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miércoles, 29 de marzo de 2023

EL MUSEO DEL PRADO PRESENTA SU GRAN EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA SOBRE GUIDO RENI

 


La excepcional consideración de “Divino” ha sido reservada a lo largo de la Historia del Arte a muy pocos artistas. Así se conoció en el mundo antiguo al griego Apeles por maravillar a sus coetáneos y las generaciones sucesivas con sus creaciones llenas de verosimilitud; a Rafael en el Renacimiento por alcanzar en grado supremo la gracia, el encanto y la dulzura con sus pinturas y al boloñés Guido Reni en el Barroco por ser considerado un genio capaz de tocar con su arte la belleza de lo sobrenatural. 

El Museo Nacional del Prado y la Fundación BBVA presentan ahora una exposición, comisariada por David García Cueto, Jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa hasta 1800 en el Museo Nacional del Prado, que reúne casi un centenar de obras procedentes de 40 entidades culturales de todo el mundo para llamar la atención sobre la decisiva contribución de este maestro boloñés en la configuración del universo estético del barroco europeo.  Lo hace atendiendo a las más recientes aportaciones historiográficas y prestando especial atención a su vínculo con España, perceptible tanto en el coleccionismo de la corona y la aristocracia como en la influencia de sus exitosos modelos iconográficos en artistas fundamentales del llamado Siglo de Oro.  



Esta amplia representación de la obra de Reni será expuesta en estrecho diálogo con una selección de pinturas y esculturas de otros autores que pretenden poner de manifiesto las influencias principales que el maestro recibió en la forja de su personalidad y las que ejerció en otros creadores de su tiempo. Asimismo, una notable selección de dibujos de Reni permitirá valorar la riqueza y belleza de su proceso creativo.  

Habría mucho que escribir sobre cómo el concepto de belleza establecido por Guido tiene sus orígenes en los principios, las prácticas y la recepción de la poesía lírica y la literatura en Italia y cómo el pintor acabo transcendiéndolos, una cuestión a la que se ha prestado poca atención. 



Hay que subrayar también que Reni se formó con Calvaert, maestro flamenco asentado en Bolonia, probablemente durante casi una década, y sus primeras obras están muy influidas por la manera, los diseños y el canon figurativo de su maestro, que practicaba una elegante versión con resonancias nórdicas del manierismo tardío. Guido adquirió con él una rigurosa base en disegno (dibujo y diseño). También adquirió mucha experiencia práctica en la pintura y se especializó en la ejecución de rametti (pequeñas pinturas sobre cobra), en las cuales destacó llegando a inventar algunos diseños que eran luego retocados por el maestro. Esta habilidad le fue muy útil en los inicios de su carrera cuando se trasladó a Roma donde los rametti de Reni pasaron a formar parte de importantes colecciones romanas, sobre todo las de las familias Aldobrandini y Borghese.



Esta iniciativa expositiva que se muestra del 28 de marzo al 9 de julio en las salas A y B del edificio Jerónimos, también pone de manifiesto la renovada vivacidad de los estudios sobre este gran pintor del siglo XVII, cuya fama e influencia se extendió no solo por la Italia de aquel siglo sino también por diversas zonas de Europa –incluida la Península Ibérica–, ofreciendo sus creaciones un canon estético que fascinó a varias generaciones sucesivas de artistas.  La protección de varios prelados y aristócratas, y de forma muy especial la recibida de la familia Barberini -parientes del papa Urbano VIII, quien ejerció su pontificado durante buena parte de la vida de Guido-, impulsó esa proyección internacional de su arte y le permitió recibir importantes encargos para las cortes de Madrid, París y Londres. Las recientes aportaciones historiográficas han permitido arrojar nueva luz sobre el pintor: un mejor conocimiento de su biografía para abordar la relectura científica de su personalidad a través de los diversos contextos históricos y artísticos en los que transcurrió su vida.



Los visitantes de esta exposición, que cuenta con la colaboración del Städel Museum, tendrán la oportunidad de contemplar importantes realizaciones poco vistas fuera de sus localizaciones habituales, como el imponente Triunfo de Job, procedente de la catedral de Nôtre-Dame de París, junto a otras más renombradas, como la Inmaculada Concepción del Metropolitan Museum of Art de Nueva York; la Cleopatra de The Royal Collection de Londres, Dibujo y color  del Musée du Louvre de París; o Salomé con la cabeza de San Juan Bautista y Magdalena penitente de las las Gallerie Nazionale d’Arte Antica di Roma (Palacios Barberini y Corsini).

