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lunes, 17 de marzo de 2025

LOLA HERRERA Y NATALIA DICENTA DE NUEVO JUNTAS EN EL ESCENARIO TRAS VEINTE AÑOS DE SU GRAN ÉXITO ‘SOLAS’

 


El Teatro Bellas Artes acaba de estrenar CAMINO A LA MECA, del autor sudafricano Athol Fugard. Lo hace con un reparto de lujo, Lola Herrera, que vuelve a los escenarios tras un tiempo apartada, su hija Natalia Dicenta y el actor Carlos Olalla. Todos ellos estarán dirigidos por uno de los directores más demandados últimamente en el panorama teatral, Claudio Tolcachir, que además es el encargado de versionar el texto. 


Athol Fugard relata en esta obra su visita a Nueva Bethesda en 1974, un pequeño pueblo en pleno apartheid, donde descubrió la existencia de una mujer excéntrica, Helen Martins, que vivía aislada y creó una serie de esculturas inusuales, todas ellas depositadas en su jardín y orientadas hacia La Meca. Aunque la vio muchas veces en la distancia nunca llego a hablar con ella. Tras la muerte de Helen por suicidio, el autor se sintió atraído por su historia, especialmente por su transformación creativa en los últimos años de su vida. Aunque inicialmente no se sintió completamente cautivado, comenzó a investigar más sobre ella y su relación con una trabajadora social, cuya amistad con Helen resultó ser profunda. Este descubrimiento lo inspiró a reflexionar sobre los papeles de las mujeres en su obra y a escribir una historia basada en esos hechos, porque aunque había creado una interesante galería de retratos femeninos a lo largo de los años, nunca había presentado a dos mujeres juntas en un escenario como el centro de atención.


Para Lola Herrera trabajar de nuevo junto a su hija Natalia Dicenta ha sido un gran placer ya que no lo hacían desde hace 20 años cuando representaron ‘Solas’ y muchos años antes estuvieron también juntas en ‘Eva al desnudo’. Su colaboración con Claudio Tolcachir ha representado un privilegio para el dramaturgo y director de la obra, que cree que esta es una obra ideal para Lola y verla trabajar un auténtico lujo. 


Por su parte Carlos Olalla, subraya que Camino a la Meca es una obra maravillosa que plantea el conflicto entre una mujer que es un espíritu libre, y una sociedad tremendamente cerrada que se niega a abrirse a esa forma de ver la vida que tiene. Para él trabajar con Lola y Natalia es fascinante porque además de ser dos grandes actrices, al ser madre e hija, tienen una química especial entre las dos. 


En la parte artística de la obra, la escenografía corre a cargo de Alessio Meloi, mientras que el diseño de vestuario es obra de Pablo Menor y el de iluminación de Juan Gómez-Cornejo.


Camino a la Meca, es un proyecto producido por Pentación Espectáculos, que podrá verse en el Teatro Bellas Artes desde 13 de marzo al 27 de abril y, posteriormente, recorrerá los principales teatros del territorio nacional.

Fotografías © Conchita Meléndez








jueves, 13 de marzo de 2025

MÉLIDA MOLINA, MARTA BELENGUER Y ERNESTO ALTERIO PROTAGONIZAN VIEJOS TIEMPOS

 


Dice un viejo refrán que cada uno cuenta la guerra según le va en ella y ese no sería un mal resumen para esta obra escrita por el Premio Nobel de Literatura Harold Pinter. Opina Pablo Remón, quien se ha encargado de la traducción y versión de la obra que dirige Beatriz Argüello y que se estrena hoy en el Teatro de la Abadía, que:  ‘Viejos tiempos (estrenada originalmente en 1971)  supone, en la torrencial trayectoria de Harold Pinter, algo así como un cambio de tuerca, un nuevo comienzo o una reinvención tras sus obras de los 60. A comienzos de la nueva década, Pinter se inventa con esta obra (partiendo de sus experimentos previos en obras más breves, Landscape y Silence) una nueva forma de escribir, por la que transitará durante algunos años más: una escritura misteriosa y poética, alejada del realismo, donde lo verdadero y lo falso, la memoria y la invención, y el recuerdo y el sueño se confunden.’


