El argumento de la obra se sostiene sobre el temor de los personajes en una época, 1950, en que la guerra en Italia apenas hace cinco años que ha terminado y ya empieza a vislumbrarse la guerra fría. El miedo a que pueda estallar otro conflicto hace que el padre de familia Don Matteo, se sienta realmente enfermo y temiendo por la escasez que pueda sobrevenir empieza a acumular productos de primera necesidad y a paralizar su vida tanto como las de sus familiares pues cree que no tienen futuro, que todo puede acabar en cualquier momento. Seguramente al espectador no le resulte difícil verse sumergido en la representación cuando no hace mucho hemos vivido situaciones similares, debido a la pandemia o a la reciente invasión de Ucrania.
miércoles, 18 de mayo de 2022
LA COMEDIA LA PAURA DE EDUARDO DE FILIPPO PUESTA EN ESCENA POR EL “CLAN” VIYUELA
El argumento de la obra se sostiene sobre el temor de los personajes en una época, 1950, en que la guerra en Italia apenas hace cinco años que ha terminado y ya empieza a vislumbrarse la guerra fría. El miedo a que pueda estallar otro conflicto hace que el padre de familia Don Matteo, se sienta realmente enfermo y temiendo por la escasez que pueda sobrevenir empieza a acumular productos de primera necesidad y a paralizar su vida tanto como las de sus familiares pues cree que no tienen futuro, que todo puede acabar en cualquier momento. Seguramente al espectador no le resulte difícil verse sumergido en la representación cuando no hace mucho hemos vivido situaciones similares, debido a la pandemia o a la reciente invasión de Ucrania.
sábado, 30 de abril de 2022
¿A DÓNDE FUE MI NIÑEZ?
Leo con pesar en los periódicos que ha fallecido Juan Diego, uno de los actores más reconocidos a nivel nacional que cuenta con una amplia trayectoria profesional tanto en televisión como en teatro y cine. Así lo describe la Academia de Artes Escénicas en su página, de la que me he permitido tomar prestada la fotografía que encabeza este artículo y que figura sin el nombre del autor de la misma a pie de página, por lo que pido disculpas a quien corresponda.
Yo lo recuerdo muy joven, cuando él comenzaba a dar sus primeros pasos como actor en la televisión, la española por supuesto, no había otra, y yo era apenas una niña. Debo aclarar que mis genes están impregnados con el olor y el sabor de las tablas, tanto del teatro como de la televisión, del cine menos. Mi abuelo fue durante muchos años jefe de tramoya del teatro Eslava, mi madre era actriz y mi padre ocupo distintos puestos a lo largo de su vida, desde sus inicios como tramoyista en el teatro Infanta Isabel, con la compañía de Isabel Garcés y Arturo Serrano, hasta sus últimos días como ayudante de realización en plató en Televisión Española.
Juan Diego era, al igual que Luis Varela o Jaime Blanch, joven, divertido, bastante ruidoso y además tenía un gran atractivo por lo que cuando entraba en una habitación todas las miradas convergían en él. Siendo mi padre y él de Despeñaperros para abajo enseguida congeniaron por lo que tuve oportunidad de disfrutar de su compañía con cierta asiduidad. Por aquel entonces los actores, al igual que los literatos, directores de teatro y demás gentes de mal vivir solían reunirse en el Café Gijón para las tertulias a la hora del café o en Oliver para la parranda nocturna. Yo acompañaba a mis padres a menudo al Gijón y cuando fui creciendo y me convertí en una adolescente temprana también acudía de vez en cuando a Oliver y a Carrusel, una discoteca situada en la calle Valverde muy de moda por aquel entonces y en la que podían vislumbrarse algunos de los actores y actrices más veteranos, (Adolfo Marsillach, Mayrata O'Wisiedo, Álvaro de Luna, o Agustín González) junto a otros que ya entonces empezaban a destacar (Maribel Martín, Pedro Mary Sánchez, Quique San Francisco, Julián Mateos y muchos otros).
Hoy, cuando miro hacia atrás, no puedo por menos que entristecerme al saber que la mayoría de toda esa gente que conocí en aquellos años ya no existe, incluidos mis padres, y es entonces cuando me vienen a la cabeza las palabras de una canción de mi idolatrado Serrat: “¿A dónde, dónde, fue mi niñez?”
lunes, 25 de abril de 2022
MORIA UN TEXTO BASADO EN HECHOS REALES
Nos descalzamos antes de entrar en una gran tienda, una especie de jaima sobre cuyas paredes se proyectan imágenes y testimonios grabados por Nicolás Castellano y Valentín Rodríguez en Moira, un campamento de refugiados situado en la isla de Lesbos, en la vecina Grecia.