A estas y otras obras maestras se unen las del propio Museo del Prado, muchas expresamente restauradas para la ocasión como San Sebastián, Hipómenes y Atalanta, Muchacha con una rosa o Virgen de la silla.

jueves, 17 de noviembre de 2022

EL MUSEO DEL PRADO APORTA UN TOQUE CONTEMPORÁNEO A TRAVÉS DE LA OBRA DE FERNANDO ZÓBEL

 


Existe una cita en los diarios de Zóbel que podría constituir el lema de la exposición que acaba de inaugurarse en la Sala C del Edificio de Los Jerónimos del Museo del Prado: ‘Recojo mi tarjeta (número 342) de copista del Prado. Lo esencial es que me da derecho a silla. Se me estaban acabando los cuadros que por casualidad tienen asiento puesto delante.’ Y es que para saber pintar, primero hay que saber mirar. Y fueron muchas las horas que Fernando Zóbel pasó mirando en las salas del museo fascinado por la investigación pictórica y realizando dibujos de sus obras favoritas. 

¿Cómo admirar la pintura de los grandes maestros sin ser una víctima pasiva de su fascinación? ¿Cómo sumergirse en el arte del pasado sin abdicar del compromiso con las vanguardias modernas y contemporáneas. La respuesta de Fernando Zóbel (Manila, 1924 – Roma, 1984) fue a un tiempo simple y enormemente sofisticada: estudiarlos para comprenderlos y luego, reinventarlos. 

Autorretrato, 1952 © Fundación Juan March


A través de un recorrido por su pintura y sus dibujos El Prado acoge a Fernando Zóbel y su extraordinaria mirada sobre el arte de los grandes maestros. En total son 42 pinturas, 51 cuadernos de apuntes y 85 dibujos y obra sobre papel, procedentes de colecciones españolas, filipinas y norteamericanas, las que conforman el recorrido con el que el Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Comunidad de Madrid, rinde homenaje a una figura fundamental de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX.




“Zóbel. El futuro del pasado” explora la obra del pintor a lo largo de dos itinerarios que son fundamentales para valorar su original contribución a la pintura abstracta contemporánea: el primero, entre la modernidad y el legado de la tradición, reúne los estudios del pintor realizados en museos a lo largo de todo el mundo, el Museo del Prado muy particularmente, reconstruyendo su proceso creador. En segundo lugar, la exposición sigue  la obra de Zóbel a través de un itinerario, internacional y geográfico, mostrando cómo el dibujo fue la herramienta que le acercó a una forma original y alternativa de modernidad  que Zóbel descubrió en Asia, en la tradición vernácula de las Islas Filipinas o en la pintura china y japonesa. Ambos itinerarios nacen de la particular condición biográfica del artista: Nacido en Manila, formado en los Estados Unidos para acabar instalándose en España, Fernando Zóbel no fue solo un pintor enormemente curioso y erudito, también fue un viajero permanente y un artista radicalmente cosmopolita.




Comisariada por Felipe Pereda, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Johns Hopkins University (Baltimore) y en la Universidad de Harvard y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones de la Fundación March, ambos muy ligados profesional e institucionalmente a la figura del pintor, “Zóbel. El futuro del pasado” recrea la larga conversación del artista moderno con los grandes maestros, una conversación que se fraguó en museos de todo el mundo. 





Estructurada en cinco ámbitos, la exposición reconstruye el itinerario poético y artístico de Zóbel, entre los extremos de un mismo principio: aprender a mirar, para entender el arte de los grandes maestros, por un lado, y, por el otro, volcar lo aprendido en su propia obra para así compartirlo. La obra de Zóbel es una conversación continuada con los maestros del pasado. Y esas conversaciones son ejercicios de traducción pictórica. Lo nuevo es lo antiguo revalorizado sobre nuevas bases. Zóbel elevó el acto de pintar desde el hábil oficio de plasmar las apariencias hasta el comentario apasionado sobre la naturaleza intangible de la verdad. 