Y no le falta razón, porque en Viejos Tiempos, es complicado separar lo real de lo soñado, de lo imaginado o incluso de lo que cada uno de los personajes quiere creer que pasó o como le gustaría que hubiera pasado. Incluso aunque sean tres los personajes sobre el escenario uno, como espectador, se pregunta si realmente son tres. 


La trama de esta obra en dos actos nos sitúa en una casa de campo cerca del mar de algún lugar de Inglaterra. Una gran ventana en el centro, al fondo y una escenografía sencilla pero muy acorde a la época en la que se desarrolla. La llegada de Anna a la casa de Kate y Deeley, el matrimonio propietario de la casa, gente aburrida de clase media,  desencadena una sucesión de recuerdos en cada uno de ellos, cargados de impactos emocionales, que provocan la utilización de estos como arma arrojadiza hacia el otro. El pasado se modifica cada vez que alguien habla de él y pareciera estar más vivo que el presente. Los acontecimientos tienen lugar a medida que son recordados. Los recuerdos se materializan a modo de ficción en el presente, son contados, actuados, son, por tanto, un hecho teatral en sí mismos.



Anna es una vieja amiga de Kate a la que ésta no ve desde hace 25 años. La relación que existió entre las dos provoca una reacción en Deeley que se mueve entre los celos y el deseo de saber. También se crea una conflagración entre éste y Anna, en la cual ambos aspiran a ocupar el lugar más importante en la vida de Kate hasta el punto de hablar sobre ella como si no estuviera allí. 


La obra de Pinter es un texto complejo que posee un lenguaje poético. Pinter nos muestra bien las verdades parciales y las verdades cuidadosamente construidas y juega con los silencios, un recurso muy bien configurado que a veces dice más que las palabras. Esto es algo que ha entendido muy bien Beatriz Argüello y lo ha marcado perfectamente en su puesta en escena. 


Los actores que interpretan la obra, Ernesto Alterio como Deeley, Mélida Molina como Kate y Marta Belenguer como Anna, están soberbios en sus interpretaciones. Dice Beatriz Argüello sobre ellos: “Han hecho un trabajo muy minucioso, muy bonito y muy difícil, porque el interés de la obra no reside en verdad en la trama, sino en los propios personajes.”


La escenografía es obra de Carolina González y la iluminación de Paloma Parra, el vestuario de Rosa García Andújar y el espacio sonoro y música de Mariano Marín. 

Marta Belenguer, Mélida Molina, Beatriz Argüello y Ernesto Alterio

La obra estará en cartel hasta el 13 de abril. 

Fotografías   © Conchita Meléndez





lunes, 10 de marzo de 2025

LA GRAN VÍA DEL PROYECTO ZARZA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA


Con un enunciado rimbombante a modo de la época “Revista cómico lírica, fantástico callejera en un acto y cinco cuadros” se presenta en 1886 esta zarzuela de género chico que cuenta y canta la futura construcción de una avenida que cruzará la ciudad de Madrid de este a oeste.



Así Federico Chueca pone música a la “revista de actualidades” más representada de la historia del teatro lírico español y en esta versión actual –entonces era un proyecto y hoy un hecho- Enrique Viana ha seguido la tradición de las alegorías vivas y de la trama general que ahora como entonces pone en solfa los defectos de la política, sus consecuencias presentes y futuras y los fenómenos que vivimos en este siglo XXI.



Personajes como la Gentrificación, la Especulación, la Inteligencia artificial, las hermanas contaminaciones, la Vivienda turística o el Fondo buitre conviven con la legendaria Menegilda, el Caballero de Gracia y las calles del corazón de Madrid para formar un sainete del año 2025. La música es la misma de su estreno con dos añadidos de sus apéndices “el pasacalle de los sargentos” y el “vals de la seguridad”, luego el “vals de la Bujía” perteneciente a “Luces y sombras” del mismo autor ilustra la Contaminación lumínica. 