Nos recibe una mujer sentada en el suelo ante una pequeña cocina portátil en la que está preparando algún plato árabe que sin ser real nos tramite aromas a especias y a nostalgia. Otra mujer se une a ella en el interior de este mundo que es una pequeña parte del lugar que ocupan desde hace ya algún tiempo y es que el estatus de refugiado, como dice Nicolás Castellano, se sabe cuando se adquiere pero no cuando dejará uno de serlo. Lo que estamos viendo podría ser una escena cualquiera de un día cualquiera en cualquier campo de refugiados, pero es en realidad parte de la obra que en estos días se está representando en la Sala III del Teatro Fernán Gómez y que podrá verse hasta el día 14 de mayo.
El montaje cuenta la historia de dos refugiadas y sus familias a las que no les queda más remedio que huir de sus respectivos países. La dramaturgia se sostiene a partir de testimonios reales filmados en el campamento de Moria. La obra es una experiencia de teatro inmersivo. Una forma de teatro envolvente en que el público es libre de elegir como vive la experiencia. Durante 40 minutos, sentirán la esperanza, la celebración, la vergüenza, el miedo y hasta la sombra de la muerte que se cierne sobre este campo de refugiados.
Mario Vega, el director de la obra nos habla así de ella: MORIA es una experiencia inmersiva de teatro-documento que entronca con la línea creativa de Unahoramenos producciones basada en la denuncia social. Como en Me llamo Suleimán, Unahoramenos se embarcó en la idea de denunciar la nefasta situación en la que se vive en los mal llamados campos de refugiados. Nos trasladamos a la Isla de Lesbos (Grecia) en enero de 2020. Allí pasamos una semana en ese infierno en la tierra que lleva el nombre de Moria: Nicolás Castellano (periodista de la Cadena SER especializado en migraciones forzadas), Anna Surinyach (fotoperiodista de la Revista 5W), Valentín Rodríguez (producción) y yo.
La obra está interpretada por Marta Viera y Ruth Sánchez, que dan vida a una mujer siria y a otra afgana que conviven en el campamento y que por las circunstancias se ven obligadas a pasar la noche juntas dentro de las frágiles paredes de tela que las envuelven pero que no las protegen.
Junto a la representación se llevarán a cabo una serie de actividades paralelas entre las que destaca una mesa redonda en la que serán ponentes Nicolás Castellano, periodista especializado en contenidos sobre migraciones, cooperación y desarrollo; Anna Surinyach, fotoperiodista que cubre grandes desastres humanitarios en todo el mundo; Raquel González Juárez, relaciones externas de Médicos sin Fronteras y Mario Vega, director de Moria. También habrá encuentros con el público los días 5 y 12 de mayo con el elenco artístico de la obra al término de la función.
domingo, 3 de abril de 2022
SARAMAGO. SUS NOMBRES
miércoles, 30 de marzo de 2022
TE LLAMARÉ HOJA, UNA REUNIÓN DE OBRAS DE SOLEDAD SEVILLA SE EXHIBEN EN EL JARDÍN BOTÁNICO
miércoles, 23 de marzo de 2022
LA IMAGEN GRÁFICA COMO LENGUAJE UNIVERSAL Y HERRAMIENTA DE REIVINDICACIÓN SOCIAL
El Museo Reina Sofía acaba de inaugurar la exposición De Posada a Isotype, de Kollwitz a Catlett, que centra su investigación en la evolución del arte gráfico y su papel como herramienta de reivindicación social durante la primera mitad del siglo XX en Alemania y México. Se trata de una técnica que, sin haber gozado de una gran preeminencia en la historiografía tradicional sirvió en esa época como una potente herramienta política para un amplio número de movimientos artísticos internacionales. Como indican los comisarios Benjamin H.D. Buchloh y Michelle Harewood, una de las claves fue que “la imagen gráfica se convirtió en un lenguaje universal” en diferentes contextos.
La muestra reúne más de 450 obras realizadas con distintas técnicas (xilografía, punta seca, linóleo, litografía, entre otras), muchas de ellas procedentes de importantes colecciones privadas e instituciones como The Metropolitan Museum of Art y el MoMA, de Nueva York; The Art Institute de Chicago; la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washington; el Centre Pompidou, de Paris, o el Kunstmuseum de la Haya.