Fernando Zóbel, años 50'. Fotógrafo desconocido


© Fotografías Conchita Meléndez

martes, 18 de octubre de 2022

OTRO RENACIMIENTO. ARTISTAS ESPAÑOLES EN NÁPOLES A PRINCIPIOS DEL CINQUECENTO


Organizada con el Museo e Real Bosco di Capodimonte de Nápoles, el Museo Nacional del Prado, con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, plantea hasta el 29 de enero de 2023 en las salas A y B del edificio Jerónimos, un recorrido por uno de los capítulos más fecundos y desconocidos de la cultura del Renacimiento europeo: de la España y  lde a Italia meridional hacia “la maniera moderna”, el gran arte basado en la revolución llevada a cabo por Leonardo, Rafael y Miguel Ángel.  


La Virgen y San José - Pietro Velverte (1507-1508)

Bajo el título “Otro Renacimiento. Artistas españoles en Nápoles a comienzos del Cinquecento”, esta exposición, compuesta por 75 obras (44 pinturas, 25 esculturas, 5 libros y 1 retablo) procedentes de colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales, pretende llamar la atención sobre una cronología (los años iniciales del siglo XVI), una geografía (Nápoles) y unos actores (pintores y escultores italianos y españoles), que conforman un panorama artístico a menudo considerado secundario respecto a los tradicionales focos del Renacimiento: Florencia y Roma, y que tuvo además una decisiva trascendencia dentro de una realidad política más amplia, la de la Monarquía Hispánica, como demuestra la posterior actividad en España de artistas como Pedro Machuca, Bartolomé Ordoñez, Diego de Siloe, Pedro Fernández o Alonso Berruguete, entre otros. 

Llanto sobre Cristo Muerto - Maestro del Retablo de Bolea - Antes de 1503

Retablo de la Visitación - Pedro Fernández (1510-1519)

La exposición, comisariada por Andrea Zezza, Professore associato, Dipartimento di Lettere e Beni Culturali, Università degli Studi della Campania, y Riccardo Naldi, Professore, Facoltà di Lettere e Filosofia, Università degli Studi Napoli «L’Orientale», propone, en palabras de Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, “emprender un viaje visual por una etapa cargada de interés, por un instante en el que se estaba descubriendo una nueva manera de expresión artística, que se interpretaba de otro modo y que llegaría a la península ibérica digerida, metabolizada y diferente”.  

Virgen Anunciada - Gionanni da Nola, 1508-11

Inscrita en un espacio arquitectónico que evoca las construcciones napolitanas de la época, “Otro Renacimiento” proporciona una idea muy aproximada de lo que supusieron las novedades de ese período sin circunscribirse a una sola disciplina artística. Se transmite de este modo una percepción global, ajustada a una realidad de convivencia de técnicas y materiales. La pintura sobre madera o lienzo, la miniatura, la madera policromada o la escultura en mármol presentan un panorama variado de tipologías y formatos que traslada de manera más verosímil al período que se ilustra.  


Santa Catalina de Alejandría y Santa María Magdalena - Agostino Tesauro (1518)

La muestra pone sobre la mesa el papel que desempeñaron los artistas hispanos en la introducción de los códigos del Renacimiento en Nápoles y en la asimilación de todo el movimiento de vanguardia que estaba aconteciendo en el centro y norte de la península itálica, convirtiéndose en vehículos imprescindibles de novedades por Nápoles y, posteriormente, por la península ibérica. Los artistas españoles viajeros por Italia en una peregrinación formativa que les ponía en contacto con los períodos más brillantes de la Antigüedad clásica, pero también con aquellos grandes maestros que estaban revolucionando el lenguaje artístico, vieron en la incorporación de Nápoles a los territorios hispánicos una excelente oportunidad de demostrar sus habilidades, dejando allí su huella y su influencia. 

San Juan Bautista y San Juan Evangelista - Andrea di Piero Ferrucci (1508-15010)

La virgen de la leche - Atribuido a Pedro Machuca (1516)

La exposición está montada por secciones y destacan en ella obras tan impresionantes como el Retablo de santa Elena de Pedro Fernández y Antoni Norri (1519-1521), que ha sido prestado íntegramente por la Catedral de Girona; La Sagrada Familia con Rafael, Tobías y san Jerónimo (Virgen del pez), de  Raffaello di Giovanni Santi, llamado Rafael Sanzio (1512-1513), La Virgen y las ánimas del Purgatorio Pedro Machuca (1517), las dos esculturas de San Sebastián, o el Cristo atado a la columna, en alabastro policromado de Digo de Siloe (1530)


