Machuca (1516)

La exposición está montada por secciones y destacan en ella obras tan impresionantes como el Retablo de santa Elena de Pedro Fernández y Antoni Norri (1519-1521), que ha sido prestado íntegramente por la Catedral de Girona; La Sagrada Familia con Rafael, Tobías y san Jerónimo (Virgen del pez), de  Raffaello di Giovanni Santi, llamado Rafael Sanzio (1512-1513), La Virgen y las ánimas del Purgatorio Pedro Machuca (1517), las dos esculturas de San Sebastián, o el Cristo atado a la columna, en alabastro policromado de Digo de Siloe (1530)


Retablo de santa Elena - Pedro Fernández y Antoni Norri (1519-1521)

Cristo atado a la columna - Diego de Siloe (1530)

Imágenes: © C. Meléndez