Ocupa nueve salas divididas en cuatro grandes secciones. Se inicia con las dos grandes figuras del grabado de finales del siglo XIX y principios del XX que se convirtieron en referentes ineludibles en el desarrollo posterior del arte gráfico: el mexicano José Guadalupe Posada y la alemana Käthe Kollwitz. Ambos ejercieron una enorme influencia en las generaciones posteriores de artistas gráficos políticos de México, Estados Unidos, la Unión Soviética y China.
miércoles, 16 de marzo de 2022
HIPERREAL. EL ARTE DEL TRAMPANTOJO
Bodegón © Samuel Van Hoogstraten
La Tierra © Giuseppe Arcimboldo
La exposición Hiperreal. El arte del trampantojo, que se podrá disfrutar en el Museo Thyssen-Bornemisza entre el 16 de marzo y el 22 de mayo, ha sido comisariada por Mar Borobia y Guillermo Solana y organizada con la colaboración de la Comunidad de Madrid, propone una revisión del género a través de más de un centenar de obras de alta calidad, procedentes de museos y colecciones particulares de todo el mundo, que ponen en evidencia los temas más representativos de la pintura de caballete. El arco cronológico abarca desde el siglo XV hasta el XXI, pero las obras se presentan ordenadas por materias y escenarios, independientemente de su fecha de ejecución, para poder así resaltar la continuidad del género, que se prolonga hasta nuestros días.
La exposición se organiza en los siguientes apartados: Puesta en escena, dedicado al bodegón; Figuras, encuadres y límites, sobre el engaño a través del marco pintado; Huecos para curiosos, representaciones de hornacinas, vanos o armarios con objetos diversos que sorprenden por su ilusionismo; Muros fingidos: tablones y paredes, convertidos en escenarios para exhibir objetos que muestran la pericia del pintor; Desorden perfecto, dedicado a los rincones de artista y a los quodlibet, subgéneros del trampantojo; Llamada a los sentidos, con composiciones cuyo tema principal son las esculturas y las flores; Renovación americana y su estela, dedicado a los renovadores del género en Estados Unidos y a su influencia, y Trampantojo moderno, con piezas que destacan por mostrar la habilidad y la imaginación de sus autores para sorprender, con especial atención a los siglos XX y XXI. La muestra termina con una obra del escultor Isidro Blasco, encargada exprofeso para cerrar el recorrido.
El término trampantojo - trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es - procede del francés trompe l’oeil, publicado por primera vez en un diccionario de Bellas Artes de 1806, aunque ya había sido utilizado como título de una pintura en 1800. Los primeros ejemplos los encontramos en la antigüedad de Grecia y Roma, en mosaicos y pinturas murales, y son muchas las referencias al arte ilusionista y a la capacidad de los artistas de reproducir la naturaleza en la literatura de la época. El más famoso es el episodio narrado por Plinio en el que los pintores Zeuxis y Parrasio participan en una suerte de concurso de habilidades. El realismo de las uvas pintadas por el primero es tal, que incluso los pájaros se acercan para comerlas, mientras que Parrasio presenta una pintura que representa una cortina; Zeuxis le pide que la retire para poder admirar así su obra, pero se da cuenta de que ha caído en el engaño y reconoce la gran habilidad de su oponente.
Este relato se hizo muy popular durante el Renacimiento y fueron muchos los que quisieron emularlo y crear obras que produjeran ese efecto de falsa realidad a través de los más variados recursos y técnicas pictóricas. Junto al hábil uso de la perspectiva, el escorzo o los efectos lumínicos, los pintores introducen todo tipo de juegos visuales, como elementos que se proyectan fuera del cuadro e invaden el espacio del espectador, insectos que parecen posados sobre el lienzo, o materiales y texturas reproducidas con tal detalle que consiguen engañar y fascinar a quien los mira.
El bodegón es el género que más posibilidades ha brindado a los artistas para experimentar el mito de la ilusión, buscando retratar objetos, flores, frutas y otros alimentos de forma tan realista que resulte difícil diferenciar entre verdad y ficción. Sin embargo a mediados del siglo XVII, el trampantojo alcanzó en Holanda la categoría de género independiente con respecto a las naturalezas muertas y sus temas se fueron diversificando. Jugar con los márgenes, límites o marcos de los cuadros es uno de los recursos más utilizados. Un escenario típico del trampantojo es presentar los objetos y alimentos a través de nichos, hornacinas o ventanas. Este marco permite proyectar algunos de esos elementos hacia el exterior, aumentando así la sensación de realidad. Las flores son otro de los motivos más utilizados en los trampantojos, ya sean arreglos en forma de ramos, cestas, floreros o guirnaldas, o como complemento de otros temas.
Tren elevado en Brooklyn (2022), la última pieza de la muestra, es un collage moderno y urbano que combina fotografía, escultura y arquitectura, creado para la ocasión por el artista Isidro Blasco, cierra el recorrido de la exposición devolviendo al espectador a la realidad pues, sin ser propiamente un trampantojo, la obra provoca una reflexión sobre esa dualidad realidad/representación característica del género.


