Retablo de santa Elena - Pedro Fernández y Antoni Norri (1519-1521)

Cristo atado a la columna - Diego de Siloe (1530)

Imágenes: © C. Meléndez

miércoles, 16 de febrero de 2022

TIZIANO SE SUMA A LA CONTEMPLACIÓN DE LAS MAJAS DE GOYA EN EL PRADO


La nueva propuesta de exhibición de la obra de Goya en las salas 34-38 del edificio Villanueva del Museo del Prado ensaya un nuevo recorrido temático que ofrece al visitante un acercamiento más panorámico y sugestivo a la creación artística de Goya. Además, la modificación arquitectónica de estas salas ha permitido ampliar el espacio expositivo de las Majas y establecer innovadores diálogos entre las obras más populares de la producción del maestro aragonés y Venus recreándose con el Amor y la Música de Tiziano, como reflejo de la decoración de uno de los gabinetes en el palacio del valido Manuel Godoy. 


Enriqueciendo este nuevo discurso, se expondrán, en la sala 34 durante un año, los dos primeros bocetos preparatorios que realizó Goya para el cuadro de altar La predicación de San Bernardino de Siena ante Alfonso V de Aragón con destino a una de las capillas de la nueva Real Basílica de San Francisco el Grande de Madrid. Propiedad de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, el primero de los bocetos se expuso por última vez hace más de cien años, mientras que el segundo se presenta al público por primera vez. Ambos óleos han sido recientemente restaurados en el Taller de Restauración del Prado.


La salida de una significativa selección de obras de Goya, con motivo de la colaboración del Museo Nacional del Prado en la exposición celebrada recientemente en la Fondation Beyeler en Basilea, ha favorecido la realización de varias intervenciones para la reinstalación de sus salas 34 a 38, dedicadas a Goya, con el propósito de ofrecer al visitante un nuevo discurso expositivo y narrativo de una parte significativa de la colección de este maestro universal.

Esta nueva ordenación se verá enriquecida, en la sala 34 dedicada a pintura religiosa, con la exposición durante un año de dos bocetos de Goya de la colección Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, preparatorios de su cuadro de altar de San Bernardino de Siena en la basílica de San Francisco el Grande en Madrid, que permite conocer el proceso creativo de esta obra y la manera precisa y eficaz del artista de concebir una composición de gran complejidad.


Las salas 35 y 36 continuarán el recorrido por los retratos pintados por Goya a partir de la década de 1780 y hasta la de 1800 mostrando el panorama de clientes que buscaron a este artista convertido pronto en el retratista más importante en la corte de su tiempo.

En el nuevo espacio que se abre con la unificación de las salas se exponen la Maja desnuda y la Maja vestida acompañadas, por primera vez, por el cuadro de Venus recreándose con el Amor y la Música pintado por Tiziano hacia 1555.  La exposición de esta obra en la sala 37-38, procedente de la Colección Real, es reflejo de la decoración de uno de los gabinetes en el palacio del valido Manuel Godoy, en el que se encontraban las Majas de Goya junto a representaciones de la diosa del amor, como la Venus del espejo de Velázquez (National Gallery, Londres) y una de Tiziano en una pequeña copia.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

EL MUSEO NACIONAL DEL PRADO CELEBRA EL 40 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN DE AMIGOS


“Cuarenta años de amistad. Donaciones de la Fundación Amigos del Museo del Prado” es el título de la exposición que podrá verse hasta el 16 de enero de 2022 en la sala 9 del edificio Villanueva para reconocer y rendir homenaje a las decenas de miles de Amigos que han brindado su apoyo al Museo y cuyo ejemplo servirá de estímulo para nuevas donaciones.

La  muestra reúne por primera vez las obras donadas por la Fundación Amigos del Museo del Prado gracias a la generosidad de sus miembros. Se trata de 36 obras de un relevante conjunto de artistas, entre los que se incluyen tres de los más grandes maestros que la pintura española ha dado al arte universal: Diego Velázquez, Francisco de Goya y Pablo Picasso, todos ellos, además, íntimamente ligados al Museo Nacional del Prado.