Una “revista de actualidades” que cumple su cometido 140 años después de su estreno con un libreto de hoy y la música de siempre. Atención …hay mil mensajes entre líneas… Señoras y señores “La Gran Vía” , “pasen y vean” pero sobre todo “piensen y disfruten”.



El argumento original de la obra es el siguiente: En Madrid, las calles y plazas están patas arriba porque el Ayuntamiento quiere abrir una enorme avenida en pleno centro: la Gran Vía. ¡Y no les hace ni pizca de gracia! Se reúnen indignadas y están a punto de montar una rebelión. Por allí pasea un curioso Caballero de Gracia, un galán algo creído que presume de sus conquistas amorosas, mientras un Paseante en Corte observa el caos y charla con todo el que se cruza.



En las afueras, el Caballero y el Paseante comentan los líos políticos cuando aparece la Menegilda, una sirvienta que, entre quejas y coqueteos, cuenta cómo se las apaña para llegar a fin de mes. Mientras tanto, los barrios de la ciudad también tienen mucho que decir: uno pide limosna (Prosperidad) y otro está buscando pelea (Pacífico). Incluso tres ratas ladronzuelas andan haciendo de las suyas, burlándose de los guardias.



En la Puerta del Sol, una fuente parlanchina se queja de que la quieren mover porque molesta al tráfico. Por allí desfilan personajes de lo más variopintos: turistas despistados, marineros curiosos y hasta un paleto que, con mucho arte, roba al Caballero. Mientras tanto, las tres ratas del cuadro anterior, ahora con pinta de caballeros respetables, se pasean como si nada.



En una travesía cercana, la Gomosa y el Sietemesino, dos jóvenes modernos, van a patinar al Skating-Rink, pero vuelven llenos de magulladuras. Por su parte, el Caballero y el Paseante deciden relajarse en el Elíseo Madrileño, un salón de baile donde se reúne todo tipo de gente y donde hasta el propio Elíseo canta un chotis. Allí aparece el Comadrón con una gran noticia: el nacimiento de la Gran Vía... ¡aunque no tiene claro si el país está preparado para tanto cambio!

Al final, todos celebran a lo grande la llegada de la Gran Vía, imaginando un Madrid del futuro lleno de música, baile y diversión.



La dirección de escena y el texto actualizado son obra de Enrique Viana, la Dirección musical, adaptación musical y reorquestación de Néstor Bayona, Escenografía e Iluminación respectivamente de Carmen Castañón y Alfonso Malanda y el Vestuario de Gabriela Salaverri. 



El Proyecto Zarza (zarzuela por jóvenes y para jóvenes) es un proyecto educativo del Teatro de la Zarzuela de divulgación del género lírico español. Fue ideado por Daniel Bianco en 2015 con el objetivo de que las nuevas generaciones conozcan el patrimonio lírico español, abriendo a su vez la puerta a nuevas generaciones de artistas.



Desde entonces una vez al año el escenario del Teatro de la Zarzuela cede su espacio a los jóvenes que forman parte del proyecto y que han estado preparándose para dar lo mejor de sí mismos y también lo mejor como equipo. 



En esta ocasión el elenco que ha intervenido en La Gran Vía ha estado formado por, Nacho Zorrilla, Rodrigo Turégano, Miriam Silva, Miguel Ángel Roldán, Andrea Rey, Nacho Quiñonero, Alex Parra, Rosa Gomariz, Alicia Moreno Royo, Luis Maesso, Iria Goti, Adrián Quiñones, Iago García Rojas, Yasmin Forastiero, Albert Díaz, Marina Fita, Arantxa Cooper, Rosa María Abella, Lucía Beltrán y Marcelo Soler.