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miércoles, 2 de septiembre de 2026

ANTONIO MOLERO SE MARCA UN SOLO EN ‘SE NOS FUE DE LAS MANOS’


Zenón Recalde dirige a Antonio Molero, en ‘Se nos fue de las manos’, una comedia de Craig Wright, guionista de series como Lost. El Tío Caracoles se encarga de esta producción que supone el estreno en español de este texto de gran recorrido internacional. La obra podrá verse en la sala 2 de los Teatros Luchana del 1 al 20 de septiembre. 




Cuando Félix Artifex (Antonio Molero), productor teatral en decadencia, decide poner en pie una obra imposible de producir, todo aquello que puede salir mal, sale peor.




"Se nos fue de las manos" explora con humor ácido y una lucidez implacable la lucha constante entre la culpa y el instinto de supervivencia. Un auténtico tour de force interpretativo que convierte al actor en el dueño absoluto de un duelo tan hilarante como devastador. Una comedia feroz e implacable en un apasionante viaje interpretativo para un actor en estado de gracia.




Y todo esto nos lo cuenta Antonio Molero en solitario. Un actor que lleva décadas sobre los escenarios y los platós de televisión con propuestas tan distintas como Luces de Bohemia, Scape Room o El Barbero de Picasso, o el famoso ‘Fiti’ de la serie Los Serrano,  y que en esta ocasión se enfrenta a un monólogo en el que su personaje se retroalimenta de muchos otros, pero lo hace a través de un teléfono. Podría decirse que estamos ante una obra de metateatro, en el que la obra reflexiona sobre el propio arte de actuar, dirigir, o como es el caso producir una obra de teatro.


Fotografías © Conchita Meléndez

martes, 3 de septiembre de 2024

UNA TERAPIA INTEGRAL ALCANZA SU TERCERA TEMPORADA

 


Supongo que todos hemos sentido alguna vez la tentación de hacer nuestro propio pan, de hecho durante la pandemia uno de los electrodomésticos más vendidos fueron las panificadoras. Si, yo también caí. ¿Fue un ejercicio terapéutico? Pues es probable y eso es lo que nos vienen a contar los protagonistas de esta función, medio comedia, medio drama, que se sube al escenario del Teatro Fígaro en su tercera temporada, en la que  Llum Barrera se incorpora a un elenco de excepción que completan Antonio Molero, Angy Fernández y Raúl Peña.

Una obra escrita y dirigida por Cristina Clemente y Marc Angelet con cuatro intérpretes sobre las tablas que nos hará reflexionar sobre la necesidad de creer en algo que con mucha ironía trata el negocio de la felicidad.

Toni Roca lleva más de diez años impartiendo cursos para enseñar a hacer pan. Hay pocas plazas y bofetadas para apuntarse. Los alumnos que se inscriben saben que los cursos de Toni Roca son únicos, el método parte de una simple y curiosa premisa: “Para hacer un buen pan, no hace falta la mejor harina o la levadura más fresca, para hacer un buen pan solo es necesario estar bien con uno mismo”. Así de sencillo. Para Toni Roca: “Somos el pan que hacemos”.

Para acceder al taller, mediante un considerable pago, los candidatos deberán haber pasado por un sistema de selección que tendrá muy en cuenta el perfil psicológico de los candidatos. En esta ocasión los elegidos son personajes muy diversos, desde una pragmática y racionalista cardióloga bastante segura de sí misma a la que da vida Llum Barrera, a una lánguida y medrosa joven llena de inseguridades, un papel que borda Angy Fernández . El tercero en discordia interpretado por Raúl Peña es un joven millonario algo alocado. Todos ellos bajo el influjo del gurú del pan que no se lo pondrá nada fácil. 


A medida que avanza el texto iremos viendo como la elaboración del preciado alimento se convierte en un reflejo de las inseguridades y traumas de los aprendices. Mientras que el personaje de Antonio Molero aprovecha las debilidades de sus seguidores para su propio provecho, llegando incluso a la humillación, algo que hoy en día hemos podido ver con cierta frecuencia  en algunos concursos de televisión. La diferencia es que en esos concursos los participantes cobran y en esta seudoterapia encima  pagan por el vituperio. 

En definitiva la obra de Cristina Clemente y Marc Angelet, tiene mucho de crítica social, con momentos que invitan a la sonrisa pero no a la carcajada y es el retrato de una sociedad que parece que ha sustituido sus antiguas creencias, la religión, el psicoanálisis,  por algo nuevo y transitorio que nos ayude a encontrar sentido a nuestras vidas caóticas y en muchos casos faltas de expectativas, aunque ese algo sea totalmente descabellado.


Fotografías: © Conchita Meléndez