Concpción Serrano después Condesa de Santovenia, Eduardo Rosales

La Inmaculada Concepción, Bartolomé E. Murillo

Desde su creación, en diciembre de 1980, la Fundación Amigos del Museo del Prado no solo  colabora en el enriquecimiento patrimonial del Prado sino que también fomenta un mejor conocimiento de sus colecciones a través de un completo programa de actividades. Hasta la fecha, han disfrutado de sus cursos más de 80.000 alumnos, se han otorgado 1.568 becas, se ha contado con la participación de 650 profesores y los proyectos internacionales puestos en marcha han registrado más de 58.000 asistentes. Desde la firma del convenio entre ambas instituciones en 2009, la Fundación ha aportado al Museo cerca de 30 millones de euros.

Felipe III, Diego Velázquez


Sin título, Alberto García Alix

La exposición recoge los diferentes modos en los que la Fundación ha colaborado en el enriquecimiento de los fondos del Museo por medio de un valioso conjunto de obras que abarcan más de quinientos años, desde los primeros años del siglo XVI al siglo XXI, y que incluyen todo tipo de técnicas, del dibujo a la pintura y la escultura y del grabado a la fotografía. En palabras de Miguel Falomir, Director del Museo Nacional del Prado: “Desde su nacimiento en 1980, la Fundación siempre ha sido receptiva a las peticiones de muy variada índole que le ha ido transmitiendo el Museo y las ha atendido según sus posibilidades, pero también ha tomado la iniciativa con acciones tan relevantes y novedosas”.

Visita de la reina María Amalia de Sajonia al Arco de Trajano en Benevento, Antonio Jolí

Retrato de un enano, Juan van der Hamen y León

Las obras se distribuyen en cuatro secciones que hacen referencia a diferentes modos en los que la Fundación ha colaborado en el enriquecimiento las colecciones del Museo. La primera de ellas, presidida por La Virgen de la granada de Fra Angelico, muestra el grueso de las obras donadas y culmina con el Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes de Goya, obra donada por la Fundación con motivo de su cuarenta aniversario. La segunda recoge una selección de doce obras de las noventa y seis realizadas por artistas contemporáneos a los que la Fundación invitó a dialogar con las colecciones del Prado y que posteriormente donó al Museo. La tercera muestra las obras que proceden de donaciones de la Comisión de Dibujos y Estampas que la institución creó, dentro del Círculo Velázquez, con el fin de contribuir a enriquecer dicha colección. La última sección se dedica a las obras que tienen relación con la vertiente más internacional de la Fundación, bien donadas por su Patronato Internacional, o a American Friends of the Prado Museum, organización con la que comparte objetivos. .





jueves, 3 de junio de 2021

CARLOS FRANCO Y ALBERTO GARCÍA-ALIX INAUGURAN EL PROYECTO DIÁLOGOS NUEVOS DE LA PINTURA EN EL MUSEO NACIONAL DEL PRADO

 

Alejandro Vergara, Carlos Franco y Alberto García Alix
© Museo Nacional del Prado

El pintor Carlos Franco y el fotógrafo Alberto García-Alix conversan con Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, en el contexto de la exposición “Pasiones mitológicas”, que se clausurará el próximo 4 de julio. Una conversación que traslada al presente la búsqueda de los autores clásicos a través de las experiencias vitales y artísticas de grandes creadores contemporáneos.

Alberto García Alix © Museo Nacional del Prado

Carlos Franco © Museo Nacional del Prado

Diálogos nuevos de la pintura, un proyecto inscrito en la programación pública online del Centro de Estudios del Prado, propone un acercamiento a sus colecciones y exposiciones temporales emplazando a artistas, músicos, escritores, cineastas y otros creadores a conversar, a renovar valores y a discutir diferencias en un diálogo articulado desde la experiencia de la pintura.  

Se puede ver el video completo en el siguiente enlace:

Dialogos Nuevos de la Pintura en el Museo del Prado

lunes, 22 de marzo de 2021

EL MUSEO NACIONAL DEL PRADO PRESENTA LAS ADQUISICIONES REALIZADAS CON EL LEGADO DE CARMEN SÁNCHEZ

 

Alegoría de la Templanza Alonso Berruguete

Hasta el próximo 24 de octubre, en las salas 60 y 60 A del edificio Villanueva, el visitante del Museo Nacional del Prado podrá contemplar las obras adquiridas gracias al legado de Carmen Sánchez García, Amiga del Museo del Prado, fallecida en Madrid en 2016 a los 86 años de edad, bajo el título “El legado de Carmen Sánchez. La última lección”.

