Hace apenas una semana de la boda de Pietro y Giuliana, y poco más de un mes desde que se conocieron. Él es un abogado de clase acomodada, fatigado de una vida sosegada en la que reina el orden; ella, una excéntrica muchacha de origen más humilde que, tras huir de casa a los diecisiete años, ha debido valerse por sí misma. Pietro ha invitado a su familia a una comida en su apartamento para intentar tranquilizar a la madre, que no ve el repentino matrimonio con buenos ojos: esta reunión familiar se convertirá en la prueba de fuego de la joven pareja.
'Me casé por alegría' es la pieza teatral más célebre de Ginzburg; la maestría en la construcción de los personajes y la viveza de los diálogos hacen de ella no sólo una comedia hilarante, sino también una aguda reflexión sobre los mecanismos de la felicidad, que transgreden las convenciones y los prejuicios más arraigados.
La obra nos invita a reírnos con compasión de nosotros mismos, de nuestra torpeza para amar y de la distancia que existe entre lo que soñamos y lo que somos capaces de decir en voz alta. Ginzburg convierte lo doméstico en poesía y el absurdo cotidiano en verdad universal. La autora realiza una crítica social de la necesidad de la felicidad, una búsqueda que nos hace caer en la hipocresía y la frivolidad, pero que también habla de la amistad y de momentos de inesperada ternura.
Lucía Quintana (Giulana) y José Luis Patiño (Pietro) están al frente de un reparto compuesto también por Puchi Lagarde (Madre), Paula Muz (Vittoria) y Sáhara Peña (Ginestra), bajo la dirección de Fran Weber. La Escenografía es de Isi Ponce, el Vestuario de Almudena Rodríguez Huertas, la Iluminación de Rodrigo Ortega, la Caracterización de Moisés Echevarría y el Diseño sonoro y composición musical de Juan Diego Vela.
Fotografías ©Conchita Meléndez





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