Esta exposición quiere servir de homenaje a la generosidad de Carmen Sánchez García (1929-2016). Carmen se dedicó profesionalmente a la docencia y perteneció a la Fundación Amigos Museo del Prado desde 2003, participando desde entonces en muchas de sus actividades. Su legado la convierte en una de las mecenas más destacadas en la historia del Museo y se ha destinado, conforme al deseo expresado en su testamento, a la adquisición de pinturas.

Autorretrato Pedro de Campaña

San Francisco arrodillado en meditación Mariana de la Cueva y Barradas 

De acuerdo con el deseo expresado en su testamento, su legado ha permitido incorporar nuevos artistas a las colecciones y cubrir así algunas de las lagunas históricas del Museo. Sobresale la Alegoría de la Templanza de Alonso Berruguete, obra del periodo italiano de su autor, uno de los artistas  españoles de mayor prestigio internacional, con cuyo ingreso el Prado cumple un viejo anhelo. Destacan también San Francisco arrodillado en meditación de Mariana de la Cueva y la Virgen del Carmen imponiendo el escapulario a san Simón Stock de Gabriel Antonio Corvoysier. Estas dos últimas obras son las primeras que se han identificado de sus respectivos autores, lo que tiene un especial significado para la historia de la pintura española. Mariana de la Cueva fue elogiada por los principales biógrafos de artistas, pero desconocíamos su actividad pictórica. Esto mismo sucede también con otras mujeres del Siglo de Oro, lo que dota de mayor interés a esta obra, por cuanto supone un avance en el conocimiento de la labor artística de las mujeres durante este periodo, y más concretamente en la segunda mitad del siglo XVII. Por su parte, el descubrimiento del lienzo de Corvoysier permite avanzar en el estudio de la pintura madrileña de finales del siglo XVII. Destaca también Mujer en el baño (¿Diana de Poitiers?), ya que apenas se conservan obras de François Clouet o de su taller en nuestro país. Por último, La boloñesa (La boulonnaise) de María Blanchard es la primera obra que ingresa de esta artista, la pintora española más importante anterior a Picasso.  

Mujer en el baño (¿Diana de Poitiers?) Taller de François Clouet 

El legado también ha permitido enriquecer la presencia de otros pintores ya representados en el Museo con nuevos cuadros, en su mayoría inéditos. Tienen gran interés Giuseppe Maria Ferdinando Dal Pozzo, que puede contarse entre las mejores obras conocidas de José Aparicio, y la Sagrada Familia del roble de Luis Eusebi, figura capital en la ¡historia primera del museo, del que fue su primer conserje y a quien debemos su primer catálogo. Esta es una de las primeras copias conocidas de un cuadro del Prado tras su inauguración en 1819.  

Los Comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo (réplica) Antonio Gisbert 

Carmen Sánchez nació en el seno de una familia burguesa madrileña, oriunda de Béjar (Salamanca). Tras formarse en la Universidad de Madrid, entre 1951 y 1955, y realizar varias estancias en el extranjero, decidió dedicarse a la docencia. Estuvo vinculada casi desde el comienzo de su trayectoria profesional al Colegio Nervión, ubicado en la calle del mismo nombre, en el barrio de El Viso, que contribuyó a fundar en 1973 y que acabó por convertirse en un referente en la educación privada en Madrid, ejemplo de modernización de la educación en el período de la transición a la democracia, siendo uno de los centros docentes de formación laica pioneros en el panorama nacional. De él sería directora durante varias décadas, y en él trabajaría como maestra hasta jubilarse con setenta años, en 1999. 

Joven con cofia María Blanchard 

Carmen comenzó a vincularse a las actividades del Museo Nacional del Prado a partir de 1997, y se unió a la Fundación Amigos del Museo del Prado en 2003. Las programaciones de la Fundación se convirtieron para Carmen en una de las mayores satisfacciones de esos años, en los que, ajena ya a las preocupaciones y obligaciones laborales, podía disfrutar de manera más continuada y amena de su gran pasión. Gracias a su participación ininterrumpida en estas actividades, debió madurar su idea de hacer beneficiario de su herencia al Museo, como plasmó finalmente en su testamento.